Historias del confinamiento

Chicos y chicas que participan en nuestro programa #QueNadieSeQuedeFuera nos cuentan cómo han sobrellevado el confinamiento y aislamiento social y cómo han seguido su educación de manera remota debido a la emergencia de la Covid-19.

La crisis generada debido a la emergencia por coronavirus y las consecuencias sociales y económicas de la misma ha agravado la situación de los adolescentes en riesgo de exclusión. Por eso, teniendo en cuenta cómo el coronavirus afecta a niños y niñas, Plan International ha puesto en marcha la iniciativa #QueNadieSeQuedeFuera, con el apoyo de organizaciones colaboradoras, para garantizar que los y las jóvenes vulnerables y sus familias puedan continuar su educación y vean garantizados sus derechos.

Historias sobre la cuarentena por el Covid-19 









Eva, 18 años

Eva tiene 18 años; su día a día transcurría entre sus estudios, salir con los amigos y amigas, el deporte y acudir a los programas de refuerzo de Fundación Balia, una entidad que colabora con el programa #QueNadieSeQuedeFuera de Plan International, donde encontraba el apoyo escolar y emocional que necesita. Para ella, el confinamiento ha supuesto un parón en sus hábitos, pero también en sus necesidades. Ahora extraña el instituto más que nunca, cursa 4º de la ESO y se siente frustrada con alguna asignatura que no termina de entender bien, por eso quiere volver pronto.

Seguía las clases como podía a través del móvil, hasta que el programa #QueNadieSeQuedeFuera me facilitó una tablet con tarjeta de datos ilimitados

Eva vive en un barrio del sur de Madrid y convive con su madre, su hermano, su abuela materna y su tío. El hacinamiento ha sido otro de los problemas que ha sufrido. “No tengo una habitación sola para mí”, cuenta, y confiesa que lo que más quiere es un cuarto para ella, ya que comparte dormitorio a veces con su madre y otras, con su hermano. “Ando de acá para allá”, señala.  

Desde que el 14 de marzo se declarara el Estado de Emergencia en España, Eva no ha tenido un confinamiento fácil; a la falta de espacio se sumó que la única persona que trabajaba en su casa se vio afectada por un ERTE. Esta situación, en una familia compuesta de 5 miembros y sin ningún ingreso, le ha llevado a tener que recurrir a las ayudas económicas semanales que se han estado repartiendo en el programa #QueNadieSeQuedeFuera para poder cubrir sus necesidades básicas de alimentación e higiene.

El cierre de los colegios e institutos de un día para otro tampoco fue fácil para ella. El único ordenador que había en casa se estropeó y no pudieron arreglarlo, con lo cual “seguía las clases como podía a través del móvil, hasta que el programa #QueNadieSeQuedeFuera me facilitó una tablet con tarjeta de datos ilimitados”, lo que ayudó a recuperar en cierto modo el ritmo escolar, aunque insiste: “no es lo mismo ir a clase y que el profesor te lo explique en persona que hacerlo a través de la pantalla”. 

Entre risas dice que ha engordado 2 kilos durante la cuarentena pero que los ha perdido dando largos paseos la primera semana que en Madrid se pudo salir. Se ha sentido agobiada en casa, entre las tareas de la casa, los estudios y el no poder salir, aunque afirma tajante que de ansiedad “nada de nada”. 

Socializar a través de las nuevas tecnologías y poder hablar con sus amigos posiblemente haya sido su vía de escape, ha utilizado todas las herramientas disponibles, WhatsApp, Instagram y videollamadas, pero eso ya iba en su personalidad extrovertida y dicharachera. Aun así, comenta: “es increíble, todas mis amigas quieren volver al instituto y yo también”. En definitiva, ellas ya quieren recuperar su vida y volver a su normalidad.

Víctor, 14 años

Cinco personas durante tres meses en una casa minúscula han generado muchos conflictos y han acentuado los ya existentes

Para Víctor, lo más complicado del confinamiento ha sido la convivencia. Cinco personas durante tres meses en una casa minúscula han generado muchos conflictos y han acentuado los ya existentes. A pesar de la distancia y de la situación de emergencia vivida, Víctor ha contado con el acompañamiento del programa #QueNadieSeQuedeFuera de Plan International, y han buscado alternativas para empoderase y buscar soluciones. Su voz delata alegría y satisfacción, ya que pronto se mudarán a otra casa: “nos mudaremos mi mamá, mis dos hermanas y yo”.

Su día a día ha sido intentar conectarse a las clases de 1º de la ESO a través de su móvil. Difícil tarea y otro inconveniente añadido, a una situación, de por sí complicada. Ha podido recuperar más o menos el ritmo con el dispositivo que se le ha facilitado, una tablet con conexión para poder seguir las clases y los ejercicios.

Su madre está desempleada, y tanto sus hermanas como él se ocupan de las tareas del hogar. “Cada uno hace lo suyo”, cuenta. El confinamiento no le ha cambiado los hábitos en este sentido, quizás colabora algo más, pero por aburrimiento: “de vez en cuando hago los baños”, añade.

Lo que sí ha echado mucho de menos es el deporte y estar con sus amigos y amigas. Ha seguido los entrenamientos que desde el programa #QueNadieSeQuedeFuera le mandaban y al menos eso ha acortado la distancia y ha reforzado el sentimiento de equipo. ¡Le encanta el baloncesto!

Como a cualquier otro adolescente, la tecnología le ha servido de herramienta para seguir socializando y estar en contacto con sus amistades; a través de la mensajería instantánea ha podido distraerse, contar su experiencia y expresar sus emociones con personas de su edad y de su elección. Pero le ha llamado la atención que muchas personas de su entorno no querían hablar o no les apetecía: “son muy secos para hablar, les hablas y no contestan. En el insti era más fácil porque estás con ellos”  

Vivir el confinamiento con 14 años no le ha dado miedo, aunque ha estado atento y se ha interesado por saber si los familiares de su entorno se encontraban bien. Como muchas personas, puede que haya sufrido lo que los medios de comunicación llamaban “síndrome de la cabaña”. “Es verdad que cuando no se podía salir, yo quería hacerlo, y después, cuando se pudo, no me apetecía.”

Desea que llegue “nueva normalidad” para poder ir a la piscina y quizás acortar la distancia con los y las amigas con las que no ha podido hablar con normalidad.

Cecilia, 16 años

He sentido el agobio de muchas personas de mi entorno.

Cecilia se ha sentido una privilegiada dentro de la situación que se ha vivido con la crisis del coronavirus porque ella no comparte habitación con sus dos hermanos pequeños y dispone de su propio espacio, algo raro en una vivienda donde conviven 8 personas y que su familia más cercana comparte con otros familiares.

Su madre estaba desempleada antes de la pandemia y no recibía ninguna prestación y su padre, como muchas personas que se dedicaban al sector servicios, vio interrumpida su labor profesional, afectado por un ERTE. Sin ingresos en casa, la familia de Cecilia se vio en la necesidad de pedir ayuda a través del programa #QueNadieSeQuedeFuera, para llenar la nevera y poder comprar productos de higiene personal y de farmacia. 

Cecilia tiene 16 años y estudia 3º de la ESO. Como tenía ordenador, ha podido seguir sus clases virtuales más o menos con normalidad, aunque también ha echado mano del teléfono para resolver algunas dudas. Apoya a la familia cuando termina su estudio y colabora en el cuidado de los dos hermanos pequeños.

En su opinión, ha llevado muy bien la crisis sanitaria. “Tengo amigas que lo estaban llevando fatal, con mucha ansiedad y nerviosismo”, asegura. Además, ha sentido “el agobio de muchas personas de mi entorno”, y eso que ella reconoce que lo más anhela es el contacto físico y los abrazos. 

Echa de menos acudir a los programas de la organización y sentir la cercanía física del equipo educativo, que han estado haciendo seguimiento de su situación y de la de sus compañeros y compañeras.  Por eso tiene claro que “cuando pueda recuperar la normalidad”, lo que más le apetece hacer es “dar abrazos a todos mis seres queridos”.
 

Tipos de discriminación

¿Qué es la discriminación? La discriminación es una situación que se refiere a tratar a una persona —o a un grupo de personas— de forma desigual y menos favorable que a otra persona o colectivo y que les dificulta o impide participar en la vida social, política, económica y cultural por diversos factores que, en muchas ocasiones, están entrelazados y vinculados entre sí. Conoce los principales tipos de discriminación En todo el mundo, existen diferentes tipos de discriminación por razón de género, edad, raza, orientación sexual, identidad de género, condición socioeconómica y otros factores que, muchas veces, están interrelacionados entre sí. Aunque es importante conocer los diferentes tipos de discriminación, también es fundamental entender que las personas no encajan de manera simple en un solo colectivo o categoría. Cada persona puede identificarse, o ser identificada, con varias categorías que se superponen y entrecruzan entre ellas y que aumentan el grado de discriminación.   Discriminación hacia las niñas y las mujeres   La discriminación por razón de género ocurre cuando se trata a las personas de forma diferente por su género y no por sus habilidades o capacidades individuales. Este tipo de discriminación se puede dar en todos los ámbitos de la vida (en el hogar, en la escuela, en el trabajo o en los espacios públicos, entre otros) e intensifica los efectos negativos de todas las demás formas de exclusión, y, por ende, es diferente y, en muchos casos, peor para las niñas, adolescentes y mujeres. Ellas son las que más sufren el impacto negativo de las normas y roles de género, tienen más probabilidades de sufrir restricciones a su libertad y movilidad, sufren niveles alarmantes de diferentes tipos de violencia y acoso y tienen menos oportunidades de elegir cómo vivir sus vidas.   Discriminación por edad   La discriminación por edad se produce cuando se excluye a individuos o grupos por su edad. Puede tener diversas expresiones, tales como actitudes prejuiciadas, actitudes discriminatorias y políticas que perpetúan estas creencias estereotipadas. Entre las distintas formas de discriminación por edad se encuentra la discriminación infantil, que refleja prejuicios y creencias discriminatorias y perjudiciales hacia los niños y niñas y se justifica por causas relacionadas con la moral, el honor, la cultura o la religión, entre otras. Las diferentes manifestaciones de violencia contra las niñas y los niños como la explotación infantil, violencia sexual o explotación infantil son violaciones de los derechos de la infancia.   Discriminación por identidad de género y orientación sexual   La juventud LGBTIQ+ corre un mayor riesgo de sufrir amenazas y abusos verbales, físicos y sexuales y, sin embargo, pueden ser incapaces de obtener ayuda y apoyo de aquellos cuyo deber es proteger a la comunidad. El estigma y la discriminación pueden afectar negativamente a los derechos de las niñas, los niños y jóvenes LGBTIQ+. El acoso al que se enfrentan aumenta las probabilidades de que no asistan a la escuela y que tengan una baja autoestima. Esto, a su vez, limita sus oportunidades de futuro y sus opciones para encontrar empleo. En muchas ocasiones, los retos a los que se enfrenta el colectivo suelen combinarse con otros factores de exclusión, como la edad, la raza y la religión, lo que hace que la desigualdad de género y la discriminación sean peores para los niños, niñas y jóvenes LGBTIQ+.   Discriminación a niños y niñas con discapacidad   Los niños y niñas con discapacidad tienen 10 veces menos probabilidades de ir a clase que los que no la tienen. Incluso si asisten a la escuela, es más probable que la abandonen antes. A menudo, los niños y niñas con discapacidad se enfrentan a muchas dificultades para ir a la escuela porque las instalaciones no están adaptadas. Además, existe un desconocimiento acerca de sus necesidades, algo que a menudo se ve alimentado por los prejuicios en torno a la discapacidad. Las niñas y jóvenes con discapacidad sufren una mayor discriminación por su género: tienen menos probabilidades de ir a la escuela y en ocasiones se las considera una carga para la familia porque se las ve como un miembro no productivo.   Discriminación racial   La discriminación racial hace referencia a toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico, que tenga por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales, tal y como se define en la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial. Colabora con Plan-International para luchar con la discriminación En Plan International trabajamos para acabar con todos los tipos de discriminación y las violaciones de derechos humanos a los que se enfrentan los niños, niñas y adolescentes. Además, nos esforzamos en acabar con los estereotipos y relaciones de poder desiguales e implementamos estrategias de largo plazo para el cambio de las normas sociales para poner fin a la injusticia, desafiar las relaciones desiguales de poder y abordar las causas subyacentes de la discriminación. También fomentamos alianzas que promuevan el respeto por la igualdad de género, la diversidad e inclusión con énfasis especial en los grupos representativos como los movimientos de derechos de mujeres y niñas, organizaciones de personas con discapacidad, movimientos de pueblos indígenas, y redes LGBTIQ, entre otros. ¡Colabora con nosotros! Puedes hacerte socio o hacer una donación

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Nuestro apoyo a la población de Borena, azotada por la mayor sequía en 40 años

Etiopía está sufriendo la sequía más grave de los últimos cuarenta años. La malnutrición y la falta de higiene por falta de agua trae consigo enfermedades que ponen en riesgo la vida de miles de mujeres y niñas. Desde Plan International, y con tu apoyo, facilitamos el acceso a servicios médicos y de nutrición a más de 25.000 personas en 4 distritos.  Etiopía está sufriendo una de las sequías más graves de los últimos cuarenta años, tras cuatro temporadas consecutivas sin lluvias desde finales de 2020. A medida que aumenta la desnutrición severa y el riesgo de enfermedades transmitidas por beber agua en malas condiciones, se necesita apoyo urgente para garantizar que las niñas, los niños y sus familias tengan acceso a servicios de salud, nutrición e higiene. Sus vidas están en riesgo.  “No sé si tengo palabras para describir las terribles condiciones de sequía en la zona de Borena y cómo está afectando a la población local. Nadie podría haber previsto una sequía tan severa”, dice Yalemwork Tadesse, del equipo móvil de salud y nutrición de Plan International en la zona de Borena.  Yalemwork se unió al equipo en marzo de 2022 como coordinadora del proyecto. “Borena es actualmente una zona gravemente afectada por la sequía, la comunidad se dedica al pastoreo y han perdido casi todo su ganado, que es esencial para su forma de vida.”  La región de Borena es árida incluso en condiciones normales, pero la sequía ha destruido la economía local y ahora también está amenazando muchas vidas. Los índices de desnutrición están aumentando, y un número cada vez mayor de niñas y niños están gravemente desnutridos o sufren emaciación.  En respuesta a la crisis, Plan International ha puesto en marcha un proyecto de salud y nutrición en cuatro distritos -Dire, Dillo, Dhas y Moyale- de la zona de Borena, en la región de Oromia que pretende llegar a 25.000 personas. Colaboramos con 12 centros de salud con la provisión de medicamentos esenciales, suministros médicos y equipos de higiene personal. También estamos apoyando a los profesionales de atención sanitaria con formación adicional.  El proyecto también ha desplegado cuatro equipos móviles de salud y nutrición para prestar servicios de salud materno-infantil en la comunidad que incluyen atención prenatal y postnatal, consultas externas y tratamiento de psicoterapia para problemas de salud mental como la depresión.  Yalemwork dice que siempre que necesita recordar por qué hace este trabajo, piensa en su última visita al distrito de Dillo. “Escuché la historia de una niña de 14 años que llevaba tres días sin comer. En tiempos de crisis, las niñas son las que más

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