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Coronavirus

En Plan International instamos a que la respuesta global a la propagación del COVID-19 tenga en cuenta a los grupos de población más vulnerable, como los niños y niñas de los países en desarrollo, con sistemas de salud frágiles, donde las consecuencias podrían ser mucho más devastadoras. 

¿Cómo afecta a los niños y niñas?

Todavía tenemos mucho que aprender sobre la forma en que la COVID-19 afecta a los humanos, pero parece que las personas mayores y las que padecen afecciones médicas preexistentes como hipertensión arterial, enfermedades cardiacas o diabetes desarrollan casos graves de la enfermedad con más frecuencia que otras. 

Hasta el momento se ha demostrado que los niños y las niñas no desarrollan síntomas graves, lo que no significa que no contraigan la enfermedad. Al igual que ocurre con otros virus respiratorios, los más pequeños pueden transmitir el virus a las personas más vulnerables, incluidos los adultos mayores de su familia o comunidad u otras personas en situación de riesgo.

Por ello, es fundamental que tanto las familias y cuidadores como los niños y niñas tomen las medidas recomendadas por las instituciones sanitarias, incluido lavarse las manos con agua y jabón, usar desinfectantes, taparse con el codo al toser y mantenerse al día con las vacunas.

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ATENDER A ADOLESCENTES VULNERABLES

Ante la situación de emergencia generada por la crisis del COVID-19, Plan International ha reforzado sus acciones formativas en competencias socio-laborales y mentoría profesional a los y las jóvenes que participan en sus programas, para ayudarles a superar las dificultades añadidas de incorporación al mercado laboral por el impacto económico y social de esta crisis. Además, Para cerrar la brecha digital y garantizar su acceso al proyecto, Plan International ofrecerá soluciones para el acceso a Internet en sus hogares, dispositivos adecuados y contenidos adaptados.

En su programa de respuesta, la organización también ofrece apoyo psicosocial vía telefónica y online a los y las adolescentes y sus familias para gestionar las situaciones de estrés, incertidumbre y aislamiento por el confinamiento. La atención incorpora un enfoque de género que permita detectar las necesidades específicas de las chicas, que asumen una mayor carga de cuidados o se enfrentan a riesgo de violencia. Sus profesionales harán un seguimiento individualizado a los casos de riesgo para, a través del contacto diario, gestionar las dudas y conflictos y poder derivarlos a los sistemas de protección.

La situación de confinamiento ha empeorado las ya difíciles economías familiares de las personas en situación de pobreza, que se enfrentan a una reducción de ingresos drástica que no les permite hacer frente a los gastos de primera necesidad. En esos casos, la organización ofrecerá ayudas económicas para asegurar su acceso a productos de primera necesidad, como alimentos o productos de higiene, y servicios esenciales.


 

APOYAR A LA INFANCIA MÁS VULNERABLE Y EN LOS CONTEXTOS MÁS COMPLEJOS

Plan International alerta de las posibles consecuencias que el coronavirus pueda tener en los países en desarrollo, con infraestructuras y sistemas sanitarios más débiles, en los que llevamos a cabo nuestros proyectos. Necesitamos de un esfuerzo conjunto para evitar que el COVID-19 tenga un impacto aún más devastador en la vida de millones de niños y niñas refugiados, migrantes o que viven en los países y comunidades con menos recursos.  

Como parte de nuestra respuesta, seguimos trabajando en nuestros proyectos de sensibilización, promoción de la salud y buenas prácticas de higiene en las comunidades, como la distribución de kits higiénicos y la instalación de estaciones de lavado de manos. Además, estamos evaluando la situación para asegurar la continuidad de nuestros programas y garantizar el mejor apoyo a los niños y niñas, las comunidades y los sistemas locales en todas las posibles situaciones de transmisión del virus: baja, media y alta. 

Como ya hicimos en la respuesta a emergencias previas como el brote de Ébola de 2014 en África occidental o el de Zika en 2015 en Centroamérica, también exploraremos la posibilidad de trabajar con otros organismos humanitarios y gobiernos locales para ofrecer el mejor apoyo posible.

Nuestra experiencia nos ha demostrado que las niñas y las jóvenes se ven especialmente afectadas durante las emergencias sanitarias. Aunque los niños y niñas parecen verse menos afectados por el COVID-19 que las personas adultas, la pandemia tendrá un impacto en el entorno en el que los niños y niñas crecen y se desarrollan. Los retos a los que se enfrentan los niños, y en particular las niñas, van desde la interrupción de la educación, el aumento del riesgo de violencia sexual y los riesgos para la salud mental, que serán mucho mayores en los países más pobres.

En Plan International seguimos trabajando por la infancia más vulnerable en todo el mundo. No debemos olvidarnos de otras situaciones de emergencia en las que están atrapados millones de niños y niñas en distintos lugares del mundo: la crisis de los rohingya en Bangladesh, la de los niños y niñas en Sudán del Sur, la del conflicto en República Centroafricana, o la hambruna en la región de África del sur, entre otras muchas.

Sensibilización, protección y apoyo psicosocial  

Los niños y niñas conforman el grupo de mayor riesgo durante las crisis y emergencias. En Plan International trabajamos en la gestión del riesgo de desastres y la ayuda humanitaria en emergencias con el objetivo de que los niños y niñas puedan desarrollarse en un entorno seguro. Una parte importante de esta labor incluye la creación de Espacios Amigos de la Infancia, lugares seguros en los que los niños y niñas están protegidos de abusos, explotación o violencia y donde se les facilita apoyo psicosocial a través de actividades recreativas como el juego, la música o el arte.

Sensibilización y promoción de la salud e higiene

Además, en Plan International desarrollamos proyectos de sensibilización y prevención para que las enfermedades evitables a través de la higiene, como la diarrea, desaparezcan de las comunidades en las que desarrollamos nuestros programas, favoreciendo el acceso a agua potable y segura de la población y promoviendo buenas prácticas higiénicas a través de la educación de los niños y niñas, que se convierten en excelentes embajadores de hábitos como el lavado de manos para sus familias y comunidades.

La organización, a través de sus proyectos de agua, saneamiento e higiene (WASH), promueve el lavado de manos con jabón en las escuelas y los hogares de 54 países. Trabajamos en estrecha colaboración con niñas, niños, mujeres y hombres para que el lavado de manos se convierta en un hábito. También colaboramos con los gobiernos e instituciones para mejorar las políticas y su aplicación, a fin de garantizar que se disponga de instalaciones para lavarse las manos en las escuelas y los entornos institucionales, y que los programas escolares incluyan información sobre el lavado de manos con jabón.

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