¿Por qué el cambio climático es una cuestión de igualdad?

En el noroeste de Camboya, las estaciones climatológicas están cambiando a pasos agigantados. La estación seca es cada vez más calurosa y larga, mientras que, durante la época de lluvias, las inundaciones son cada vez más frecuentes. El cambio climático es, sin duda, uno de los principales factores que está provocando estas alteraciones.
Chana, de 5 años, y su madre, Lem La, apenas han oído hablar del cambio climático, pero tienen claro que la sequía es cada vez peor. Lo ven en el pozo, que se está quedando sin agua, y también en el arrozal, que ahora solo da una cosecha al año en vez de dos, como ocurría hace unos años.
“Ya no podemos ganarnos la vida”, cuenta Lem La. “No veo futuro en la agricultura, pero tampoco tengo otras oportunidades”.

 

Lem La, al igual que millones de mujeres en el mundo, sobrevive y alimenta a su hija gracias a la agricultura. De hecho, en casi todas las sociedades con una alta dependencia de las actividades agrícolas, las mujeres son las encargadas de garantizar la producción de los alimentos de subsistencia. En este sentido, las sequías, las inundaciones, la escasez de agua y falta de leña y demás fenómenos provocados por el cambio climático tienen una repercusión mucho mayor en la vida de las niñas y las mujeres.
En un momento marcado por la pandemia, la inseguridad alimentaria ha alcanzado sus niveles más altos en cinco años: 155 millones de personas vivían en una situación de inseguridad alimentaria aguda o en situaciones peores en 55 países o territorios en 2020. Las condiciones climatológicas extremas están agudizando especialmente el aumento del hambre en el mundo y es una de las principales causas de las crisis alimentarias.
Para 2030, se prevé que los fenómenos meteorológicos extremos y sus repercusiones harán que 100 millones de personas vivan en situación de pobreza.

Un impacto devastador en la vida de las niñas

En todo el mundo, las regiones más pobres son las más afectadas por el cambio climático y, dentro de estas mismas comunidades, las niñas y adolescentes son quienes sufren las peores consecuencias. El cambio climático está agudizando, aún más, las desigualdades de género, y esto hace que sea una de las temáticas que, como sociedad, debemos abordar de forma urgente.
Aunque, a priori, nos puede parecer una realidad lejana, ya estamos viendo que, a medida que el agua y la leña son cada vez más escasas, las niñas — que suelen ser las encargadas de recolectar ambos bienes — tienen que dedicar cada vez más tiempo a ello, lo que las expone a la violencia durante los largos trayectos que realizan solas y reduce sus posibilidades seguir estudiando por la falta de tiempo.

En Etiopía, Ayni tiene que caminar durante horas todos los días para recolectar agua porque la sequía provocó que el río más cercano se secara. “Muchas de mis amigas han abandonado la escuela por completo porque tienen que pasar mucho tiempo recogiendo agua”, cuenta la joven.
El de Ayni es uno de los miles de ejemplos que demuestran que la educación de las niñas es, generalmente, lo primero que sacrifican las familias cuando escasean los recursos económicos.
Además, las chicas corren un mayor riesgo de ser obligadas a casarse: cuando las familias enfrentan dificultades económicas, una de las principales opciones es casar a las hijas para que haya una boca menos que alimentar. Esto, a su vez, las expone a abusos sexuales y físicos, embarazos adolescentes y, en ocasiones, puede terminar en muerte materna.

Trabajo de Plan International

En Plan International sabemos que la educación es la solución para abordar el cambio climático. Por eso apoyamos, a través de diferentes proyectos, a la juventud de los países más vulnerables a los efectos del cambio climático para que pueda continuar con su educación, sean agentes activos en esta lucha y puedan defender sus derechos en crisis y desastres.
Además, trabajamos con profesores y escuelas en las áreas más afectadas para enseñar a los y las jóvenes cómo está afectando el cambio climático, los riesgos a los que se enfrentan y las acciones que se pueden tomar en sus comunidades.

CHIMBORAZO: LA PROVINCIA ECUATORIANA QUE LIDERA SU PROPIO DESARROLLO

Actualmente, en Plan International trabajamos en 66 comunidades de Chimborazo, situada al centro sur de Ecuador, donde miles de niños, niñas y sus familias han participado en nuestros programas. Gracias a ello, ahora tienen un mejor acceso a una educación de calidad, a servicios de salud y a empleos decentes, entre otras.   EDUCACIÓN PARA ROMPER EL CÍRCULO DE LA POBREZA Nuestros proyectos se centran en facilitar el acceso de la infancia a las escuelas, garantizar su permanencia en ellas, así como una educación de calidad. Para ello, hemos ofrecido becas a niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad y de exclusión, que viven en hogares con ingresos bajos con madres solteras o adolescentes, o por tener una discapacidad o que sus padres la tengan.  Además, hemos donado mobiliario y materiales didácticos y tecnológicos y hemos contribuido a la mejora de las infraestructuras, los comedores escolares y las instalaciones sanitarias. Además, hemos reformado los espacios recreativos con nuevos patios de recreo, zonas verdes y gestión de residuos, y proporcionamos formación a los profesores en diferentes metodologías educativas.  GARANTIZAMOS EL ACCESO A SERVICIOS DE SALUD PARA QUE LOS Y LAS JÓVENES DESARROLLEN TODO SU POTENCIAL A través de nuestros proyectos, hemos formado a 3747 en iniciativas empresariales e igualdad de derechos. También, hemos donado equipos y suministros a los centros de salud de la región.  Junto con el Ministerio de Sanidad hemos ofrecido formación a voluntarios, personal sanitario, promotores de la juventud y adolescentes en salud materna, nutrición, derechos sexuales y reproductivos, consumo de agua potable, primeros auxilios y prevención de enfermedades. Gracias a estas sesiones, los miembros de la comunidad pueden compartir los conocimientos con sus familiares y amigos para promover la salud y el bienestar en toda la zona.  OFRECIENDO OPORTUNIDADES DE EMPRENDIMIENTO A LOS Y LAS JÓVENES En los últimos cuatro años, hemos llevado a cabo sesiones de formación para mejorar las habilidades sociales y financieras de la población, especialmente de las mujeres, para que consigan una independencia económica. A través de ellas, los y las participantes han adquirido conocimientos sobre la crianza de animales de granja para mejorar la dieta y aumentar los ingresos; la producción de truchas a través de criaderos comunitarios que contribuyeron al turismo y a mejorar la nutrición y la apicultura, que aumenta la posibilidad de obtener ingresos económicos para las

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La educación en emergencias no es solo un derecho, sino una NECESIDAD

Las crisis humanitarias son cada vez más numerosas y prolongadas, privando a los niños, niñas y jóvenes de su derecho a la educación. No poder ir a la escuela tiene a menudo enormes consecuencias en sus vidas, exponiéndolos a problemas aún mayores.  Damien, Angela y Tabeth, son parte de Youth For Education in Emergencies (Youth4EiE), un grupo mundial de jóvenes que trabaja por visibilizar este tipo de situaciones y hacer un llamamiento a los líderes mundiales para que den prioridad a la educación de los niños, niñas y jóvenes en crisis, especialmente para aquellos que han tenido que huir de sus hogares, comunidades e incluso de su país.  La escuela es un entorno seguro para los niños y niñas en contextos de conflicto, ya que en ella pueden acceder a servicios esenciales de salud mental y tener alguna forma de estabilidad y sentido de pertenencia. Se necesitan más fondos, especialmente para garantizar la educación de las niñas, que tienen 2,5 veces más probabilidades de absentismo que los niños.   Cuando los niños, niñas y jóvenes son desplazados internos, su educación suele interrumpirse, especialmente para aquellos que tienen discapacidad. El acceso a las escuelas puede ser difícil, sobre todo en los lugares de conflicto, donde las escuelas están cerradas o el trayecto hasta clase se considera inseguro. Las niñas especialmente están expuestas as graves riesgos como matrimonios forzados, abusos y explotación sexual, trabajo infantil y reclutamiento por parte de los grupos armados.  Dar prioridad a la educación en situaciones de emergencia contribuye a devolver algo de poder a quienes se ven obligados a huir. Poder continuar con su educación sin interrupciones garantiza que los niños, niñas y jóvenes no se queden atrás. Los gobiernos y líderes mundiales deben asignar más fondos a la educación en emergencias, establecer mejores estructuras educativas, garantizar el apoyo a los más vulnerables, crear escuelas seguras e inclusivas, ofrecer programas a distancia y crear sistemas resilientes y de

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