Esperanza después del terremoto | Plan Spain Pasar al contenido principal

Esperanza después del terremoto

Gracias a la metodología de Fábricas de Inteligencias, niños y niñas han vuelto a sonreír y a creer que salir adelante después de un terremoto es posible.

Cuando la Fábrica de Inteligencias de la casa comunal de El Pasaje abre su puerta, el grupo de niñas y niños de 6 a 12 años corre veloz para que a ninguno de ellos les quiten el puesto.

Alborotados y con ganas de jugar, saludan alegres a Ninoska Bravo, la mediadora con la que se encuentran cada día para comenzar a reconstruir su vida y sus sueños. Todos la quieren y no solo por su carácter amigable, sino porque gracias a ella y a la metodología de Fábricas

Fábricas de Inteligencia, en Ecuador
Fábricas de Inteligencia en acción
 de Inteligencias, han vuelto a sonreír y a creer que salir adelante después de un terremoto es posible.

Pero como confiesa Ninoska, esta recuperación no ha sido fácil, especialmente para las niñas, niños y . Ellos son los que más ayuda están necesitando tras lo ocurrido el pasado 16 de abril. Ese día, un terremoto 7.8 grados de magnitud golpeó a Ecuador y dejó tras de sí 661 muertos, más de 28.600 personas sin hogar y 250.000 niñas y niños afectados de forma directa.

Ante esta difícil situación y para lograr que las niñas y niños recibieran apoyo psicosocial y pudieran recuperarse lo antes posible, Plan International instaló días después del terremoto sus Fábricas de Inteligencias: Espacios Amigables para la Niñez. Actualmente, en Manabí, la provincia más afectada, están funcionando 23 Fábricas en 8 cantones[OM1] ,  y lo seguirán haciendo hasta que las niñas y niños pierdan el miedo y recuperen la alegría.

Fábricas de Inteligencias son un espacio donde se desarrollan capacidade y actitudes para superar los efectos del terremoto y restaurar el curso normal de sus vidas.

Fábricas de Inteligencias, explica Ninoska, es mucho más que actividades lúdicas. “Es un espacio donde se desarrollan capacidades y donde se adquieren conocimientos, actitudes para superar los efectos del terremoto y restaurar el curso normal de sus vidas”. Según esta mediadora, “dos de los aspectos que más fomentamos son el fortalecimiento de la autoestima y la creación de un proyecto de vida para que las niñas, niños y adolescentes tengan una meta sobre la que enfocarse y que trabajen para conseguirla”.

Y mientras Ninoska explica qué es Fábricas de Inteligencias, Dayana, madre de Isaías, un niño de 4 años, se acerca a ella y le agradece por lo que enseñaron a su hijo sobre cómo reaccionar ante un sismo. “Está habiendo muchas réplicas, y las últimas, que ha sido bien fuertes, me desperté y fue mi hijo quien me ayudó a mantener la calma”, dijo conmovida.

VUELTA DE LA ALEGRÍA

A pesar de que ya han pasado tres meses después de la catástrofe, el interés demostrado por la niñez y adolescencia, así como de sus padres y madres por participar en las Fábricas de Inteligencias no ha decrecido. Y la razón fundamental es que se trata de lugares donde se sienten seguros y protegidos mientras desarrollan actividades lúdicasde entretenimiento y deportivas que les permiten generar resiliencia y superar el trauma producido por esta situación.

Según Elizabeth Chacón, gerente de la oficina de Plan International en Manabí, “al inicio recibimos niñas, niños y adolescentes que miraban solo al suelo con el cuerpo curvado y que no hablaban. Hoy, al visitar las Fábricas es notorio que son proactivos, participativos, alegres y con proyectos de vida”.

Ninoska asiente porque el cambio que ha habido en ellos ha sido importante y “ya no están temerosos, reaccionan ante las réplicas de forma calmada, usando la mochila de emergencia según nos cuentan”. Cuando abrieron las Fábricas, recuerda, muy pocos querían hablar sobre lo que había pasado ya que aún se sentían atemorizados. Incluso, les costaba ir, “pero cuando se apropiaron del espacio poniéndole el nombre que ellos escogieron, “Gotitas de Amor”, y sintieron que estaban seguros y protegidos, cada día venían más y más niñas y niños para recibir apoyo”.

UNA NUEVA OPORTUNIDAD

Al terminar el grupo de niñas y niños, llegan los adolescentes, aquellos que también necesitan apoyo y que no solo buscan dejar atrás la experiencia vivida sino también seguir creciendo de cara al futuro. Según explica Ninoska, los chicos y chicas de 13 a 18 trabajan temas como autoestima, recuperación emocional, higiene, proyecto de vida, autoprotección o emprendimientos. “Son pocos los que no están interesados en las actividades que hacemos, porque usamos metodologíascapaces de enganchar a personas de cualquier edad”, indica.

Cuando se le pregunta cuál es el caso que más le ha impresionado, hace referencia a Jazmín, una adolescente de 16 años. “Las Fábricas de Inteligencias cambian vidas y ella es un ejemplo de que así es”, afirma Ninoska convencida. Cuando la llama, Jazmín responde inmediatamente y se acerca a ella con una amplia sonrisa. Cuenta que es la menor de tres hermanos y que vive con sus abuelos porque su padre murió siendo muy pequeña y su madre decidió irse con otra pareja a formar un nuevo hogar.

Aunque ahora no está acudiendo a la escuela, cuenta que “estudiar es mi sueño”. Sin embargo, la vida la obligó a abandonar porque por la situación económica que atravesaban sus abuelos, y después por la oposición de su abuela. “Mi abuelita cree que las mujeres no deben estudiar porque deben hacer oficios y quedarse en la casa”, indica pesarosa.

Después de conocer esta historia, Ninoska y otras mediadoras se acercaron a hablar con la abuelita de Jazmín y lograron lo que nadie había logrado: cambiar su criterio y darle la oportunidad de estudiar a su nieta. Y para lograr que su sueño se pueda cumplir, Plan International le dará una de las becas que está otorgando para ayudar a que ningún niño o niña, que haya sido víctima del terremoto, se quede sin ir a la escuela por falta de recursos

“Hablamos con la abuelita de Jazmín, le explicamos los valores y derechos que ella tiene y así aceptó la señora de que vuelva a estudiar”, indica Ninoska quien añade que “me siento muy orgullosa de todo lo que estamos logrando con las Fábricas de Inteligencias y ya solo con que Jazmín vuelva a estudiar todo este esfuerzo ha merecido la pena”.