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Escasez de productos, subida de precios y falta de información: la COVID-19 aumenta los problemas de higiene menstrual
Los precios han aumentado y las economías familiares han empeorado como consecuencia de la pandemia de COVID-19, por lo que niñas, adolescentes y mujeres disponen de menos dinero para comprar productos sanitarios. La escasez de productos higiénicos, el fuerte incremento de los precios de las compresas y tampones, así como la falta de acceso a información y servicios básicos sobre higiene menstrual están aumentado los problemas de niñas, adolescentes y mujeres de todo el mundo para gestionar su menstruación durante los confinamientos por la pandemia de la COVID-19. Estas son algunas de las principales conclusiones del informe Periodos en una pandemia: Gestión de la higiene menstrual en tiempos de la COVID-19, publicado por la ONG Plan International, organización humanitaria que trabaja en la defensa derechos de la infancia y la igualdad de las niñas, en el marco del Día Mundial de la Higiene Menstrual, que se conmemora el 28 de mayo. Más de 60 profesionales de la organización, que trabajan en 24 países en el ámbito de la gestión de la higiene menstrual desde las áreas de agua, saneamiento e higiene y de la salud y los derechos sexuales y reproductivos, han sido entrevistados para esta investigación que ha detectado problemas graves y generalizados en todos los países. En concreto, las niñas y las adolescentes están teniendo dificultades para conseguir estos productos debido a las subidas intencionadas de los precios, así como grandes barreras para acceder a servicios de saneamiento y dificultades para conseguir información fiable. Por otro lado, en la mayoría de los casos, la reducción de recursos económicos familiares y la imposibilidad de las adolescentes de acceder a la canasta básica, una decisión que generalmente toman los hombres, impiden que se incluya como prioridad los productos de higiene menstrual. Además, en muchos países, los productos menstruales son escasos y especialmente las niñas y adolescentes más vulnerables no tienen acceso a ellos. “Estas dificultades existían antes de la pandemia, pero sabemos que el coronavirus está empeorando la situación y agravando las desigualdades. Por eso, la gestión de la salud y la higiene menstrual debe incorporarse como parte fundamental de las respuestas sanitarias y, mientras se mantengan las medidas de confinamiento, es necesario ofrecer a niñas y adolescentes información al respecto, a través de campañas y contenidos formativos”, explica Alba Cuadra, especialista de género en emergencias de Plan International España. La escasez de productos es uno de los principales problemas identificados por los expertos y, en muchas ocasiones, se debe a que, como las cadenas de suministro se están viendo afectadas por esta situación, las empresas más pequeñas han interrumpido su actividad comercial y, a su vez, el reparto de productos se está retrasando, especialmente en las zonas más remotas. Por otro lado, la interrupción de las cadenas de suministro también ha provocado un aumento significativo del precio de los productos higiénicos y ha generado miedo a que se acaben los productos para la menstruación y se queden los estantes de las tiendas y supermercados vacíos. La gestión de la salud y la higiene menstrual debe incorporarse como parte fundamental de las respuestas sanitarias “Los precios no sólo han aumentado, sino que, como la pandemia ha afectado considerablemente los medios de subsistencia y los ingresos de los hogares, la gente tiene menos dinero que antes de la pandemia de la COVID-19 para comprar productos sanitarios, incluso cuando sí hay productos disponibles”, explica Rosamund Ebdon, directora de Políticas Públicas de Plan International. El estigma y la vergüenza asociados a la menstruación son cada vez mayores. La falta de acceso a agua limpia para lavarse y a baños con puertas para mantener la privacidad, así como la dificultad para deshacerse de los productos higiénicos son algunos de los desafíos que están enfrentando las adolescentes y las mujeres a la hora de manejar su higiene menstrual de manera privada, segura y digna. Cuando los productos sanitarios son difíciles de obtener, las adolescentes pueden recurrir a alternativas antihigiénicas que pueden aumentar el riesgo de infecciones. En la región del Pacífico, casi la mitad de las niñas y mujeres encuestadas, el 40%, afirmaron tener problemas para encontrar instalaciones para cambiarse y deshacerse de los productos de forma segura, privada e higiénica. El informe revela que la pandemia de la COVID-19 ha agudizado los problemas alrededor de la higiene menstrual. Al ser preguntados por los efectos de la COVID-19 en la gestión de la higiene menstrual, los principales problemas identificados por los expertos de Plan International son: un 73% de las personas encuestadas afirma que se ha limitado el acceso a productos higiénicos, ya sea por escasez o por interrupción de las cadenas de suministro; un 68% está de acuerdo con que el uso de instalaciones para cambiarse, limpiarse y deshacerse de los productos sanitarios también se ha limitado; el 58% considera que se ha producido un aumento significativo de los precios de los productos higiénicos; el 54% está de acuerdo con que hay una falta de acceso a la información sobre el manejo de la higiene menstrual; el 51% confirma que el acceso a agua limpia es menor; el 47% está de acuerdo con que los entornos son menos higiénicos para deshacerse de los productos de higiene sanitaria; el 24% coincide en que se ha producido un aumento del estigma, la vergüenza o las prácticas culturales perjudiciales asociadas a la menstruación. En este sentido, Plan International hace un llamamiento a los gobiernos y a los organismos sanitarios para que apoyen urgentemente a las niñas, adolescentes y mujeres para gestionar su higiene menstrual de manera segura y digna. Además, solicita que la gestión de la salud y la higiene menstrual se incorpore en las respuestas sanitarias de la COVID-19, con un enfoque especial en las comunidades y personas en situación de mayor vulnerabilidad, y, mientras se mantengan los confinamientos, también se incluya información al respecto en los planes de estudio a distancia. Plan International está respondiendo a la pandemia de la COVID-19 en más de 50 países, centrándose en la protección de los niños, y especialmente de niñas y adolescentes de las comunidades más vulnerables, contra los efectos de la

Millones de niñas y adolescentes de Mozambique y Zimbabue se enfrentan a una catástrofe por la COVID-19 y el hambre
Aunque la COVID-19 surgió como una emergencia sanitaria, las medidas para contenerla están amenazando la seguridad alimentaria de millones de personas, lo que podría derivar en una crisis de protección en Mozambique y Zimbabue. Millones de personas vulnerables, especialmente niñas y adolescentes, de Zimbabue y Mozambique se enfrentan a una catástrofe inminente debido a la emergencia sanitaria por la pandemia de COVID-19, que ha agravado el riesgo de hambre, trabajo infantil, violencia sexual y embarazos adolescentes, advierte la organización humanitaria y de derechos de la infancia Plan International. La pandemia de la COVID-19 está agravando la inseguridad alimentaria en la región del sur de África y, además, está debilitando los sistemas sanitarios, ya de por sí muy frágiles, que apenas cuentan con medios para proteger a las comunidades y personas en peligro. Según cifras del Programa Mundial de Alimentos, si no se toman medidas urgentes se podría duplicar el número de personas que sufren hambre aguda hasta llegar a casi 265 millones. “La región del sur de África ha vivido una crisis tras otra: ciclones, inundaciones, sequías y ahora la pandemia de la COVID-19. Las familias están al límite y esta pandemia no podría haber llegado en un momento peor. Se estima que puede llegar a duplicar el impacto de la crisis alimentaria, con graves consecuencias para millones de personas vulnerables, especialmente niñas y jóvenes, que van desde el abandono escolar al trabajo infantil y la violencia sexual”, explica Concha López, directora general de Plan International en España. Zimbabue y Mozambique son dos de los países especialmente afectados por la inseguridad alimentaria: en el primero, más de 5,8 millones de personas necesitan asistencia alimentaria, mientras que, en el caso de Mozambique la cifra de afectados asciende a 2 millones como consecuencia de la inestabilidad política y económica, así como de los impactos del cambio climático. Ambos países llevan meses enfrentándose a una grave crisis alimentaria generalizada que ahora se ha agravado por el coronavirus. El distanciamiento social y las restricciones de movimiento han tenido un enorme impacto en los medios económicos de las familias, dificultándoles la compra de alimentos básicos y, además, ha complicado el acceso de las organizaciones de ayuda humanitaria a las comunidades más vulnerables para entregar alimentos y otro tipo de ayudas. Aunque la COVID-19 surgió como una emergencia sanitaria, las medidas para contenerla están amenazando la seguridad alimentaria de millones de personas, lo que podría derivar en una crisis de protección en Mozambique y Zimbabue, que va a afectar de manera desproporcionada a los más vulnerables: las niñas y adolescentes. En Mozambique, casi un 43% de los niños y niñas menores de cinco años sufren de desnutrición, y se calcula que un 51% de las niñas y mujeres de entre 15 y 59 años sufren de anemia. En Zimbabue, incluso antes de la emergencia de la COVID-19, un cuarto de los niños, niñas y jóvenes sufrían de desnutrición y un tercio de las mujeres y jóvenes estaban anémicas. Aunque la COVID-19 surgió como una emergencia sanitaria, las medidas para contenerla están amenazando la seguridad alimentaria de millones de personas “En Mozambique y en Zimbabue, las mujeres constituyen la mayoría de la mano de obra en el campo. Con el confinamiento y el distanciamiento social, las mujeres ya no cuentan con sus fuentes de ingresos básicos y no pueden ganar suficiente dinero para comprar alimentos para ellas y para sus familias. Las niñas, adolescentes y las mujeres corren un gran riesgo de sufrir abusos y explotación mientras luchan por sobrevivir a la pandemia”, señala Charles Businge, director de África meridional de Plan International. La experiencia de Plan International en emergencias anteriores, recogida en el informe “Vivir en confinamiento”, revela que en las crisis se produce un aumento de los riesgos de protección de los niños, y en particular de las niñas, incluida la violencia y la explotación sexual, el trabajo infantil y el matrimonio infantil. Además, el cierre de las escuelas como medida de protección frente a la COVID-19 ha agravado aún más los riesgos para las niñas. Maria*, 14, de Mozambique, dice: “Algunas personas de mi comunidad aconsejan a las jóvenes que se casen porque creen que la escuela no abrirá de nuevo este año y, al permanecer en casa, añadiremos costos adicionales a nuestras familias pobres”. “Mi deseo es volver a la escuela para recibir una educación que me permita conseguir un trabajo o aprender habilidades que me den un medio de vida para alimentarme y criar bien a mi hijo y mi hermano”, cuenta Cynthia, 18, de Zimbabue. Plan Internacional ha lanzado un fondo para recaudar 100 millones de euros con el objetivo de proteger los niños, niñas y adolescentes más vulnerables del mundo y a sus comunidades de los impactos de la COVID-19, tanto en España como en los países en desarrollo. La respuesta de la organización se centra en ofrecer apoyo educativo, psicosocial y económico a los niños, y en particular a las niñas, afectadas de manera desproporcionada por esta crisis. La respuesta de la organización en el sur de África se centra en ofrecer apoyo económico mediante asistencia en efectivo para que los más vulnerables puedan comprar alimentos y cubrir sus necesidades básicas, así como en el trabajo para garantizar que los niños, niñas, cuidadores y las comunidades reconozcan, prevengan y respondan a cualquier riesgo de violencia de género. Plan International pide a las autoridades que velen porque las familias estén protegidas del hambre con asistencia en efectivo a los hogares vulnerables y que garanticen la seguridad de las cadenas de suministro de alimentos y de los servicios esenciales. La organización también está instando a los estados donantes a que aumenten la financiación humanitaria para hacer frente a la COVID-19, con un enfoque específico en las necesidades de las niñas y las

Aumentan los casos de mutilación genital femenina “puerta a puerta” en Somalia durante el confinamiento
Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la COVID-19 podría tener grandes repercusiones de en el trabajo para poner fin a la mutilación genital femenina, con un posible aumento de 2 millones de casos que se producirían durante la próxima década y que se podrían haber evitado. Las medidas de confinamiento para frenar la pandemia de la COVID-19 están provocando un aumento de las mutilaciones genitales femeninas en Somalia, donde muchas niñas están siendo sometidas a esta práctica en sus hogares, alerta Plan International, organización por los derechos de la infancia y la igualdad de las niñas. Somalia es uno de los países del mundo con mayor prevalencia de esta práctica. Según datos de Naciones Unidas, un 98% de las niñas de entre 5 y 11 años han sido sometidas a la mutilación genital femenina en el país africano, donde esta práctica que supone una violación a los derechos de las niñas y las mujeres sigue siendo legal, y las medidas de prevención de la COVID-19, como el confinamiento, están aumentando los casos, que ahora se realizan “puerta a puerta”. “La violencia de género está aumentando en todo el mundo como consecuencia de las medidas de prevención de la COVID-19, que han recluido a las niñas y jóvenes en sus casas y las han apartado de redes de protección como los centros de salud o las escuelas. Muchas familias están percibiendo el confinamiento como un momento oportuno para llevar a cabo este procedimiento en los hogares, ya que se cuenta con tiempo suficiente para la curación. Además, el desplome económico también está llevando a las cortadoras a poner en marcha estrategias de subsistencia, como ir casa por casa para practicar la mutilación”, explica Concha López, directora general de Plan International en España. En Somalia, la mutilación genital femenina se lleva a cabo, tradicionalmente, durante las vacaciones escolares en los entornos urbanos o durante la temporada de lluvias en el caso de las zonas rurales. Sin embargo, este año, como consecuencia del confinamiento, Plan International y su socio local NAFIS (Red Nacional de Somalíes contra la MGF) ya están registrando un aumento de las llamadas sobre casos de mutilación genital femenina en todo el país. La violencia de género está aumentando en todo el mundo como consecuencia de las medidas de prevención de la COVID-19, que han recluido a las niñas y jóvenes en sus casas y las han apartado de redes de protección. “Uno de los casos que hemos registrado es el de dos hermanas de 8 y 9 años que fueron mutiladas la semana pasada y que aún están tratando de asimilar lo que les pasó. Su madre, como muchos padres, considera que la mutilación es una parte esencial de la identidad cultural y de género de las niñas, una condición previa para el matrimonio, así como un rito religioso de paso”, señala Sadia Allin, Jefa de Misión de Plan International en Somalia. La pandemia de la COVID-19 está afectando profundamente al entorno en el que crecen y se desarrollan los niños y las niñas, aumentando los riesgos de protección y debilitando su salud, bienestar y capacidad de recuperación a largo plazo. Las niñas y las jóvenes que viven en entornos frágiles y afectados por conflictos corren riesgos aún mayores, ya que se agrava el estrés por las repercusiones sanitarias y económicas. Además, las ya de por sí débiles estructuras de protección, se enfrentan a un mayor desgaste. Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la COVID-19 podría tener repercusiones de gran magnitud en el trabajo para poner fin a la mutilación genital femenina, con un posible aumento de 2 millones de casos que se producirían durante la próxima década y que se podrían haber evitado. La mutilación genital femenina tiene consecuencias de por vida para las niñas y sobre sus derechos, a la hora de tomar decisiones sobre su salud sexual y reproductiva. Esta práctica no tiene beneficios para la salud y perjudica a las niñas y las mujeres en diferentes ámbitos de su vida: les roba a las niñas oportunidades de futuro y les impide alcanzar su pleno potencial. “Es fundamental que las familias, las comunidades y los dirigentes comunitarios y religiosos participen en el cambio de actitudes y normas en torno a esta práctica nociva. Debemos asegurarnos de que ya no se perciba como aceptable, beneficiosa o tolerada y que, en cambio, se condene como una violación de los derechos humanos que debe ser erradicada”, dice Benjamin Thiberge, director de Programas Internacionales de Plan International en España. En este sentido, Plan International solicita que la información y los servicios de salud sexual y reproductiva, así como los servicios de prevención y respuesta a la violencia de género y a las prácticas perjudiciales, incluida la mutilación genital femenina, se consideren como esenciales durante la pandemia de COVID-19. También reclama que se dé prioridad a esos servicios y que se adapten para garantizar su accesibilidad permanente, también en confinamiento. Los riesgos de protección de la infancia y los riesgos derivados de las prácticas nocivas deben evaluarse, vigilarse y abordarse en las respuestas a la COVID-19, incluso en los campamentos de personas refugiadas y desplazadas, las comunidades de acogida y en las situaciones de cuarentena. Las niñas y las mujeres jóvenes deben participar en la elaboración de planes de respuesta y recuperación para garantizar que se satisfagan sus necesidades específicas. Plan International está respondiendo a la pandemia de COVID-19 en más de 50 países, incluido Somalia, centrándose en la protección de los niños, niñas, adolescentes y las comunidades más vulnerables contra los efectos de la pandemia.

Las adolescentes confinadas en países en desarrollo se enfrentan al hambre y el aumento de abusos y violencia
Actualmente, 743 millones de niñas no están asistiendo a clase. Esto, unido a la presión de las familias para que ayuden en el hogar o generen ingresos puede significar que muchas adolescentes abandonen sus estudios. Las consecuencias a largo plazo de la pandemia de COVID-19 para las niñas y adolescentes de todo el mundo serán devastadoras, advierte Plan International, organización humanitaria que trabaja en la defensa de los derechos de la infancia y la igualdad de las niñas, que alerta de un aumento del hambre, los abusos y la violencia de género unido a un mayor riesgo de quedar invisibilizadas en la respuesta. La investigación de la ONG Plan International Living Under Lockdown (Vivir en confinamiento) analiza crisis humanitarias anteriores, como la epidemia del Ébola, el conflicto en Sudán del Sur y la violencia en la cuenca del lago Chad, la crisis de los refugiados rohingya y la situación en los campos de refugiados de Beirut, en el Líbano, y revela los graves impactos que sufren las niñas y adolescentes en las emergencias, tanto de forma inmediata como a largo plazo. “El miedo que tengo con este virus es que las niñas y las mujeres de Liberia sufran realmente. Sufriremos por la comida. Los hombres abusarán de nosotras. Porque si no tengo comida y un chico tiene comida, si le pido ayuda, me pedirá sexo antes de dármela. Este es el sufrimiento del que hablo”, cuenta Janet, una joven de 14 años de Liberia. Según este análisis, los mayores riesgos que corren las niñas y las adolescentes debido a la pandemia de la COVID-19 son el abandono escolar; no encontrar trabajo cuando las economías se reactiven, teniendo en cuenta que más de 740 millones de mujeres de todo el mundo trabajan en el sector informal y en empleos con bajos salarios; sufrir abusos y violencia en el hogar, debido a que la protección que encuentran en los sistemas educativos y de atención ya no existen; dificultades económicas y consecuente falta de alimentos, y una mayor exposición a la infección por el virus, debido al rol tradicional de cuidados que se le asigna a las mujeres y las niñas. Por otro lado, con la pandemia de COVID-19, las niñas y adolescentes se enfrentan a un gran riesgo de aumento de los matrimonios infantiles y de los embarazos no deseados, como ha ocurrido en emergencias anteriores. En Sierra Leona, por ejemplo, los embarazos adolescentes aumentaron un 65% durante la crisis del Ébola debido al cierre de escuelas, lo que después repercutió de nuevo en la pérdida del derecho a la educación: el país impidió que las niñas embarazadas y madres adolescentes volvieran a clase. “Actualmente, debido al cierre de centros educativos, hay 743 millones de niñas que no están asistiendo a clase y esto, unido a la presión de algunas familias para que ayuden en el hogar o generen ingresos económicos, puede significar que muchas adolescentes no continúen con sus estudios y pierdan toda oportunidad de recibir educación. Si no se da prioridad a las necesidades educativas, corremos el riesgo de retroceder 20 años de logros en la educación de las niñas, así como de dejar atrás a las niñas más vulnerables”, subraya Concha López, directora general de Plan International. Además, se ha producido un alarmante aumento de las denuncias de violencia de género en todo el mundo. En China, en el momento más álgido de la cuarentena, se triplicaron las llamadas a los centros para mujeres en relación con casos de violencia en el hogar. Por su parte, Refuge UK, una organización benéfica del Reino Unido que brinda apoyo especializado a mujeres, niños y niñas que sufren violencia doméstica, ha informado de un aumento del 700% en las llamadas a su línea en un solo día. En España, desde la declaración del estado de alarma en mayo, las llamadas al teléfono 016 han aumentado más de un 19%, y las consultas online se han disparado más de un 250%. Con la pandemia de COVID-19, las niñas y adolescentes se enfrentan a un gran riesgo de aumento de los matrimonios infantiles y de los embarazos no deseados En España, tal y como explica el informe “El impacto de la crisis de la COVID-19 en la Adolescencia en España”, las consecuencias de la emergencia por coronavirus también pueden agravar la desigualdad social y de género, especialmente entre las adolescentes y las jóvenes vulnerables, un grupo de población que parte de una situación desigual que puede agravarse aún más: el 37,5% de las mujeres de 16 a 29 años en España está en riesgo de pobreza y exclusión social, según el INE. La imposibilidad de acceder a servicios de apoyo psicosocial y de protección, la pérdida de trabajos, recursos e ingresos y la desviación de fondos de los servicios de salud sexual y reproductiva podrían tener consecuencias catastróficas a largo plazo para toda una generación de niñas. Por estos motivos, la organización hace un llamamiento a los gobiernos y organismos multilaterales para que garanticen, a través de prestaciones en efectivo, que las familias más vulnerables no estén expuestas a pasar hambre, y pide que se establezcan líneas de ayuda y centros de atención para proteger a las niñas y las mujeres de la violencia de género. Se estima que 3.600 millones de personas no tienen acceso a Internet, especialmente en los países menos desarrollados. Las autoridades deben trabajar con el profesorado y las empresas de telefonía móvil para salvar la brecha digital y que la educación a distancia sea asequible y accesible para todos los estudiantes, también aquellos tienen menos recursos. Los gobiernos también deben garantizar que las niñas y las jóvenes sigan teniendo acceso a la información y a los servicios de salud sexual y reproductiva. Como parte de su respuesta a la COVID-19 para apoyar a las adolescentes más vulnerables en, al menos, 50 países, Plan International ha creado un fondo de emergencia de 100 millones de euros destinado asistir a las niñas y las adolescentes, que se ven afectadas de manera desproporcionada por las crisis. En España, la ONG ha lanzado la iniciativa #QueNadieSeQuedeFuera, que busca movilizar a la sociedad y recaudar fondos para garantizar que el impacto económico y social de la COVID-19 no se cebe con los y las adolescentes que ahora están en riesgo de quedarse fuera del sistema educativo, de protección, del mercado laboral y de las oportunidades de futuro.

Plan International envía material sanitario a la República Centroafricana en un vuelo apoyado por la Unión Europea
Trabajamos en la respuesta a la emergencia en más de 50.000 comunidades y entregaremos 1,3 toneladas de Equipos de Protección Individual a 12 países en las próximas dos semanas. Plan International ha enviado 10.000 mascarillas que han llegado hoy a la República Centroafricana en el avión humanitario de la Unión Europea para ayudar a este país devastado por la guerra a hacer frente a la COVID-19. El cargamento de ayuda humanitaria se ha enviado a través de un vuelo organizado por un grupo de ONG, entre ellas Plan International, con el apoyo del Departamento de Operaciones de Protección Civil y Ayuda Humanitaria de la Unión Europea (ECHO). El avión salió desde Lyon, Francia, a Bangui, capital de la República Centroafricana, la tarde del jueves 7 de mayo con los Equipos de Protección Individual y otros artículos médicos aportados por 13 agencias y organizaciones de ayuda internacional. La República Centroafricana se ha caracterizado por su inestabilidad desde su independencia de Francia en 1960. La guerra y la inseguridad han debilitado sus sistemas de salud, ahora muy frágiles, lo que ha puesto a una gran parte de la población del país en riesgo por la pandemia de la COVID-19. “Las poblaciones que viven en contextos de conflicto como el de la República Centroafricana, las personas refugiadas y las desplazadas son sumamente vulnerables a los efectos directos y secundarios de la COVID-19. Con el envío de este avión especial, teniendo en cuenta las dificultades añadidas por el confinamiento y las restricciones aéreas, las organizaciones internacionales de ayuda humanitaria demostramos que podemos aunar conocimientos, esfuerzos y recursos para prestar ayuda y a millones de personas necesitadas y salvar vidas”, explica Concha López, directora general de Plan International. Plan International está ampliando significativamente su asistencia y enviará 1,3 toneladas de Equipos de Protección Individual a 12 países en las próximas dos semanas utilizando aerolíneas comerciales. El acceso a los Equipos de Protección Individual es vital para continuar con nuestras operaciones en las comunidades. La organización está recaudando 100 millones de euros para proteger a algunos de los niños, niñas y comunidades más vulnerables del mundo de los impactos de COVID-19. La respuesta de Plan International, que abarca más de 50 países, se centra en ayudar a los niños, y en particular a las niñas, que se ven afectadas de manera desproporcionada por la crisis. “El acceso a los Equipos de Protección Individual es vital para continuar con nuestras operaciones en las comunidades. La COVID-19 no se asemeja a nada de lo que el sector humanitario ha experimentado; tanto por la magnitud como por el impacto. Actualmente estamos atravesando desafíos muy complejos como la escasez de equipos de protección, las restricciones y los obstáculos logísticos para trasladar las ayudas con las fronteras cerradas. La planificación anticipada y la adquisición de materiales fundamentales nos ha permitido mantenernos a la vanguardia en la entrega de ayuda a quienes la necesitan urgentemente”, señala Cecile Terraz, directora de Logística y Adquisiciones de Plan International. La iniciativa de organizar un vuelo humanitario a la República Centroafricana ha sido dirigida por la Réseau Logistique Humanitaire (Red Logística Humanitaria – RLH), que es un consorcio de 10 ONG, entre ellas Plan International, que trabajan de forma conjunta. La red está coordinando la compra y el transporte de equipo médico indispensable para las operaciones en terreno para combatir la pandemia de COVID-19 en todo el mundo. “A través del alquiler de aviones humanitarios, la Red Logística Humanitaria está demostrando la necesidad de que las ONG trabajen juntas para ser más rápidas y eficientes en momentos clave como este. Esta operación a gran escala sin precedentes es posible gracias a la capacidad y la reputación demostradas que la RLH ha desarrollado a lo largo de los años y gracias al apoyo imprescindible de nuestro socio ECHO”, dice Cecile Terraz.

Solo un 28% de las adolescentes sirias en el Líbano está recibiendo educación
La pandemia está agravando aún más los efectos de la fuerte crisis económica que atraviesa el Líbano y está afectando a los más vulnerables de la sociedad. Plan International alerta en un nuevo informe de las grandes dificultades a las que se enfrentan las niñas y adolescentes sirias refugiadas en el Líbano para recibir educación, conseguir comida y cubrir sus necesidades básicas de higiene desde el inicio de la pandemia de COVID-19 en el país, que ya suma más de 700 contagios y supera los 30 muertos y afronta una grave crisis económica y social. Esta conclusión es parte de una investigación llevada a cabo por la ONG y revela que la pandemia está afectando profundamente tanto a las personas refugiadas sirias como a la población libanesa más vulnerable. Sin embargo, las niñas, adolescentes y mujeres son las que están sufriendo las peores consecuencias de esta crisis: ven negado su derecho a la educación, tienen dificultades para alimentarse y mantener su higiene, no reciben información sobre la enfermedad y su protección está en riesgo. El Líbano acoge más de un millón de refugiados sirios y más de 180.000 palestinos con una población de apenas 4,5 millones de habitantes. Es el país con el mayor número de refugiados per cápita del mundo desde 2011, lo que ha supuesto una enorme carga económica y ha puesto a prueba la cohesión social hasta el límite, lo que unido a la pandemia ha resultado en un estallido social en los últimos días. El estudio de Plan International, para el que se ha contactado a más de 1.100 adolescentes, cuidadores y líderes comunitarios libaneses y refugiados sirios, expone los graves problemas de supervivencia que afrontan los y las refugiadas sirias debido a la pandemia de la COVID-19. El 64% de los padres y cuidadores encuestados revelaron que no tenían suficiente comida para las próximas dos semanas y, de ellos, dos tercios eran refugiados sirios. Pese a la preocupante situación generalizada, las niñas y adolescentes refugiadas sirias están siendo las más afectadas por la pandemia de la COVID-19. “Según el análisis de necesidades de la población vulnerable con la que trabajamos en el Líbano, el 28% de las adolescentes refugiadas sirias no está recibiendo educación desde el comienzo de la pandemia, el 15% no conoce medidas de protección frente a la enfermedad y solo un 4.2% tiene acceso a un teléfono móvil”, señala Concha López, directora general de Plan International. La encuesta también revela que no poder ir a la escuela, estar confinado en casa y las preocupaciones por la falta de comida, son los tres principales factores que producen estrés a los adolescentes de las comunidades de refugiados libaneses y sirios. Otras de las principales conclusiones del estudio son las siguientes: El 51% de las adolescentes entrevistadas reporta un aumento del tiempo dedicado a las tareas domésticas, en comparación con el 20% de los adolescentes varones. El 37% de los adultos encuestados consideran que la violencia doméstica y la violencia en la pareja son el principal riesgo para la protección de las mujeres y las niñas. El 83% de las mujeres declara que no acceden a servicios de salud sexual y reproductiva por temor a contagiarse de coronavirus. Un 35% de las adolescentes no tienen acceso a productos de higiene menstrual y un 66% de las adolescentes no tienen dinero para comprarlos. La pandemia de la COVID-19 no podría haber surgido en un momento más difícil para el Líbano, un país que actualmente se enfrenta a una de las peores crisis económicas de los últimos años y un estallido de los conflictos sociales. Con tasas de desempleo que rondan el 40% y una deuda nacional de 85.000 millones de dólares, el Líbano se encuentra en una situación económica muy inestable. La medida de bloqueo del país, que entró en vigor a mediados de marzo, ya está afectando a los medios de subsistencia de las familias. El Líbano es el país con el mayor número de refugiados per cápita del mundo desde 2011, lo que ha supuesto una enorme carga económica “Esta pandemia ha empeorado mucho la vida de las niñas refugiadas libanesas y de las sirias más vulnerables, que ahora luchan contra el hambre, el riesgo de violencia, la falta de higiene y la falta de acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva”, explica Colin Lee, director de Plan International para Oriente Medio. Proteger a las adolescentes más vulnerables Plan International ha desarrollado un amplio plan de respuesta a la COVID-19 para abordar las necesidades más urgentes de los grupos vulnerables en todo el mundo, en particular de los niños y las niñas adolescentes. A nivel mundial, la organización ha lanzado una recaudación de 100 millones de euros con el objetivo de proteger a los niños y las niñas más vulnerables, y a sus comunidades, de los efectos de la COVID-19. La respuesta de la organización, que se extiende a 50 países, entre ellos el Líbano, se centra en proteger a los niños, y en especial a las niñas, que se están viendo afectados de manera desproporcionada por esta crisis. La organización se está centrando en su protección y educación, así como en las medidas de higiene y sensibilización de la COVID-19. En España, Plan International también trabaja para garantizar los derechos de las adolescentes en riesgo de exclusión y ha lanzado #QueNadieSeQuedeFuera, un programa de respuesta para garantizar el acceso a la educación, a través de herramientas y soluciones digitales, a más de 2.000 adolescentes vulnerables en España, además de ofrecer apoyo psicológico para gestionar el estrés y las posibles situaciones de violencia, y ayudas económicas a sus familias para la adquisición de productos y servicios básicos.

ONG, EMPRESAS, MEDIOS DE COMUNICACIÓN, ARTISTAS E INFLUENCERS SE SUMAN A #ELGRANRETOSOLIDARIO PARA NO DEJAR A NADIE ATRÁS
Esta iniciativa servirá para financiar y ampliar los proyectos de las ONG integrantes del Comité de Emergencia, que ya están trabajando en España y en todo el mundo, para hacer frente a la emergencia del coronavirus. Más de 100 artistas, presentadores, influencers y rostros conocidos se han sumado ya al #ELGRANRETOSOLIDARIO para colaborar en la respuesta al mayor reto de nuestro tiempo, la crisis generada por la pandemia de coronavirus, minimizar sus impactos en las familias y colectivos más vulnerables e impedir que se queden atrás. El #ELGRANRETOSOLIDARIO es un gran movimiento social puesto en marcha por el Comité de Emergencia en España para movilizar a la sociedad y canalizar la solidaridad con los que más lo necesitan durante la crisis del COVID-19. Un evento que permitirá realizar aportaciones económicas solidarias durante una gran gala virtual en directo, que se retransmitirá el próximo sábado 2 de mayo, a partir de las 17 horas en diferentes canales y que aunará música, entretenimiento y sensibilización. Esta iniciativa servirá para financiar y ampliar los proyectos de Acción contra el Hambre, Médicos del Mundo, Oxfam Intermón, Plan International y World Vision, ONG integrantes del Comité de Emergencia, que ya están trabajando en España y en todo el mundo, para hacer frente a las consecuencias de esta pandemia entre los sectores más vulnerables de la población por su situación económica y social. “España es un país solidario y así lo demuestra su ciudadanía ante las diferentes crisis y emergencias humanitarias”, explica Sara Barbeira, portavoz del Comité de Emergencia. “Según la última Radiografía de la Solidaridad en España, elaborada por la app financiera Fintonic, la sociedad española es una de las más solidarias: uno de cada cuatro españoles ha colaborado económicamente con alguna iniciativa solidaria. Una vez más confiamos en la sociedad española para apoyar a los más vulnerables en esta gran crisis a nivel mundial”. Una vez más confiamos en la sociedad española para apoyar a los más vulnerables en esta gran crisis a nivel mundial La iniciativa cuenta con el apoyo de ProFuturo, el programa de educación digital de Fundación Telefónica y Fundación “la Caixa”, el patrocinio de empresas como Oral B, We Are Water y Animal M y colaboración de RTVE, Atresmedia, Vocento y Movistar+ en la difusión, que sumarán para apoyar la recaudación de fondos destinada a las ONG que conforman el Comité: Acción contra el Hambre, Médicos del Mundo, Oxfam Intermón, Plan International y World Vision. Las distintas actuaciones e intervenciones se podrán seguir en la web del Comité de Emergencia. Además, influencers con gran tirón mediático, como Videopatas, Verdeliss, Mundo de Mía, Loulogio y Mimo de Mami, van a ceder sus canales para retransmitir la gala, lo que convierte este evento digital en un hito en términos de difusión y distribución. Entre los artistas confirmados para este gran reto solidario figuran: Sole Giménez, India Martínez, Carlos Baute, Edurne, Ele, Amaral, Ruth Lorenzo, Soraya Arnelas, Pasión Vega, Lucía Gil, Xuso Jones, Miguel Ángel Muñoz, Marta Sánchez, Efecto Pasillo, Agoney, Roi Méndez, Funambulista, Belly Basarte o María Peláe; además de reconocidos rostros como: Jordi Évole, Frank Blanco, Jacob Petrus, Olga Lambea, Samantha Vallejo-Nágera, Cayetana Guillén Cuervo, Ana Morgade, Iñaki López, Andrea Ropero, Adriana Abenia o Nico Abad, voces radiofónicas como Virginia Díaz y Julio Ródenas, e influencers como AuronPlay, Verdeliss, Videópatas, Yellow Mellow o Loulogio. Para colaborar con esta iniciativa del Comité de Emergencia: El Comité de Emergencia ha habilitado diferentes vías para canalizar la ayuda y poder dar una respuesta más rápida y efectiva para atender las necesidades actuales y a los afectados por esta pandemia. Llamando al teléfono 900 595 216 Enviando un SMS con la palabra “JUNTOS” al 38014 para donar 6 euros o al 28014 si quieres donar 1,2 euros A través de la cuenta bancaria ES 2521005731700200294895 Y en www.elgranretosolidario.org A través de Bizum al 38077

EL COMITÉ DE EMERGENCIA ACTIVA #ELGRANRETOSOLIDARIO PARA NO DEJAR A NADIE ATRÁS
Cinco ONG integrantes del Comité de Emergencia en España, con la colaboración de Profuturo, ponen en marcha #ELGRANRETOSOLIDARIO para conseguir fondos y evitar que las familias y colectivos más vulnerables se queden atrás en esta pandemia. Para dar respuesta a la crisis mundial sin precedentes que vive el mundo a causa del coronavirus, Acción contra el Hambre, Médicos del Mundo, Oxfam Intermón, Plan International y World Vision, integrantes del Comité de Emergencia, activan, con la colaboración de ProFuturo, #ELGRANRETOSOLIDARIO, un movimiento social que va a reunir a más de 50 artistas e influencers para que entre todas y todos se pueda afrontar el mayor reto de nuestro tiempo: minimizar los impactos de la pandemia de coronavirus para no dejar a nadie atrás . La humanidad se enfrenta a su mayor reto desde la segunda guerra mundial: una crisis sanitaria, social y económica provocada por la COVID-19. En esta pandemia con más de 2,4 millones de personas contagiadas, no todas van a sufrir por igual. Tanto en España como en los países más empobrecidos o en vías de desarrollo, familias y colectivos que se encuentran en una situación más desfavorecida, con sistemas de salud mucho más frágiles, acceso desigual a los recursos y problemas endémicos previos (enfermedades, paro, pobreza y/o desnutrición), pueden quedarse atrás. Asimismo, se verán especialmente golpeados colectivos como la infancia y las personas mayores. Cerca de 2.000 millones de personas que viven en países en desarrollo carecen de acceso a instalaciones de agua potable y saneamiento y 500 millones están en riesgo de caer en la pobreza por la pandemia. Por si eso fuera poco, en el mundo hay 70 millones de personas refugiadas o desplazadas, muchas de ellas en campos que no cuentan con los recursos para hacer frente a la enfermedad. En España, los impactos de la crisis del coronavirus han agravado la situación de miles de familias vulnerables, aumentando el riesgo de exclusión de niños, niñas y adolescentes. Casi una cuarta parte de los hogares con menos recursos no cuenta con acceso a Internet y más del 40% no tiene ordenador y, por lo tanto, ahora mismo no tienen acceso a la educación online ni a las ayudas de los servicios sociales que solo pueden solicitarse telemáticamente. Cerca de 2.000 millones de personas que viven en países en desarrollo carecen de acceso a instalaciones de agua potable y saneamiento Entre los artistas confirmados para este gran reto solidario figuran Ele, Ruth Lorenzo, Soraya Arnelas, Pasión Vega, Lucía Gil, Xuso Jones, o María Peláe, además de reconocidos rostros como Jordi Évole, Frank Blanco, Ana Morgade, Iñaki López, Andrea Ropero, Sandra Barneda, Carlos Sobera, Adriana Abenia o Nico Abad e influencers como Verdeliss, Videópatas o Loulogio. #ELGRANRETOSOLIDARIO permitirá la captación de fondos a través de una gran Gala Solidaria digital, que se emitirá en directo el próximo sábado 2 de mayo a partir de las 17 horas, a través de Youtube y otras redes sociales del Comité de Emergencia. La iniciativa cuenta con el apoyo de Profuturo, el programa de educación digital de Fundación Telefónica y Fundación “la Caixa”, y de diferentes empresas y medios de comunicación que se suman a la recaudación de fondos destinados a las ONG. Las ONG que forman parte del Comité de Emergencia, Acción contra el Hambre, Médicos del Mundo, Oxfam Intermón, Plan International y World Vision, han movilizado a sus equipos y puesto en marcha la respuesta a la emergencia desde el primer momento con medidas de prevención para frenar el contagio, refuerzo de los sistemas de salud (equipamiento de hospitales y protección del personal sanitario) y apoyo a las familias y comunidades más vulnerables con proyectos de agua y saneamiento, salud, seguridad alimentaria, protección infantil y generación de ingresos familiares. Todos los programas tienen como objetivo apoyar a las familias y comunidades más vulnerables de nuestro país y de todo el mundo ante esta emergencia humanitaria, con el objetivo de mitigar los impactos de la COVID-19 y evitar que sufran sus peores consecuencias. “El trabajo para contener la pandemia es complicado y eso puede ser especialmente grave para determinados colectivos. Las dificultades para acceder a personal o material sanitario, la precariedad económica, el hacinamiento o incluso los conflictos bélicos implican que hay que responder con urgencia y de forma masiva. Con esta acción, las ONG podrán recaudar fondos de forma más rápida y efectiva y salvar más vidas” asegura Sara Barbeira, coordinadora del Comité de Emergencia. La actuación de las ONG frente a la COVID-19 Oxfam Intermón trabaja en 65 países para frenar la expansión del coronavirus, garantizando acceso a agua, saneamiento e higiene en hospitales, campos de personas refugiadas o comunidades vulnerables ya afectadas por la pobreza o los conflictos. Plan International ha puesto en marcha un plan de respuesta global enfocado en los niños, niñas y adolescentes más vulnerables y sus familias para garantizar la continuidad de su educación, la protección frente a la violencia y el acceso a productos básicos de alimentación e higiene, tanto en España como en 55 países de América Latina, África, Oriente Próximo y Asia. World Vision ha anunciado una respuesta frente a la COVID-19 de 80 millones de dólares en 17 de los países más vulnerables del mundo. La ONG quiere llegar a 22,5 millones de personas, la mitad de ellas niños, durante los próximos seis meses. Médicos del Mundo trabaja para reducir los contagios de COVID-19 en varios hospitales españoles, aplicando la experiencia adquirida en epidemias como el ébola. Además, apoya a los colectivos más vulnerables de nuestro país, facilitándoles alimentos, medidas de prevención y atención sanitaria básica. Además, ha desarrollado planes de contingencia ante el coronavirus en cerca de 20 países de África y América Latina. Acción contra el Hambre se ha movilizado ante la COVID-19 en los 50 países en los que trabaja para prevenir y contener la pandemia, y mitigar sus consecuencias socioeconómicas. Y en España está trabajando desde los primeros días del estado de alarma, adaptándose para seguir acompañando a las personas y familias más vulnerables. ProFuturo es el programa de educación digital de Fundación Telefónica y Fundación ¨la Caixa¨, impulsado en 2016 para mejorar la calidad educativa de niños y niñas a través de la tecnología. A raíz del cierre de las escuelas, y para contribuir a mitigar los efectos de la pandemia en la educación ha puesto a disposición de docentes, estudiantes y familias de todo el mundo sus recursos educativos digitales y ha donado 10.000 tablets a familias en situación de vulnerabilidad en España. ProFuturo se suma a la iniciativa ¨El Gran Reto Solidario¨ para apoyar a las cinco ONG que integran el Comité de Emergencia y ayudar a movilizar a la sociedad. El Comité de Emergencia fue creado en 2015 en España por seis ONG (Acción contra el Hambre, ACNUR Comité Español, Médicos del Mundo, Oxfam Intermón, Plan International y World Vision), que deciden unirse para canalizar la solidaridad de ciudadanos y empresas en grandes emergencias humanitarias. El Comité nace para ofrecer un mecanismo de respuesta rápida ante situaciones de emergencia que permita incrementar el apoyo ciudadano en diferentes crisis humanitarias; actuar como nexo de unión permanente entre ONG, empresas, medios de comunicación y la ciudadanía; incrementar la confianza social en las ONG en situaciones de emergencia, rindiendo cuentas del impacto de la actuación, y actuar conjuntamente como un referente de la ayuda de emergencia ante la sociedad.

Solo hay 10 camas de UCI para 1,2 millones de personas en Cox's Bazar
El personal humanitario de Plan International en Bangladesh se desplaza diariamente al campamento para llevar a cabo sesiones informativas, garantizar que las instalaciones de agua, higiene y saneamiento estén operativas y continuar con la labor de protección de la infancia. Plan International, organización humanitaria que trabaja por los derechos de la infancia y la igualdad de las niñas, ha alertado hoy de la catástrofe que podría provocar la propagación del COVID-19 en el mayor campamento de refugiados del mundo, Cox’s Bazar en Bangladesh, donde solo hay 10 camas de cuidados intensivos para 1,2 millones de personas. Dado que el municipio de Cox’s Bazar se encuentra actualmente cerrado, en el campamento de refugiados rohingya sólo se permiten los servicios esenciales, como el suministro de alimentos, información sobre higiene, agua y saneamiento y asistencia médica. Las escuelas han cerrado indefinidamente. Aunque hasta ahora no ha habido casos confirmados en el campamento, los expertos creen que es solo cuestión de tiempo. “Estamos hablando de uno de los campamentos de refugiados más grandes y más densamente poblados del mundo, con 40.000 personas por kilómetro cuadrado. El distanciamiento social es algo sencillamente imposible, un lujo. La mejor oportunidad que tenemos es asegurarnos de mantener el número de casos en cero”, explica el director de programas en Cox’s Bazar para Plan International Bangladesh, Mohammed Riyas. La organización advierte de que en todo Cox’s Bazar solo hay una instalación para realizar pruebas, un solo espacio de aislamiento en el campamento rohingya y un único hospital local con 10 camas de cuidados intensivos para toda la población, aunque el gobierno bangladesí y los organismos humanitarios están trabajando para aumentar esta capacidad. Plan International ha lanzado una petición global de fondos de 100 millones de euros para proteger a los niños, niñas y adolescentes más vulnerables y a sus comunidades de los impactos de la COVID-19. La respuesta de la organización, que abarca al menos 50 países y también se está llevando a cabo en España, se centra en atender las necesidades de la infancia y la adolescencia, afectados de manera desproporcionada por las consecuencias de esta crisis. “En los contextos más complejos, como los campamentos de refugiados con población hacinada, el coronavirus puede tener consecuencias catastróficas. La vida en el campamento será prácticamente imposible si el COVID-19 se extiende, ya que las operaciones humanitarias podrían reducirse o detenerse por miedo a propagar la infección. Esto significaría el cese de los servicios esenciales que ofrecemos, como la distribución de alimentos y el mantenimiento del suministro de agua”, asegura Concha López, directora general de Plan International en España. El personal humanitario de la organización en Bangladesh se desplaza diariamente al campamento de refugiados de Cox’s Bazar para llevar a cabo sesiones informativas sobre el COVID-19, garantizar que las instalaciones de agua, higiene y saneamiento estén operativas y continuar con la labor de protección de la infancia. Llevan equipos de protección personal, siguen protocolos estrictos de lavado de manos y distanciamiento social y se deshacen de los controles rutinarios de temperatura para garantizar la seguridad de los habitantes del campamento. El responsable de los programas de Plan International en Bangladesh advierte de que la educación también se ha visto gravemente afectada por la COVID-19, “por lo que tenemos que trabajar con el gobierno para restablecer la educación y ayudar a las comunidades a volver a la escuela. La opción de aprendizaje online no está disponible para estos niños y niñas, por lo que necesitamos encontrar otras formas de asegurar que su educación no se vea interrumpida”. El intercambio de información para contrarrestar el miedo y proporcionar asesoramiento médico o atención psicológica es un gran desafío, ya que los campamentos no tienen una cobertura fiable o generalizada de Internet. Una coalición de 26 organizaciones de ayuda y humanitarias de Bangladesh -incluido Plan International- ha publicado hoy una carta abierta en la que insta a los gobiernos de Bangladesh y Birmania a que proporcionen acceso a dispositivos móviles e Internet en el campamento, ya que la falta de información alimenta el miedo y el pánico. “Los mensajes que las personas refugiadas están recibiendo sobre el COVID-19 se limitan a lo que reciben del gobierno y de las agencias humanitarias. El acceso a Internet no está disponible en el campamento, por lo que no hay televisión, ni radio, ni redes sociales, y la falta de información puede causar pánico”, añade el director de programas de Plan International en Bangladesh. “Las mujeres y las niñas son especialmente vulnerables porque tienen menos acceso y es menos probable que la información llegue a ellas. Tenemos que asegurarnos de que la información llegue a hombres y mujeres por igual, porque la información en esta crisis salvará vidas”, concluye Rivas.

Más de un tercio de las jóvenes en España está en grave riesgo de exclusión por el impacto del COVID-19
Los impactos de la emergencia por coronavirus pueden agravar la desigualdad social y de género, especialmente entre las jóvenes. En España, el 37,5% de las mujeres de 16 a 29 años ya estaba en riesgo de pobreza o exclusión social. Ellas se enfrentan a mayor riesgo de abandono educativo y de desempleo, asumen una mayor carga de tareas domésticas y cuidados y están más expuestas a sufrir diversas formas de violencia: sexual, doméstica o ciberacoso. Joven de nuestro programas locales recibe formación digital Según un informe de Plan International, las consecuencias sociales y económicas de la emergencia sanitaria por el COVID-19 tendrán un mayor impacto en las adolescentes y jóvenes vulnerables, un grupo de población que se enfrenta a riesgos específicos durante el confinamiento y parte de una situación desigual que puede agravarse: el 37,5% de las mujeres de 16 a 29 años en España está en riesgo de pobreza y exclusión social, según el INE. En sus programas en España, la organización trabaja en itinerarios de capacitación y formación sociolaboral con jóvenes sin titulación de contextos vulnerables, que ahora se encuentran en riesgo de quedar relegadas del sistema educativo y de las oportunidades de futuro, entre otros factores, debido a la brecha digital: de los hogares que ingresan menos de 900 euros, una cuarta parte no cuenta con acceso a Internet y más del 40% no tiene ordenador. “Con una tasa de desempleo del 32% entre las mujeres menores de 25 años –dos puntos por encima de la media para esa edad-, las jóvenes vulnerables que ya se enfrentaban a importantes barreras de acceso al mercado laboral, se encontrarán con más dificultades en el escenario posterior a la crisis sanitaria, con el añadido de que en muchos casos habrán perdido oportunidades como las prácticas en empresas que no han podido realizar”, ha asegurado Concha López, directora general de Plan International en España. Además, ellas afrontan en mayor medida la carga de trabajo no remunerado doméstico y de cuidados que, entre las personas de entre 16 a 29 años, asumen un 6,1% de chicas frente a un 4,5% de chicos, según datos del INE. Este es el caso de María, una de las participantes en el programa de Plan International, que explica: “No tengo Internet y no podía hacía hacer las actividades del curso. Como estoy aquí amarrada entre estas cuatro paredes, lo controlo limpiando, limpiando hasta tres veces lo que ya he limpiado, pero así no me estreso”, explica Violencias hacia niñas y adolescentes En contextos de violencia familiar y aumento de la tensión por el confinamiento, el riesgo de violencia hacia las niñas y jóvenes aumenta. Según datos de la Fiscalía General de Estado de 2018, la violencia de género está muy presente en las mujeres de 16 a 24 años, con un repunte en el último año de los abusos y agresiones sexuales entre menores. El 17% (5342) del total de víctimas de violencia de género en 2018 tenían menos de 25 años, según la estadística de Violencia Doméstica y Violencia de Género. Desde la declaración del estado de alarma, las llamadas al teléfono 016 para víctimas de violencia de género han aumentado más de un 19%, y las consultas online se han disparado más de un 250%. Las medidas de confinamiento pueden además tener efectos en la salud mental de los jóvenes, especialmente las chicas, que ahora están recluidos, aislados y viviendo situaciones de estrés e incertidumbre. Ante el aumento del uso de Internet y la comunicación por RRSS durante la cuarentena, los niños y niñas, y especialmente las adolescentes, podrían verse más expuestas a un incremento del acoso online, que es la segunda forma de acoso que más sufren los jóvenes, según el Barómetro Juventud y Género 2019: dos de cada diez jóvenes (19%) lo han experimentado. Especialmente las chicas: casi una de cada tres (el 29%) ha sido víctima de ciberacoso. Plan International solicita que en todas las políticas sociales de respuesta a la crisis se realice un análisis de género y edad para poder garantizar una adecuada prestación de los servicios de protección social y se haga hincapié en la protección de niñas y adolescentes contra la violencia de género, sexual y online, así como en garantizar el acceso a una educación y formación inclusiva y promover la igualdad de oportunidades de empleo y emprendimiento para las mujeres jóvenes. Programa de respuesta de Plan International La organización ha lanzado #QueNadieSeQuedeFuera, un programa de respuesta para garantizar la continuidad formativa, a través de herramientas y soluciones digitales, a más de 2.000 adolescentes vulnerables en España, además de ofrecer apoyo psicológico para gestionar el estrés y las posibles situaciones de violencia, y ayudas económicas a sus familias para la adquisición de productos y servicios básicos. Plan International, que en las próximas semanas recogerá datos para analizar y visibilizar las necesidades y riesgos de las adolescentes durante esta crisis, busca movilizar a la sociedad y recaudar fondos para garantizar que el impacto económico y social de la COVID-19 no se cebe con las más vulnerables, que ahora están en riesgo de quedarse fuera del sistema educativo, de protección, del mercado laboral y de las oportunidades de futuro. DESCARGA EL INFORME Y

Plan International responde a la emergencia por la crisis del coronavirus para atender a adolescentes vulnerables
El programa tiene el objetivo de apoyar a más de 2.000 adolescentes vulnerables y sus familias con refuerzo educativo, apoyo psicosocial y ayudas para la compra de productos básicos. Ante la situación de emergencia generada por la crisis del COVID-19, Plan International, organización de cooperación y ayuda humanitaria que trabaja por los derechos de la infancia y la igualdad de las niñas, pone en marcha un programa de respuesta en España para ofrecer apoyo económico, educativo y psicosocial a adolescentes en riesgo de exclusión, con un enfoque de género que permita atender las necesidades de las adolescentes que enfrentan mayores riesgos y sufrirán en mayor medidas los impactos de la crisis. La crisis por el COVID-19 ha afectado al desarrollo de la infancia y la adolescencia: la educación se ha visto interrumpida, las estructuras de protección se han visto alteradas y las familias pueden estar sometidas a importantes cargas a nivel económico y de salud, que impactan en los y las jóvenes. Para atender sus necesidades, Plan International ha comenzado a trabajar para garantizar el acceso a productos básicos, apoyo psicosocial y emocional y acciones formativas online en competencias sociolaborales a más de 2.000 adolescentes vulnerables en España. Además, ha lanzado la iniciativa #QueNadieSeQuedeFuera, que busca movilizar a la sociedad y recaudar fondos para garantizar que el impacto económico y social de la COVID-19 no se cebe con los y las adolescentes que ahora están en riesgo de quedarse fuera del sistema educativo, de protección, del mercado laboral y de las oportunidades de futuro. “Los adolescentes vulnerables y en riesgo de exclusión, y especialmente las chicas, son uno de los grupos de población que más sufrirán el impacto económico y social de esta crisis que ha empeorado las ya de por sí difíciles situaciones económicas de sus familias y ha agravado la desigualdad. Necesitamos un compromiso social para dar respuesta a un desafío sin precedentes”, ha asegurado Concha López, directora general de Plan International en España. Plan International ha reforzado sus acciones formativas en competencias socio-laborales y mentoría profesional a los y las jóvenes que participan en sus programas, para ayudarles a superar las dificultades añadidas de incorporación al mercado laboral por el impacto económico y social de esta crisis. En España, el 44% de las familias con menos recursos solo tienen un ordenador y el 14% ninguno, según los datos del último informe PISA de la OCDE. Para cerrar la brecha digital y garantizar su acceso al proyecto, Plan International ofrecerá soluciones para el acceso a Internet en sus hogares, dispositivos adecuados y contenidos adaptados. Los adolescentes vulnerables y en riesgo de exclusión, y especialmente las chicas, son uno de los grupos de población que más sufrirán el impacto económico y social de esta crisis En su programa de respuesta, la organización también ofrece apoyo psicosocial vía telefónica y online a los y las adolescentes y sus familias para gestionar las situaciones de estrés, incertidumbre y aislamiento por el confinamiento. La atención incorpora un enfoque de género que permita detectar las necesidades específicas de las chicas, que asumen una mayor carga de cuidados o se enfrentan a riesgo de violencia. Sus profesionales harán un seguimiento individualizado a los casos de riesgo para, a través del contacto diario, gestionar las dudas y conflictos y poder derivarlos a los sistemas de protección. La situación de confinamiento ha empeorado las ya difíciles economías familiares de las personas en situación de pobreza, que se enfrentan a una reducción de ingresos drástica que no les permite hacer frente a los gastos de primera necesidad. En esos casos, la organización ofrecerá ayudas económicas para asegurar su acceso a productos de primera necesidad, como alimentos o productos de higiene, y servicios esenciales. Una respuesta global A nivel mundial Plan International creará un fondo extraordinario propio de respuesta a la emergencia para colaborar con los planes nacionales de los gobiernos y el plan global de respuesta humanitaria de Naciones Unidas. Desde hace un mes contribuye a la prevención de la transmisión del Covid-19 y en la reducción del impacto social del virus en 85.000 comunidades y particularmente en las personas desplazadas y refugiadas en campos como los de Cox Bazar en Bangladesh o Azraq en Jordania. En los 55 países en desarrollo en los que trabaja la organización la respuesta de sus programas está siendo en las siguientes áreas programáticas: salud pública e higiene con actividades de sensibilización para la higiene y distribución de kits de higiene que garanticen el acceso a los servicios de salud materno-infantil y salud sexual y reproductiva; protección de los niños y adolescentes más vulnerables, con la formación a profesores, sanitarios y otros profesionales, y acompañamiento a los niños, niñas y adolescentes con talleres de apoyo psicosocial para gestionar el estrés y los traumas, con especial cuidado en prevenir las situaciones de violencia contra la infancia. educación en emergencias para garantizar la continuidad del currículo formativo facilitando herramientas de aprendizaje informal y online y acciones formativas orientadas a las habilidades digitales y dirigidas al empleo y el emprendimiento; y transferencias en efectivo a familias vulnerables para asegurar su liquidez y el acceso a productos de primera necesidad y servicios básicos. La respuesta de la organización se centra en difundir información sobre salud pública y la promoción de las mejores prácticas de higiene, incluida la distribución de kits higiénicos y la instalación de estaciones para el lavado de manos, así como garantizar la protección y el acceso a la educación de los niños, niñas y adolescentes más vulnerables de los países de América Latina, África, Asia y Oriente Próximo afectados por la pandemia.

La CME alerta del impacto de la crisis del coronavirus en el derecho a la educación en todo el mundo
La interrupción de la normal escolarización de millones de niños, niñas y jóvenes va a tener consecuencias tales como el incremento del abandono escolar temprano, pero también otras que trascienden el ámbito educativo. La pandemia global del COVID-19 está teniendo numerosos impactos, no solo en términos sanitarios, sino también económicos y sociales. Desde la Campaña Mundial por la Educación nos preocupan especialmente las consecuencias que pueda tener el cierre de todos los centros educativos en más de 119 países, una medida de prevención que, según datos de UNESCO, está afectando al derecho a la educación de más de 861,7 millones de niños, niñas y jóvenes de todo el mundo, una cifra que se prevé que vaya en aumento en las próximas semanas. Si bien en algunos países se están poniendo en marcha medidas de escolarización online, lo cierto es que las personas y comunidades en situación de mayor vulnerabilidad no tienen acceso a este tipo de tecnologías. Por otro lado, en muchas ocasiones las familias de estos estudiantes no tienen la preparación, la tecnología y/o los medios necesarios para facilitar el aprendizaje de los niños y niñas desde casa. Así, esta situación puede provocar que millones de niños y niñas se “queden atrás” en estas semanas de parón. “Nos preocupan enormemente las consecuencias que el cierre de los centros educativos pueda tener en términos de equidad e inclusión educativa, tanto en España como, sobre todo, en otros países que carecen de sistemas educativos sólidos. La interrupción del aprendizaje afecta de forma desproporcionada a las personas en situación de mayor vulnerabilidad”, afirma Cristina Álvarez, coordinadora de la Coalición Española de la Campaña Mundial por la Educación. En este sentido, no queremos dejar de reconocer el trabajo de todas las administraciones educativas del territorio español, lideradas por el Gobierno central, para mitigar estos impactos entre la población más vulnerable, y recomendamos que estos esfuerzos se centren en aquellos colectivos que tienen más dificultades para continuar con la escolarización desde sus casas. Esta situación puede provocar que millones de niños y niñas se “queden atrás” en estas semanas de parón La interrupción de la normal escolarización de millones de niños, niñas y jóvenes va a tener consecuencias tales como el incremento del abandono escolar temprano, pero también otras que trascienden el ámbito educativo. Por ejemplo, la falta de acceso a los comedores escolares puede afectar gravemente a la nutrición de los menores, mientras que el aislamiento derivado de la falta de contacto con otros estudiantes puede repercutir negativamente su aprendizaje y desarrollo. Por otro lado, en muchos países, las escuelas constituyen un espacio seguro, que garantiza a niños y niñas una protección frente a la violencia y otros riesgos de la que ahora carecen. Vivimos una situación inédita y de absoluta excepcionalidad. No obstante, esta crisis pasará, y no podemos correr el riesgo de que, cuando lo haga, millones de los niños y niñas más vulnerables se hayan quedado fuera de los sistemas educativos. Las organizaciones que forman parte de la CME en España están presentes, a través de proyectos de cooperación educativa, en muchos países cuyos sistemas educativos ya necesitan un refuerzo significativo y que, superada la crisis, necesitarán más que nunca del apoyo de la cooperación. Si algo nos está enseñando esta crisis es que nuestros principales problemas son globales, y las soluciones también deben serlo. “Los ODS y la Agenda 2030 están más vigentes que nunca y la educación, recogida en el ODS4, es absolutamente imprescindible. Por eso, a pesar de la emergencia que vivimos, la educación no puede dejar de ser una prioridad, tanto en términos políticos como económicos. Nos jugamos mucho”, concluye Cristina Álvarez.