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Dignidad y libertad: higiene menstrual accesible en Sudán del Sur
La UNESCO estima que una de cada diez niñas falta a clase durante su ciclo menstrual. Según sus datos, estas faltas podrían suponer que pierden un 20% del año escolar. “En agosto perdí cuatro días de clase porque estaba en mi ciclo menstrual”, dice una niña. “Yo perdí tres días de clase en octubre porque mi familia no podía comprarme compresas”, explica otra durante una charla informativa entre un grupo de estudiantes en una escuela de la ciudad de Magwi, al Sur de Sudán. Estas son historias habituales entre las adolescentes de África. Para muchas niñas y mujeres, las compresas son caras e inaccesibles. La menstruación continúa siendo un tabú y ellas sufren burlas, vergüenza y marginación en la escuela, en la vida familiar y en las actividades sociales. A menudo, las niñas prefieren quedarse en casa cuando tienen el periodo. Atong, una niña de 15 años, no va a la escuela, no visita a sus amigas ni tampoco entra en ningún espacio donde haya mucha de gente cuando tiene la menstruación. “Incluso temo ir a visitar a nuestros vecinos porque me siento muy mal”, dice. La profesora Rachel Ayuen está de acuerdo en que la mayoría de las niñas pierde clase varias veces al mes durante sus periodos. “Hay menos asistencia de niñas en el colegio, pero es algo que ocurre especialmente cuando tienen la regla”. Esto afecta a su rendimiento en comparación con los niños en muchas asignaturas, explica: “Incluso si ellas están en clase tienen miedo de interactuar libremente porque sienten que los niños descubrirán que tienen la menstruación”. Para abordar esta cuestión y como parte de su trabajo por la promoción de la educación de las niñas, Plan International suministra kits de dignidad en las escuelas, que incluyen compresas reutilizables. “Hemos experimentado un mayor rendimiento en las clases después de esta intervención. Muchas de las niñas utilizan las compresas porque ahora son accesibles incluso si no tienen dinero”, aclara Rachel, y continua: “Esto también ha reducido la carga de la compra de nuevas compresas cada cierto tiempo por cuenta de los padres – lo cual es un alivio para su economía”. Hasta el momento Plan International ha distribuido 170 kits de dignidad en la escuela, empezando por las alumnas más mayores. Cuando las niñas alcanzan la edad de pubertad, se les entrega un kit con el fin de que puedan seguir asistiendo a sus clases regularmente, también durante su menstruación. Para las niñas en esta escuela, los kits de dignidad no son solo una necesidad sanitaria e higiénica, sino que también representan su libertad. Les dan la oportunidad de permanecer en la escuela más tiempo y continuar hacia la educación secundaria, lo que también contribuye a prevenir el matrimonio infantil –al que se verían forzadas en muchas ocasiones si se quedaran en casa y sus padres no dispusieran de recursos- y les brinda una oportunidad de

Día de África: toda una generación de niños y niñas de Nigeria ha perdido su educación
Con motivo del Día de África, que se conmemora el 25 de mayo, Plan International alerta de que la violencia de Boko Haram en el noroeste de Nigeria han dejado a toda una generación de niños y niñas sin educación, en medio de unas las mayores y más largas crisis humanitarias del continente que afecta a los países de la cuenca del lago Chad. La violencia de Boko Haram en el noroeste de Nigeria han dejado a toda una generación de niños y niñas sin educación, alerta Plan International, organización independiente comprometida con los derechos de la infancia y la igualdad de las niñas. En la cuenca del lago Chad, que se extiende por Nigeria, Camerún, Níger y Chad, cientos de miles de niños y niñas han visto negado su derecho a la educación porque las escuelas han sido quemadas, bombardeadas o utilizadas para luchar contra la insurgencia desde 2009. Además, en muchos lugares, los profesores y profesoras han huido debido a los ataques. En el Día de África, que se celebra el jueves 25 de mayo, Plan International llama la atención sobre la crisis humanitaria del lago Chad provocada por la violencia y el hambre, una de las mayores y más largas del continente, que ha provocado que 10,7 millones de personas se encuentren en necesidad de ayuda humanitaria urgente y 2,4 millones de personas se hayan visto obligadas a desplazarse. Plan International alerta del impacto de la emergencia en la infancia, y en especial en las niñas, que son las más vulnerables en situaciones de crisis. Se calcula que 540.000 niños y niñas menores de cinco años podrían morir de desnutrición severa en 2017. Las adolescentes y mujeres jóvenes están más expuestas a sufrir violencia y abusos, embarazos precoces, matrimonios infantiles, esclavitud o tráfico. “La educación debe ser una prioridad urgente en situaciones de emergencia, ya que proporciona un espacio seguro donde los niños y niñas están a salvo de la violencia, permite la normalización de la vida diaria y asegura una oportunidad de futuro para los niños y niñas, sus familias y sus países”, asegura Elspeth Chapman, experta en ayuda humanitaria de Plan International en España. La importancia de la educación en emergencias Hussaini Abdu, director de Plan International en Nigeria, expresa su preocupación sobre las consecuencias de una generación perdida: “Los niños y niñas que hoy tienen 15 años tenían solo siete cuando comenzó este conflicto”, explica y añade: “Crecer en mitad de este brutal conflicto ha afectado especialmente al desarrollo dela infancia de este país; perder la oportunidad de asistir al colegio solo ha agravado su situación y eliminado sus oportunidades de futuro”. En Nigeria, el acceso a la educación se ha visto especialmente afectado en el noreste del país, escenario de los peores ataques. Más de un millón de personas de la región se encuentran desplazadas de sus hogares, a menudo obligadas a huir de una comunidad a otra por la violencia, lo que dificulta la asistencia al colegio de los niños y niñas. En el caso de las niñas, los padres evitan su escolarización por el alto riesgo de secuestros y abusos. Más de 7.000 niñas y mujeres han sido víctimas de la violencia de Boko Haram en el noreste del país, incluyendo matrimonio infantil, violaciones y esclavitud. “Sin acceso a la educación, los niños y niñas están en mayor peligro de ser reclutados por las organizaciones extremistas y las bandas criminales”, dice Abdu y añade: “La pérdida de la educación les hace más vulnerables a ser reclutados por grupos armados para utilizarles en ataques suicidas o como cascos humanos. A largo plazo dificultará el fin del ciclo de violencia que está afectando a la región”. La respuesta de Plan International en la región Desde noviembre de 2016, Plan International trabaja en los estados de Borno y Adawama en el noreste de Nigeria para apoyar, con material escolar y formación del profesorado, la vuelta al colegio de los niños y niñas que han abandonado la escuela por la violencia. Además, la organización está haciendo un llamamiento al gobierno de Nigeria para que proporcione programas de aprendizaje acelerado para los niños y niñas a los que se ha negado una educación por el conflicto. En las áreas en las que las escuelas están dañadas o destruidas, Plan International pide al gobierno que dé prioridad al establecimiento y puesta en marcha de espacios temporales de aprendizaje mientras se restauran las infraestructuras educativas. En Níger, Plan International ha estado respondiendo a la crisis alimentaria y a la llegada de desplazados en la región de Diffa, en el extremo sureste de Níger, desde 2015. La respuesta de la organización se ha centrado en la educación, la protección infantil, la nutrición, la prevención de la violencia sexual y el empoderamiento económico. La grave situación de inseguridad alimentaria que atraviesan los hogares más pobres de Diffa continuará hasta septiembre de 2017. En Camerún, Plan International trabaja en la región norte, donde la respuesta también se centra en las áreas de nutrición y seguridad alimentaria, educación, protección infantil y prevención de la violencia hacia mujeres y

Plan International celebra la liberación de 82 jóvenes secuestradas en Nigeria
Plan International celebra la liberación de 82 niñas y jóvenes secuestradas por Boko Haram en su residencia de la escuela secundaria pública de Chibok, Nigeria, en 2014. De las más de 270 chicas secuestradas, 133 todavía permanecen cautivas. Aunque la peor parte de la pesadilla ya haya pasado para las familias de las chicas liberadas, es importante recordar que miles de niñas, niños y adolescentes han desaparecido en la región del lago Chad durante los últimos siete años. Muchos permanecen cautivos, sometidos a todo tipo de abusos por parte de Boko Haram, lo que incluye matrimonios forzados, violencia sexual y situaciones de esclavitud. Plan International expresa su más profunda solidaridad con todos los niños, niñas y jóvenes, especialmente con las chicas adolescentes que han sido víctimas de Boko Haram, y hace un llamamiento para la liberación inmediata de todos aquellos que permanecen secuestrados. Las chicas que vuelven a sus comunidades tras escapar del cautiverio deben enfrentarse a los estigmas sociales y la exclusión. Plan International trabaja con ellas en Nigeria para ofrecerles apoyo psicosocial y garantizar su acceso a servicios sanitarios. También reciben apoyo de la organización para reintegrarse en sus comunidades, ofreciéndoles oportunidades académicas y formación que les permita mantenerse en el futuro. Felicitamos al Gobierno nigeriano y a todas las partes involucradas en la liberación de las jóvenes y les instamos a redoblar los esfuerzos para conseguir la liberación del resto de los secuestrados y garantizar un entorno de seguridad, resiliencia y no violencia en el que niñas y niños puedan disfrutar de sus libertades fundamentales y sus derechos

La brecha digital de género en los países menos desarrollados supera el 30%
Las mujeres y las niñas en todo el mundo se enfrentan a enormes barreras para participar en la economía digital: las niñas tienen cinco veces menos probabilidades que los niños de escoger una carrera relacionada con las tecnologías. Plan International, organización comprometida con los derechos de la infancia y la igualdad de las niñas, alerta de que la magnitud de la brecha digital de género en los países menos desarrollados, que en 2016 todavía se situaba en el 31%, dificulta el desarrollo personal y profesional de millones de mujeres y niñas en todo el mundo. Por regiones, la brecha es mayor en África (23%) y menor en América (2%). En el mundo actual, la alfabetización digital se está convirtiendo en algo tan importante como la alfabetización tradicional. Más del 90% de los empleos en todo el mundo tienen un componente digital según la UIT, Unión Internacional de Telecomunicaciones. No obstante, las mujeres y las niñas siguen enfrentándose a barreras diarias que impiden su acceso y uso de la tecnología y las herramientas digitales al mismo nivel que los hombres y los niños. El informe de Plan International “El Estado Mundial de las Niñas – Fronteras Urbanas y Digitales” identificó una serie de razones que explican esta disparidad. Desde los prejuicios de género en la educación tecnológica a la falta de referentes femeninos en las TIC, pasando por los estereotipos que fomentan la cultura popular y la influencia de los compañeros. Con motivo del Día Internacional de las niñas en las TIC, que se celebra el cuarto jueves de abril por iniciativa de la UIT, Plan International defiende la necesidad promover la formación y acceso de las niñas a las habilidades necesarias para aprender, decidir, liderar y prosperar en la sociedad. “El acceso de las niñas a las TIC no es solo una cuestión de igualdad de género, sino una necesidad urgente en la agenda de desarrollo para 2030. Las TIC empoderan a las mujeres y las niñas en su acceso a la salud, los servicios bancarios y la educación, y facilitan su participación como ciudadanas”, ha asegurado Concha López, directora general de Plan International en España. Un acceso igualitario a la tecnología e Internet también facilitaría la participación de mujeres y niñas en sociedades cada vez más digitales y en la comunidad global. Reducir la brecha digital de género también tendría efectos positivos en el potencial desarrollo y crecimiento económico de los países. Según el informe “Mujeres y web 2013” de Intel, si se consiguiera que 600 millones de mujeres se conectaran a Internet en tres años, se traduciría en un aumento del PIB global de entre 13 y 18 billones de dólares. Tecnología para mujeres jóvenes en India En India, donde las mujeres y niñas se enfrentan a múltiples barreras para acceder a las tecnologías, Plan International, en colaboración con Ericsson, ha puesto en marcha centros de aprendizaje digital para mujeres jóvenes, donde pueden continuar con su educación e incrementar sus oportunidades de desarrollo personal. En este proyecto, 15.000 adolescentes de entre 15 y 25 años tienen acceso a soluciones tecnológicas en sus propias comunidades y barrios desfavorecidos de Nueva Delhi, lo que les permite superar las dificultades de movilidad que normalmente les impiden acceder a tecnología. Todas las participantes en la red de centros reciben formación a través de una plataforma digital en la que tienen acceso a material educativo digitalizado. Además, se imparten tutorías en asignaturas como Matemáticas, Ciencia e Inglés y se trabaja en el desarrollo de sus habilidades en educación, liderazgo, comunicación, negociación y asuntos relacionados con su protección y seguridad. Participación civil a través de las TIC Al formar a las niñas en las tecnologías de la comunicación, también se puede promover su participación política. En el programa de Plan International “Empoderamiento Juvenil a través de la Tecnología, las Artes y los Medios de Comunicación” (YETAM, por sus siglas en inglés), que se lleva a cabo en Camerún, niños y niñas han recibido formación sobre los usos de las tecnologías para la participación civil, lo ha permitido a las niñas ser capaces de asumir el rol de líderes del grupo, fortalecer la confianza en sí mismas y adquirir los conocimientos para usar las tecnologías y expresarse en público. En Sri Lanka, el proyecto “Empoderamiento de la Mujer”, financiado por la Unión Europea, tiene como objetivo ayudar a las mujeres que viven en las zonas de plantaciones de té a acceder a los servicios locales a través de la tecnología, facilitando así su empoderamiento como ciudadanas activas. Las mujeres y niñas aprenden a usar teléfonos inteligentes, tabletas y ordenadores portátiles y, a través de estos dispositivos, pueden tener acceso a los servicios sociales y ponerse en contacto con la

La educación: una prioridad en la recuperación de Nepal
Se cumplen dos años del terremoto de magnitud 7.8 que devastó Nepal en 2015. Plan International hace un llamamiento a la comunidad internacional para seguir apoyando a Nepal, dada la magnitud de la catástrofe y los grandes retos que aún quedan por cubrir en la reconstrucción. Plan International, organización comprometida con los derechos de la infancia, sigue trabajando en la protección y educación de los niños y niñas afectados por el terremoto y hace un llamamiento a la comunidad internacional para seguir apoyando a Nepal, dada la magnitud de la catástrofe y los grandes retos que aún quedan por cubrir en la reconstrucción. Niños y niñas frente a una escuela derruida en Nepal Dos años después del terremoto de magnitud 7.8 que devastó Nepal en 2015, miles de estudiantes están volviendo a clase en las escuelas reconstruidas tras el sismo. Aunque el progreso ha sido lento, los esfuerzos de reconstrucción siguen en marcha y cientos de escuelas están siendo reformadas o ya están reconstruidas. Alrededor de 8.000 colegios fueron destruidos durante los terremotos, interrumpiendo la educación de más de un millón de niños y niñas y reduciendo sus oportunidades de desarrollo. Plan International instaló 326 escuelas temporales en las que ha permitido que más de 24.000 niños y niñas pudieran recuperar el acceso a educación de calidad. “Todavía queda mucho por hacer por la infancia en Nepal. Hacemos un llamamiento urgente a los gobiernos y los donantes para que den prioridad a la educación y la protección de los niños y niñas, para que puedan estudiar y desarrollarse en entornos seguros y colegios sismo resistentes”, afirma Concha López, directora general de Plan International en España. En los últimos dos años, Plan International ha destinado 27,7 millones de euros para apoyar a 293.365 personas afectadas por los terremotos de 2015 en Nepal, de los que 120.279 son niños y niñas. La reconstrucción no ha terminado “Aunque las familias han conseguido avances y la reconstrucción está en marcha, la recuperación de Nepal está lejos de haber terminado. Las áreas afectadas están en zonas de difícil acceso y debemos asegurarnos de que la reconstrucción se hace de forma adecuada, con edificios resistentes y a prueba de futuros terremotos. Estos son, entre otros, los factores por los que el progreso hasta ahora ha sido más lento de lo esperado”, dice Sven Coppens, director de Plan International en Nepal. Desde 2015, Plan International ha construido 12 nuevos colegios inclusivos y accesibles para niños y niñas con discapacidad, además de sismo resistentes y planea construir 10 más próximamente. En las escuelas, los niños y niñas y el personal educativo reciben formación para estar preparados ante desastres. En total, las 22 nuevas escuelas permitirán a 5.140 niños y niñas continuar su educación en un entorno seguro y estable. Cultura de seguridad y resiliencia “Construir colegios no es solo proporcionar estructuras permanentes para la educación, es construir una cultura de seguridad y preparación ante desastres y asegurar que la comunidad se hace cargo de estas escuelas. No podemos prevenir los desastres naturales, pero podemos intentar mitigar los riesgos. Nuestro objetivo es apoyar a las comunidades para que Nepal sea resistente y resiliente”, explica Concha López. Plan International también ha trabajado para influir en las políticas y los cambios legislativos, apoyando el desarrollo de una política de colegios seguros que ahora está siendo revisada por el Ministerio de Educación. La organización ha estado al frente de la respuesta humanitaria en las zonas más afectadas por el terremoto, como los distritos Dolakha, Sindhupalchowk, Makwanpur y Sindhuli, apoyando a los niños, niñas y adultos con kits de refugio, alimentos, agua potable y acceso inmediato a educación en las escuelas temporales y los espacios de protección de la infancia. CIFRAS: 35.000 niños y niñas han recuperado el acceso a educación inclusiva de calidad.190.000 personas han recibido kits de refugio y apoyo durante la fase de recuperación.53.304 personas han participado en nuestras iniciativas de seguridad alimentaria y recuperación de medios de vida.105.052 personas han recibido asistencia para agua potable, saneamiento o higiene.200.000 personas han recuperado el acceso a servicios de salud y nutrición.102.136 niños, niñas y comunidades han recibido apoyo y formación sobre protección ante la violencia, los abusos y la

Un año del terremoto en Ecuador: las niñas y niños necesitan protección
Un año después del terremoto de magnitud 7.8 que el pasado 16 de abril devastó la costa de Ecuador y dejó 671 muertos, Plan International, organización comprometida con los derechos de la infancia, hace un llamamiento a la comunidad internacional para seguir tomando medidas que promuevan la protección de los más de 250.000 niñas, niños y adolescentes que se vieron afectados por el sismo. Un año después del terremoto de magnitud 7.8 que el pasado 16 de abril devastó la costa de Ecuador y dejó 671 muertos, Plan International, organización comprometida con los derechos de la infancia, hace un llamamiento a la comunidad internacional para seguir tomando medidas que promuevan la protección de los más de 250.000 niñas, niños y adolescentes que se vieron afectados por el sismo. “Durante el último año, Plan International ha tenido un importante papel, no solo en la cobertura de necesidades básicas de higiene y alimentación, sino también en garantizar la seguridad y protección de la infancia y adolescencia, especialmente de las niñas”, explicó Rossana Viteri, directora de Plan International Ecuador. En este primer año, Plan International ha llegado con su intervención en 70 comunidades de Manabí a un total de 83.000 personas de las que 36.900 son niñas, niños y adolescentes. Como parte de la ayuda humanitaria, la organización ha hecho entrega de 7.020 paquetes de alimentos y 5.234 de higiene entre la población más afectada por el seísmo, así como 4.895 kits de albergue. Además, para abordar el ámbito de la educación y protección, la organización instaló 23 ‘Fábricas de Inteligencias: Espacios Amigos de la Infancia’ y tres escuelas temporales con capacidad para 1.800 estudiantes en Pedernales, epicentro del terremoto, junto a Unicef. Plan International ha trabajado en protección infantil a través de las ‘Fábricas de Inteligencias’ o Espacios Amigos de la Infancia, espacios seguros donde niñas, niños y adolescentes, a través del juego y del arte, desarrollan habilidades para recuperarse de la crisis y la experiencia traumática. En estos espacios los niños y niñas afectados por el terremoto han recibido apoyo emocional y conocimientos sobre protección y salud. Además se ha trabajado con las madres y los padres para el desarrollo de habilidades de protección y desarrollo de la infancia. “Hemos aprendido cosas importantes sobre la autoestima, los tipos de violencia y la resiliencia. Me ayudó porque yo quedé muy nerviosa tras el terremoto, pero allí lo superé”, explica Angie Carreño, madre de familia participante en una Fábrica de Inteligencia en Manabí. Nueva emergencia en Manabí por inundaciones Pero, a pesar de los avances, “el proceso de reconstrucción y recuperación se está viendo frenado por las inundaciones que están asolando Manabí, la provincia más afectada por el terremoto”, ha asegurado Rossana Viteri. Plan International está respondiendo a la emergencia por inundaciones dando cobertura a las necesidades más básicas de alimentación e higiene, incluyendo la entrega de kits de agua potable y alimentación, así como de higiene personal. La organización está ofreciendo respuesta en tres provincias más del país que están en alerta por lluvias (Guayas, Santa Elena y Los Ríos), pero Manabí es la que más está sufriendo las consecuencias, especialmente, porque muchas familias han pasado por tres desastres naturales en menos de un año. “Después de las inundaciones de abril de 2016, del terremoto y del contexto actual, muchas niñas, niños y adolescentes están viviendo en albergues porque sus familias lo perdieron todo. Esto implica que las posibilidades de sufrir algún tipo de violencia aumentan de forma exponencial, especialmente para las niñas y adolescentes mujeres ya que son ellas las que enfrentan a una situación mayor de desprotección en casos de desastres”, afirmó Rossana Viteri. En su respuesta a la emergencia por las inundaciones, Plan Internacional ha vuelto a instalar sus Espacios Amigos de la Infancia. “Descubrimos que el terremoto sacó a la luz e incrementó problemas que ya existían, como el abuso hacia niñas y niños. La dinámica de estos espacios permitió reforzar muchos aspectos, pero sobre todo la protección”, manifestó Rossana Viteri. “Un año después del terremoto hemos realizado una evaluación con las niñas y niños que participaron en las Fábricas de Inteligencias y hemos comprobado que recuerdan lo que aprendieron. Reforzamos su autoestima, les dimos herramientas para que desarrollasen su proyecto de vida en emergencias y se convirtieron en niñas y niños con resiliencia”, informó Rossana Viteri. “No queremos que se produzca un retroceso y por eso Plan International está haciendo un llamamiento para que la infancia, y muy especialmente las niñas, reciba la protección necesaria ahora también tras las inundaciones”.

“Si no fuera a pescar, moriríamos de hambre”
Lat Bol puede tener solo siete años, sin embargo, desde que la crisis alimentaria en Sudán del Sur ha empeorado, él se ha convertido en la principal fuente de suministro de alimento para toda su familia. Cada día Bol, que es el más joven de seis hermanos, se va con un grupo de chicos de su edad a pescar en los lagos cerca de su casa, en el poblado de la Región de los Grandes Lagos, donde miles de personas están al borde de la inanición. Los peces van desde el tamaño de su pulgar hasta el tamaño de su brazo y un buen día para él es cuándo consigue una buena pesca. Combinados con frutas salvajes y hojas recogidas del bosque por sus tres hermanas, la familia tiene suficiente para preparar un plato de sopa para cada persona. “Si no fuera a pescar, no seríamos capaces de comer nada excepto las semillas del árbol Laluq”, dice la madre de Bol, Nyitur Malual, haciendo referencia a las semillas de un árbol frutal salvaje el cuál muchas familias del área se han visto forzadas a tomar en las últimas semanas. Nyitur, que está cerca de los 40, admite estar preocupada porque la comida nunca llegue a ser más abundante y que sus hijos nunca conozcan una vida mejor. Sus dos hijos mayores huyeron de las luchas intercomunales de la localidad hace más de tres años y nunca regresaron. Bol, nunca ha ido a la escuela y su madre no ve la necesidad de que tenga una educación. La familia confía en él para alimentarlos. “Estoy feliz de ir a pescar porque así mis hermanas pueden comer”, dice Bol. Alrededor de 4.9 millones de personas- más del 40% de la población de Sudán del Sur- están en necesidad urgente de alimento, agricultura y asistencia humanitaria de emergencia. La hambruna ha sido declarada en algunos estados de Sudán del Sur y la situación de seguridad alimentaria en el país continúa deteriorándose. Plan International está trabajando en la región de los Grandes Lagos, Equatoria Cental, Equatoria Oriental y Junqali para distribuir alimentos, proporcionar ayuda de emergencia, incluyendo herramientas de agricultura y kits de pesca para asegurar que los niños como Bol y sus familias no pasen hambre. Solo en marzo, la organización distribuyó comida a 8.500 personas -entre los cuáles había niños y niñas de edades comprendidas entre los seis y los 17 años- y proveyó a las escuelas de alimentos para 15.500 niños y niñas como parte del Programa Alimento para la Educación. Más de 7.000 niños y niñas también han recibido materiales educativos como libros de texto y lápices para ayudarles a continuar sus estudios durante la crisis, mediante el programa de Educación en Emergencias de Plan International Nuestra prioridad es asegurar que los niños más vulnerables, especialmente las niñas, estén protegidos de los abusos a través de los servicios de protección infantil y prevención de la violencia de género y promover el acceso a la educación de calidad, incluida la educación secundaria para garantizar que las niñas y niños afectados por la crisis sean capaces de continuar su educación.

La batalla contra la sequía en Kenya
El número de personas con inseguridad alimentaria se ha duplicado de 1,3 millones a 2.7 millones. Plan International está trabajando en Kenya para proveer de alimentos y material humanitario de primera necesidad a niños, niñas, jóvenes y familias afectados por la sequía. Cuando las escuelas están cerradas por temporada vacacional, los niños y niñas pasan su tiempo jugando. Corren por los alrededores con sus hermanos y amigos antes de que los llamen para comer y luego, seguirán corriendo en busca de nuevas aventuras. Sin embargo, estas vacaciones son diferentes. Los niños de la comunidad de Kilifi están pasando su tiempo sentados bajo los árboles. Están depresivos y débiles debido a la falta de comida. Muchas de las familias solo pueden permitirse una comida al día desde que la sequía golpeó al país tras las bajas lluvias del pasado año. El número de personas con inseguridad alimentaria se ha duplicado de 1,3 millones a 2.7 millones. “No tenemos suficientes reservas” “Mis hijos están sufriendo. Algunas veces no hay comida durante más de un día. Si ellos cenan por la noche, no tienen desayuno, y no quieren ir a clase. En la pasada temporada, perdieron 3 días de clase cada semana. No puedo obligarlos a ir cuando están hambrientos y débiles”, explica Peter, un padre de seis niños y niñas. El hijo de Peter, Juma, de 13 años, está en primaria. “He perdido clase más de una vez a la semana desde el segundo trimestre debido a la falta de comida. Algunas veces estoy demasiado débil para ir. Antes llevaba mi comida a la escuela pero ahora no es posible. No tenemos suficiente”. Juma es un brillante joven que obtiene las mejores notas de su clase y cuya asignatura favorita es el inglés. “Mi mayor necesidad es la comida. Lo que más echo de menos es el arroz”, afirma con una tímida sonrisa. “No podemos permitirnos más de una comida al día” Mzee Safari es un anciano muy jovial que nos invita a su casa con entusiasmo y una sonrisa, a pesar de su débil estado de salud. “Desde febrero, la vida ha sido muy difícil. Vivo aquí desde hace muchos años y es la primera vez que experimento el hambre debido a los cultivos estropeados. Cuatro de mis nietos, que suelen ir a la escuela fueron incapaces de asistir al tercer trimestre debido a la falta de comida. Solo nos podemos permitir una comida al día y es muy difícil”, explica. Su nieto, Samson, detalla: “Me siento triste por no ir a la escuela debido a esta sequía. Solía despertarme, recoger agua y luego ir a la escuela. Ya nunca más”. Mzee Safari concluye: “Esta tierra desolada que se ve ahora, una vez dio muchas cosechas. Nunca nos faltó comida ni siquiera un sólo día, teníamos suficiente. Ahora nuestra principal necesidad es el dinero, sin dinero no podemos comprar comida. Actualmente, estoy pensando en vender una parte de mi terreno para sostener a mi familia. Aunque ganaré muy poco dinero, es mejor que estar pasando hambre”. “Los peces están muriendo y el agua está sucia” La ausencia de agua es la mayor preocupación de las mujeres en Kilifi quienes tradicionalmente son las recolectoras de agua en la familia. “Este agujero una vez estuvo lleno de agua limpia para beber y para uso doméstico. También teníamos peces que pescábamos para comer pero ahora están muriendo y el agua está sucia, aunque no tenemos otra opción así que la tenemos que usar así”, dice Kache. “Para conseguir agua limpia tenemos que caminar hasta un lago que está muy lejos. Algunas veces pasamos allí la noche y llevamos fogatas de luz para mantenernos en calor”, explica Habiba. El lago es una parte vital para la vida de esta comunidad. Los hombres y mujeres vienen enfermos de recoger agua en ese barro viscoso. Los peces muertos se encuentran dispersos en la orilla, una clara indicación de que el agua está contaminada y supone un peligro de salud para el consumo humano. “Son demasiado jóvenes para entender lo que está pasando” En la escuela del pueblo, solo 15 estudiantes se presentaron a sus exámenes finales este año. 64 de 457 niños han abandonado la escuela estando la mayoría de ellos en el jardín de infancia. “Esto es debido en gran parte a la falta de comida en casa y a la ausencia de un programa de alimentación en la escuela. Desde julio, el número de niños que asisten a clase ha bajado. Cuando ellos vienen a la escuela, se quedan dormidos debido a lo débiles que están”, explica John, el director de la escuela, quien continúa contando que: “Una vez les pregunté a unos pocos que cuál era el problema. Ellos fueron lo suficientemente honestos como para decirme que estaban hambrientos. Hay niños entre 3 y 6 años que son demasiado jóvenes como para entender lo que está pasando. Es una situación muy triste”. Durante el periodo de exámenes, el Gobierno de la región abasteció a la escuela con comida, sin embargo, se necesita un programa de alimentación a largo plazo para aumentar las inscripciones y prevenir el abandono escolar. Plan International está trabajando en Kenya para proveer de alimentos y material humanitario de primera necesidad a niños, niñas, jóvenes y familias afectados por la sequía. También se abastece a las familias con bidones y tabletas de purificación para el agua. Además, para identificar a los niños y niñas que sufren desnutrición se realiza una investigación entre los niños y niñas menores de cinco años a través de voluntarios de salud comunitarios quienes informan de los casos de desnutrición para el posterior tratamiento adecuado de alimentación suplementaria y terapéutica.

300 mil niños y niñas afectados por las inundaciones en Perú
Plan International está distribuyendo kits de higiene, agua y alimentación para bebés menores de 3 años, y kits de higiene para niñas y adolescentes Plan International hace un llamamiento para proteger a más de 300 mil niñas, niños y adolescentes que han sido afectados por las inundaciones en Perú. Se debe poner especial atención a las niñas, y a las mujeres adolescentes, ya que son las más vulnerables en este tipo de situaciones. Ramin Shahzamani, director de Plan International Perú, explica que “los desastres y las crisis traen peligros particulares para las niñas, quienes están en mayor riesgo de ser obligadas a abandonar su educación y ser objeto de explotación, abuso sexual y violencia”. Nuestra respuesta ante la emergencia se ha centrado en cuatro áreas: protección y apoyo socioemocional, educación, agua limpia e higiene, y aseguramiento de techos. Las niñas tendrán especial participación, pues se les consultará constantemente sobre sus necesidades durante y después de la emergencia. La meta de la organización es llegar a atender a 12.000 niños, niñas y adolescentes afectados en Piura, región declarada en estado de emergencia por el gobierno. Para ello, estamos entregando kits de higiene familiar, agua y alimentación para bebés menores de 3 años, y kits de higiene para niñas y adolescentes que incluyen toallas higiénicas y ropa interior. “Llevamos 22 años trabajando en Piura y las comunidades confían en nosotros. Por ello, creemos que la distribución será eficiente y de manera ordenada”, aclara Shahzamani. Asimismo, recordamos que el abuso y la violencia contra las niñas generan en ellas secuelas físicas y psicológicas que impiden su pleno desarrollo. “Es fundamental poner énfasis en su protección y bienestar a través de la ayuda humanitaria”, subraya Shahzamani.. Si no se ofrece una respuesta que considere las necesidades de las niñas y adolescentes, las consecuencias a medio y largo plazo pueden ser devastadoras. “Muchas veces, las familias al quedarse sin medios de subsistencia, deciden sacar a las niñas de la escuela para dedicarse, por ejemplo, a las tareas domésticas”, explica Ramin Shahzamani. “El derecho a la educación es fundamental y todas las niñas y niños deben poder ejercerlo en igualdad de condiciones”. Actualmente, las inundaciones han afectado a más de un millón de personas, según cifras oficiales del Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI). Once departamentos están en estado de emergencia sanitaria. Alrededor de 1.9 millones de niños y niñas no han podido reiniciar las clases a consecuencia del desastre. En el Perú, Plan International inició sus actividades en 1994, y en ese tiempo ha contribuido a mejorar la vida de más de medio millón de personas. Actualmente, es reconocida por su trayectoria en 180 comunidades de Piura, Lima y Cusco.

La Campaña Mundial por la Educación exige el cumplimiento de la Agenda de Educación 2030
Bajo el lema “Pido la palabra por la educación”, la Campaña Mundial por la Educación (CME) exige a los representantes políticos que rindan cuentas, sean transparentes y creen espacios de participación ciudadana en el cumplimiento del derecho a la educación. Para ello, el 24 y 29 de abril se celebra la Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME) en más de 124 países. En España habrá actividades y actos reivindicativos en 16 comunidades autónomas, en las que participan más de 10.000 personas. Exigimos transparencia, rendición de cuentas y participación ciudadana en el cumplimiento del ODS4: “garantizar una educación de calidad, inclusiva y equitativa, y promover las oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos y todas”. En la actualidad hay 263 millones de niños y niñas, jóvenes y adolescentes sin acceso a la educación, por vivir en contextos de crisis o en zonas rurales remotas; por la falta de recursos, infraestructuras adecuadas o de personal docente cualificado, o por la discriminación por motivos de raza, género o discapacidad. A esta cifra hay que añadir a los 758 millones de personas adultas analfabetas, de las que dos tercios son mujeres. Desde la Campaña Mundial por la Educación llevamos desde el año 2000 –2003 en España– sirviendo de altavoz de sus demandas y necesidades. En 2015, 196 Estados firmaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que constituyen un plan de acción mundial formado por 17 objetivos de carácter integrado, indivisible y universal que deberán alcanzarse en 2030. Ese mismo año nace la Agenda de Educación 2030, marco de acción que incluye tanto la Declaración de Incheon como el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS4): “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”. La Semana de Acción Mundial por la Educación se celebra del 24 al 29 de abril en 124 países, a través de diferentes actividades de calle orientadas a crear conciencia sobre la importancia del derecho a la educación. En esta ocasión, la CME no sólo se moviliza para exigir a los Gobiernos que adopten las medidas, políticas y financiación necesarias para garantizar una educación de calidad, inclusiva y equitativa, sino para que lo hagan de forma transparente, rindiendo cuentas de sus compromisos ante la ciudadanía y asegurando espacios de participación de la sociedad civil. Bajo el lema “Pido la palabra por la educación”, la Campaña Mundial por la Educación llama la atención sobre la importancia de la participación activa de la ciudadanía, en especial de las comunidades educativas, niños y niñas, a la hora de garantizar el cumplimiento del derecho a una educación de calidad para todos y todas. Educación, rendición de cuentas y participación ciudadana 2017 es un año crítico de cara a garantizar el cumplimiento de la Agenda de Educación 2030: en los próximos doce meses los Gobiernos deberán definir los indicadores que van a servir para medir el cumplimiento de los ODS. Para la CME es fundamental llamar la atención sobre la importancia de que rindan cuentas ante la ciudadanía y de que sean transparentes en los procesos políticos necesarios para cumplirlo. Las peticiones de la Campaña van dirigidas a las administraciones públicas y representantes políticos a todos los niveles –estatal, autonómico y local– y se concretan en que: Se priorice la elaboración de una hoja de ruta clara y creíble para la implementación de la Agenda de Educación 2030 y concretamente del ODS4, midiendo sus avances y creando los organismos necesarios para su consecución. Se garantice la transparencia y la rendición de cuentas ante la ciudadanía en estos procesos, y que se promueva la participación ciudadana en los mismos. Se garantice la financiación necesaria para la totalidad de la Agenda 2030, tanto a nivel internacional a través de la ayuda oficial al desarrollo (volviendo a la senda previa a la crisis) como nacional, a través del incremento del gasto público en educación. Semana de Acción Mundial por la Educación, ¡pide la palabra por la educación! Por todo ello, del 24 al 29 de abril se celebrará la Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME). En España, habrá actos de movilización en más de 28 ciudades, donde se prevé la participación de más de 10.000 personas, entre estudiantes, docentes y activistas. Durante todo el año más de 150 centros educativos y grupos de educación no formal han estado trabajando unidades didácticas en torno a la Agenda 2030 de Educación y la importancia tanto de la rendición de cuentas de los Gobiernos como de la participación ciudadana en el desarrollo de estos procesos. Serán ellos mismos los que llevarán a cabo los actos de reivindicación en la calle, llevando la figura de una mano con el índice levantado para pedir la palabra por la educación así como pancartas con lemas que recojan sus peticiones/opiniones relativas al cumplimiento de la Agenda 2030 de Educación/ODS4. En 2016 la CME movilizó en España a unos 200 centros escolares, 1.700 docentes y educadores y más de 27.000 niños, niñas y jóvenes, que trabajaron las unidades didácticas a lo largo de todo el curso; y se celebraron 30 actos en 28 ciudades españolas, que consiguieron reunir a más de 12.000 personas. Hay muchas formas de sumarse a la SAME. En la página www.cme-espana.org se publicarán las diferentes propuestas para que el mayor número de personas se sumen a este proyecto de apoyar una educación de calidad para todos y todas. En redes sociales, se difundirán las diferentes acciones bajo los hashtags #PorLaEducación y

“ACCESO UNIVERSAL A LA ENERGÍA” EN LA COOPERACIÓN ESPAÑOLA
El miércoles, 5 de abril, participaremos en la presentación de la "Propuesta para incorporar el Acceso Universal a la Energía en la Cooperación Española", elaborada por la Mesa de Acceso Universal a la Energía -de la que Plan International forma parte. La Propuesta para incorporar el Acceso Universal a la Energía en la Cooperación Española, elaborada por la Mesa de Acceso Universal a la Energía -creada en 2014 por diversas organizaciones, fundaciones e instituciones académicas-, plantea una serie de medidas para que la problemática del acceso universal a la energía cobre una mayor visibilidad e importancia dentro de las prioridades y estrategias de la Cooperación Española. Durante el evento, también se presentará el informe “Distribución de energía sostenible en América Latina”, realizado por el itdUPM para el Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo (FOMIN/BID), y que analiza seis iniciativas de redes de distribución de energía diseñadas para ofrecer respuestas sostenibles a la falta de acceso a energía en zonas rurales aisladas de América Latina. Programa Apertura: Hacia una plataforma de conocimiento y práctica sobre Acceso a EnergíaInforme: Distribución de energía sostenible en América LatinaEstudio de caso: Acciona Microenergía MéxicoPropuestas para incorporar el “Acceso Universal a la Energía” en la Cooperación EspañolaDebate: El acceso universal a la energía en 2030 Para asistir al evento, es necesario inscribirse a través del siguiente

Agua es educación
Las mujeres y niñas dedican más de 125 millones de horas cada día a recoger agua para sus familias en recipientes que pueden llegar a pesar hasta 20 kilos. Cargan con el peso de recoger el agua para sus familias, lo que en muchas ocasiones las aparta de la educación y de la actividad económica. A menudo escuchamos decir aquello de “el agua es vida”, y educación, igualdad, desarrollo… Y, sin embargo, este recurso indispensable es un lujo para muchas comunidades de todo el mundo debido a su escasez. Con motivo del Día Mundial del Agua, que se celebra el 22 de marzo en todo el mundo, Plan International recuerda que alrededor de 663 millones de personas, una de cada nueve en todo el mundo, carecen de acceso a agua potable, lo que provoca enfermedades como la diarrea, el cólera, la disentería y el tifus y causa la muerte de más de 4.000 niños y niñas cada día. Plan International trabaja para garantizar el derecho al agua y el saneamiento en los 70 países en los que está presente. Cada euro invertido en la mejora del saneamiento y la higiene genera diez euros de beneficios para la economía nacional. La inversión en agua, saneamiento y promoción de la higiene supone importantes ahorros en costes de salud y tratamiento de enfermedades. También mejora la atención escolar y permite a los niños, especialmente a las niñas, permanecer en el colegio y terminar su educación. Concha López, directora general de Plan Internacional, asegura que “el acceso al agua potable en una comunidad mejora de manera decisiva aspectos como la educación y la igualdad de género. Contar con un punto de agua cercano al hogar mejora los índices de asistencia al escolar, lo que además contribuye al cumplimiento de otro Objetivo de Desarrollo Sostenible, garantizar que todas las niñas y niños terminen la enseñanza primaria y secundaria”. Agua de Musichovweka En el área de programas de Plan Internacional en Kilifi (Kenia) se ha puesto en marcha el proyecto de Agua de Musichovweka para atajar la escasez del recurso en una zona rural. El proyecto, que se desarrolla mediante el modelo de organización comunitaria, está beneficiando a alrededor de 4.000 personas gracias a la creación de cinco nuevos puntos de agua. En todos estos puntos de agua trabajan mujeres de la comunidad que gestionan y venden el agua. La organización comunitaria también ha empleado un medidor que recopila datos semanales para asegurar que el agua que se vende coincide con la cantidad de agua consumida, lo que está garantizando una mayor transparencia en las cuentas. El dinero recaudado de la venta del agua se deposita en el sistema de bancos de la comunidad. El Comité de Gestión del Agua ha obtenido unos ingresos de alrededor de 3.000 euros. Gracias a la gestión exitosa de la venta del agua, la Organización Comunitaria de Musichovweka ha podido ampliar su proyecto y ha construido un nuevo punto de agua adicional 100 metros más lejos con parte de los ingresos obtenidos de la venta. Además, estos ingresos han permitido financiar la educación de niños y niñas de la zona, pagar las tasas de examen de más de 800 jóvenes, así como comprar libros de texto para los estudiantes de secundaria. Proyecto de agua en Dzikunze El proyecto de agua de Dzikunze es otra de las acciones en la que Plan Internacional ha dado soporte a los miembros de la comunidad de Kilifi. Lillian Bendera, de 24 años y residente en la aldea de Borasalama, en Dzikunze, está casada y tiene cuatro hijos. Trabaja como agricultura a pequeña escala y su marido se dedica a los negocios. Lillian cita numerosas cuestiones que afectan a su comunidad y que, en consecuencia, también afectan a su nivel de vida. “En esta comunidad uno de los mayores problemas es la pobreza, un problema que se agrava con las sequías. Esto significa que no podemos cubrir las necesidades de nuestras familias, incluida la educación de nuestros hijos. La educación de la mayor parte de nuestros niños y niñas finaliza en el octavo curso porque no podemos asumir el pago de las tasas escolares para el acceso a la educación secundaria. Otro de los problemas que amenazan a nuestra comunidad son las enfermedades como la tiña, que afecta principalmente a los más pequeños, y la escasez de agua”, explica. Con el apoyo de Plan International, la comunidad ahora dispone de agua potable, gracias a la implementación de un nuevo proyecto que abastece de agua a la zona. “Antes debía caminar varios kilómetros para conseguir agua en el punto más cercano, que estaba a una distancia aproximada de unas dos horas. Ahora tengo agua a solo 10 minutos y eso me ha permitido concentrarme en mi trabajo como agricultora”, concluye Lillian. Kadzo Hassan, de 14 años, cuenta que el proyecto de agua de Dzikunze le ha supuesto un gran alivio: ya no tiene que faltar al colegio para ir a buscar agua. “He mejorado en el colegio desde que no tengo que ir a buscar agua para cocinar y limpiar porque desde nuestra escuela podemos acceder al sistema de agua. Además, nos han enseñado hábitos de higiene, incluida la importancia de usar letrinas. Con lo que he aprendido, he podido comunicar estos conocimientos sobre buenos hábitos de higiene a mis padres y vecinos y he observado los cambios que se han producido”, comenta. “Mis padres se involucraron mucho al inicio del proyecto y participaron cavando zanjas y rellenándolas. Por este motivo estoy muy orgullosa ya que, gracias a su participación, ahora toda la comunidad puede tener agua potable más fácilmente”, añade Kadzo. La falta de agua de calidad, potable y salubre agrava la pobreza de los países en desarrollo y afecta especialmente a población infantil, provocando la desnutrición y muerte de miles de niños y niñas a diario, impidiendo su desarrollo físico e intelectual e incluso su acceso a la educación. No obstante, desde 1990, 2.600.000 personas han conseguido acceso a agua potable.