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UNA DE CADA TRES VÍCTIMAS DE LA TRATA ES MENOR DE EDAD
Con motivo del Día Mundial contra la Trata, que se conmemora el 30 de julio, Plan Internacional alerta de que una de cada tres víctimas (el 33%) es menor de edad, una cifra que se eleva al 62% en África y Oriente Medio, al 31% en América y al 36% en el sur y este de Asia y el Pacífico. La trata de personas es un delito y una violación de derechos al que las niñas son especialmente vulnerables: dos de cada tres menores de edad traficados son niñas, enviadas a trabajar en el servicio doméstico, explotadas sexualmente o víctimas de matrimonios infantiles. Las condiciones de pobreza, la discriminación de clase, casta y género, la violencia doméstica, las migraciones y las emergencias como conflictos o desastres naturales, unidos a la falta de concienciación sobre este problema, son algunos de los factores que inciden en el tráfico infantil. El hecho de que millones de niños y niñas no sean registrados al nacer aumenta el riesgo de que sean víctimas de trata y explotación, especialmente en situaciones de emergencia. Es necesario disponer de espacios seguros para la infancia y atender los riesgos específicos a los que se enfrentan los niños y niñas en estas circunstancias. La directora general de Plan International, Concha López, recuerda que “el Objetivo 8º de la nueva agenda de desarrollo sostenible hace un llamamiento a tomar medidas efectivas para erradicar el trabajo forzoso, acabar con las nuevas formas de esclavitud y la trata, así como las peores formas trabajo infantil para 2030”. López añade que “Plan International trabaja contra el tráfico infantil a través de la protección y prevención en comunidades vulnerables; los sistemas de alerta; el rescate, la repatriación y la reintegración de los niños y niñas víctimas de trata, y el refuerzo de los marcos legales regionales para facilitar la cooperación entre

Sudán del Sur: niños y niñas en situación crítica
Plan International, organización independiente de cooperación al desarrollo y ayuda humanitaria, alerta de la situación crítica de la infancia en Sudán del Sur debido al reciente estallido de violencia y trabaja para proteger a los niños y niñas expuestos a mayor riesgo de abusos y explotación. Según la directora general de Plan Internacional en España, Concha López, “la población del país, en especial los niños y niñas, ya había experimentado desplazamientos forzosos, abusos y explotación, pero los acontecimientos recientes agravarán una situación ya de por sí difícil. Los ligeros avances conseguidos en educación desde 2011 están en riesgo de perderse”. López, quien conoce de primera mano la situación por los programas que Plan Internacional en España está desarrollando en Sudán del Sur, llama la atención sobre la necesidad de aunar fuerzas para asegurar la protección de los niños y niñas en el país. Los conflictos entre facciones rivales de la pasada semana han causado más de 300 muertos y han obligado a decenas de miles de personas a abandonar sus hogares. Desde la crisis de 2013, se estima que más de 2,3 millones de personas se han visto obligadas a huir de sus casas, algunos desplazados dentro del país y otros hacia los países vecinos de Sudán, Kenia, Uganda y Etiopía. La crisis de Sudán del Sur se ha llamado una crisis de la infancia, ya que las cifras oficiales estiman que en la actualidad aproximadamente el 70% de los refugiados sursudaneses son menores de 18 años. “Estos acontecimientos colocan a los niños y niñas ya vulnerables en mayor riesgo de abuso y explotación. En situaciones de conflicto, existen graves violaciones de los derechos de la infancia – especialmente su derecho a la educación, a la salud y protección”, asegura el director general de Plan International en Sudán del Sur, Daniel Muchena. Se estima que dos de cada tres personas en Sudán del Sur sufren inseguridad alimentaria y la situación actual de sequía ha situado a los niños y niñas en riesgo de malnutrición severa aguda. Como resultado de la reciente crisis, existe una gran preocupación en torno a un aumento de las enfermedades transmitidas por el agua, como el cólera, que podría extenderse debido a la falta de fuentes de agua potable. El trabajo de Plan Internacional en Sudán del Sur Plan International trabaja en los estados de Junqali, Equatoria Central, Equatoria Oriental y Lagos, proporcionando educación en emergencias a 2.848 niños y niñas y protección infantil y apoyo psicosocial a 2.790 niños y niñas desplazados internos en diez Espacios Amigos de la Infancia. La organización trabaja en Sudán del Sur con el Programa Mundial de Alimentos (PMA) para supervisar y tratar la desnutrición infantil. El programa se enfoca a los menores de cinco años y las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia para que puedan tener acceso a alimentos e información nutricional. La organización ha distribuido ayuda alimentaria a más de 100.000 personas en las familias más vulnerables. La organización, que empezó sus operaciones en Sudán del Sur en 2006 y lleva a cabo programas en los estados de Lagos, Equatoria Oriental, Equatoria Central y Jonglei, está evaluando la situación con el fin de garantizar un reinicio seguro y oportuno de su trabajo humanitario, después de una suspensión temporal de sus operaciones. Refugiados sursudaneses en Etiopía Desde diciembre de 2013, más de 225.000 refugiados de Sudán del Sur han llegado a Etiopía, donde Plan International está desarrollando programas de protección y educación infantil en los campos de refugiados de Kule y Pugnido, que albergan a un total de 66.700 refugiados de Sudán del Sur, 45.000 de los cuales son niños y niñas. En el campo de refugiados de Kule, Plan International ha apoyado la construcción de 76 aulas en cuatro centros escolares, que han permitido la contratación de 116 profesores refugiados, a los que se ha apoyado para matricular a 4.200 estudiantes. Además, se han construido 46 espacios temporales de aprendizaje y se proporcionan servicios educativos a más de 10.000 niños y niñas. Campos de refugiados en Uganda Más de 170.000 refugiados sursudaneses han atravesado la frontera de Uganda. Plan International trabaja en el país con el apoyo de la Dirección General de Ayuda Humanitaria y Protección Civil (ECHO) en seis asentamientos de refugiados y seis comunidades de acogida en el distrito de Adjuman. El objetivo principal de la intervención es promover la protección, la paz y la resiliencia de los niños y niñas de Sudán del Sur a través de oportunidades educativas de calidad en un entorno seguro y pacífico. Se han establecido 12 espacios seguros en la comunidad que ofrecen servicios de cuidado y desarrollo para la primera infancia y espacios seguros para los niños y niñas. Plan International ofrece asistencia a más de 200.000 personas en Sudán del Sur, Etiopía y Uganda. Antes de esta reciente crisis, Sudán del Sur ya estaba reconocido como una de las peores crisis humanitarias del mundo en términos de duración y magnitud del impacto, por lo que es probable que los acontecimientos recientes agraven más la situación.

Becas escolares para niños y niñas afectados por el terremoto en Ecuador
Tres meses después del terremoto de magnitud 7.8 que golpeó la costa de Ecuador, Plan International ha comenzado la entrega de becas escolares a los niños y niñas de la provincia de Manabí, una de las más afectadas por el seísmo, para que puedan continuar su educación y recuperar la normalidad en sus vidas. Según cifras oficiales, 875 escuelas resultaron afectadas por el terremoto y 120.000 niños y niñas no pudieron regresar a clase en el inicio del curso escolar, que en la zona costera del país transcurre entre mayo y marzo. Plan International ha comenzado la entrega de becas escolares y la construcción de escuelas temporales para evitar que los niños y niñas afectados por los desastres abandonen sus estudios a pesar de las dificultades y contribuir a su proceso de recuperación. “Plan International trabaja para garantizar la protección de los niños y niñas desde la primera respuesta de emergencia hasta la fase de reconstrucción, que será larga y difícil. Continuar su educación es fundamental para que puedan recuperar la normalidad en sus vidas y tener oportunidades de futuro”, ha asegurado la directora general de Plan International en España, Concha López”. Según cálculos de Plan International, serán necesarias un total de 5.000 becas para cubrir las necesidades de los niños y niñas en las zonas de acción de la provincia de Manabí. En una primera entrega, 500 niñas, niños y adolescentes han recibido estas becas escolares que serán invertidas en útiles escolares, transporte, alimentación y ropa. Actualmente, la organización se encuentra presente en 69 comunidades de 8 cantones de la provincia de Manabí. En el cantón de Pedernales, Plan International está gestionando, junto a Unicef, tres escuelas temporales que acogen a un total de 1.800 estudiantes que han podido retomar sus actividades escolares en estos espacios. “Es muy importante que, en el marco del plan de recuperación en el que llevamos semanas trabajando, las niñas y niños puedan recuperar sus vidas y, sobre todo su autoestima”, explicó Rossana Viteri, directora de Plan International en Ecuador. “Las becas y las escuelas temporales permitirán a muchas niñas y niños retomar sus clases. De esta forma, estamos contribuyendo a que ninguno de ellos pierda oportunidades por haber sufrido el terremoto y por no poder tener recursos para seguir estudiando”. Plan de respuesta a la emergencia Plan Internacional está llevando a cabo su plan de respuesta en emergencias con enfoque en dos grandes áreas: la distribución de ayuda humanitaria de primera necesidad a la población más vulnerable y la educación y protección de la infancia. Desde el terremoto, el pasado 16 de abril, Plan International ha entregado 6.327 paquetes de alimentos y 4.971 bolsas de higiene entre la población más afectada de la provincia de Manabí. Además, ha instalado un total de 23 ‘Espacios Amigos de la Infancia’, lugares donde niñas, niños y adolescentes están seguros y protegidos de violencia y abusos mientras desarrollan actividades lúdicas y deportivas que les permiten generar resiliencia y superar el trauma producido por esta situación. Reducción de riesgo de desastres Plan International también ha estado colaborando con el Ministerio de Educación para la elaboración del nuevo currículum académico, en el que se ha incluido la guía ‘Más educación, menos riesgo’ desarrollada por Plan International. Este material será entregado a un total de 25.000 maestros y maestras de la zona costera para que puedan trabajar con las alumnas y alumnos el duelo, la angustia y el estrés provocados por esta situación traumática. La organización también ha impartido formación a más de 150 docentes en temas como la recuperación emocional y las herramientas lúdicas que los profesores y profesoras podrán aplicar con sus estudiantes tras el terremoto. En total, en estas actividades, que se realizan con mediadores pedagógicos y psicólogos, se capacitarán a 300 maestras y maestros.

Tres meses después, nuevos terremotos golpean Ecuador
Plan International evalúa la situación y trabaja para garantizar la protección de la población afectada después de los dos nuevos terremotos de magnitud 5,9 y 6,2 en la escala Richter que han sacudido la zona costera de Ecuador la pasada noche. Dos nuevos terremotos de magnitud 5,9 y 6,2 en la escala Richter han sacudido la zona costera de Ecuador la pasada noche, tres meses después del devastador terremoto del 16 de abril que se cobró la vida de más de 600 personas y dejó más de 4.600 heridos. Con epicentro en la provincia de Esmeraldas, los seísmos no provocado víctimas pero se han sentido en ciudades distantes como la portuaria de Guayaquil y las andinas de Quito y Riobamba y han provocado la suspensión de las clases en Esmeraldas y Manabí. Los seísmos han afectado a las zonas dañadas por el terremoto de abril, con una población vulnerable y expuesta, ya que más de 28.000 personas siguen viviendo en refugios temporales después de perder sus casas. Plan International está evaluando los daños provocados por las réplicas en terreno y trabajando para garantizar la protección y seguridad de la población afectada, especialmente de los niños y niñas, los más vulnerables en desastres naturales. Educación y protección de la infancia La organización, presente en Ecuador desde hace más de 50 años, trabaja desde abril en la respuesta a la emergencia, distribuyendo ayuda humanitaria entre más de 75.000 personas afectadas por el terremoto en la provincia de Manabí. Plan International ha enfocado su trabajo en la protección infantil y ha puesto en marcha 23 Espacios Amigos de la Infancia en los que 2.719 niños y niñas de los cantones de Bolivar, Montecristi, Portoviejo, Rocafuerte, Sucre, Tosagua, San Vicente y Pedernales reciben apoyo psicosocial y participan en actividades lúdicas para superar el trauma. Además, un total de 875 escuelas se han visto afectadas o destruidas por los seísmos y han dejado sin clases a 120.000 estudiantes. Plan International está trabajando para garantizar el derecho a la educación de los niños y niñas afectados por el seísmo y ha liderado la puesta en marcha de las escuelas temporales en coordinación con el Ministerio de

Plan International responde a las inundaciones en Myanmar
Plan International ha puesto en marcha un plan de respuesta a las inundaciones en Myanmar, que han obligado a desplazarse a más de 12.200 personas de 41 municipios del estado de Rakhine. Las familias han sido evacuadas a zonas más altas debido al aumento del nivel del agua por encima de un metro de altura. Está previsto que las lluvias continúen durante los próximos días. Plan International, que trabaja en Myanmar desde 2008, distribuirá comida y agua a las comunidades desplazadas en el municipio de Minbya. La organización trabaja en coordinación con las autoridades locales para supervisar la situación y atender las necesidades de los afectados, especialmente de los niños y niñas, los más vulnerables. Plan International es una organización humanitaria líder en Minbya gracias a la labor que desempeña en las comunidades del estado de Rakhine desde 2013. Este estado es uno de los más expuestos a catástrofes naturales en Myanmar. Un equipo de emergencias de Plan International se ha desplazado a las zonas más perjudicadas para evaluar los daños producidos por las inundaciones. El equipo se encarga también de garantizar la seguridad de los niños y niñas, y de cubrir sus necesidades básicas de alimentación, acceso a agua potable y protección. “Durante y después de un desastre, los niños y niñas son especialmente vulnerables, pueden experimentar traumas y carecer de acceso a comida, agua y refugio. Tenemos un compromiso con la seguridad y protección de los niños y niñas y el apoyo a sus familias es fundamental en estos momentos”, explica el responsable de desarrollo de Plan International en Myanmar, Enrico Rampazzo, que defiende que las necesidades de la infancia deben ser una prioridad en la respuesta a las inundaciones. Plan International trabaja en la gestión de riesgo de desastres con los niños y niñas en los colegios, en los que más de 4.000 estudiantes forman parte de los comités escolares de gestión de riesgo, en los que aprenden cómo medidas básicas de seguridad y protección para saber cómo reaccionar en caso de desastres naturales. Estas inundaciones suceden casi un año después de las provocadas por el ciclón Komen, que desplazó a comunidades enteras y destruyó los hogares, las escuelas y los cultivos de Minbya y otras áreas de Myanmar. Desde que se produjeron en 2015, Plan International ha proporcionado alimentos y agua a los afectados y trabajado en la protección y en la educación de los niños y niñas una vez que pudieron regresar a sus casas. Myanmar es un país caracterizado por sus tierras fértiles, su potencial agrícola y una variedad de recursos naturales. No obstante, el nivel de pobreza es del 26%, y llega a ser dos veces mayor en las zonas rurales, donde vive el 70% de población. La organización trabaja en el país desde 2008, cuando el ciclón Nargis golpeó el delta del Irrawaddy generando una ola gigante que penetró hasta 35 kilómetros en tierra firme, causando al menos 78.000 muertos y 56.000 desaparecidos. Ahora, Plan International trabaja por los derechos de la infancia en 121 comunidades a lo largo de cinco estados de Myanmar, en algunas de las zonas con mayores niveles de pobreza del país, como Ayerwaddy, Rakhine y

Participamos en el acto de Michelle Obama por la educación de las niñas
La organización Plan International ha participado este jueves en Madrid en la conferencia sobre el derecho a la educación de Michelle Obama, primera dama de Estados Unidos e impulsora de la iniciativa “Let girls learn” (Dejemos que las niñas aprendan). En el evento, que ha estado presidido por la reina Letizia y ha contado con la presencia de 600 estudiantes españolas, se ha destacado el potencial de liderazgo de millones de niñas en todo el mundo. Obama ha explicado que “62 millones de niñas no pueden desarrollar su potencial” y que todos tenemos el deber de garantizar su educación y alzar la voz por la igualdad de oportunidades. Campaña Por Ser Niña Plan International desarrolla desde 2007 la campaña Por Ser Niña, que tiene el objetivo de asegurar un mundo justo para las niñas y mujeres jóvenes y transformar las relaciones de poder para que las niñas de todo el mundo puedan aprender, liderar, decidir y prosperar. La organización trabaja en 70 países para poner promover la educación de las niñas, situar sus derechos en el centro de las agendas políticas y acabar con todas las formas de discriminación que sufren, como la mutilación genital, el matrimonio infantil forzado, la violencia sexual o el trabajo infantil. En el marco de la campaña se han invertido 525 millones de euros para el desarrollo de 400 proyectos que han mejorado las condiciones de vida de más de 5 millones de niñas a través de la educación y el empoderamiento. Además, se han puesto en marcha proyectos para acabar con el matrimonio infantil en 20 países y se ha trabajado para conseguir cambios en la legislación e impulsar programas de gobierno para defender los derechos de las niñas en 40 países. Una niña con educación es una niña con futuro: un año extra de educación secundaria supone un aumento de entre un 10 y un 20% en los ingresos de una niña cuando sea adulta. Además, las mujeres invierten un 90% de lo que ingresan en el cuidado de su familia, existiendo así un efecto multiplicador capaz de romper con el círculo de la pobreza. Michelle Obama y Plan International La primera dama de Estados Unidos ha mostrado su apoyo y colaboración a Plan International en numerosas ocasiones. En 2015, durante la 70º sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas, Michelle Obama participó en un acto por la educación de las niñas junto con Nurfahada, joven embajadora de Plan International en Filipinas. Asimismo, Obama colaboró en la difusión de un corto realizado por Plan International, que publicó en una entrada en su blog y en sus redes sociales en marzo de

La educación: esperanza para los niños y niñas sirios refugiados
En Egipto hay más de 126.000 refugiados sirios. Se enfrentan a un nuevo idioma, a un nuevo país, a una nueva cultura. A través de actividades ligadas al deporte y la educación, Plan International trabaja con los niños y niñas sirios y sus familias para que puedan adaptarse a su nueva vida en Egipto e intentar recuperar la normalidad. En Egipto hay más de 126.000 refugiados sirios. Se enfrentan a un nuevo idioma, a un nuevo país, a una nueva cultura. HAYFAA En Siria, Hayfaa era una de las niñas con las mejores notas de su clase. Con tan solo 9 años, se vio obligada a huir de su país de origen debido a la guerra. Cuando llegó a Egipto, quería volver a la escuela y seguir aprendiendo. Sus padres han podido matricularla en un colegio, pero su situación económica no les permite cubrir las necesidades académicas básicas de su hija. Hayfaa intenta ayudar aportando su granito de arena. “Divido mis cuadernos para escribir todo lo que puedo y aprovecharlos al máximo”, explica. El padre y la madre de Hayfaa decidieron llevarla a una Asociación para el Desarrollo Comunitario apoyada por Plan International. Allí recibió nuevo material escolar que resultó ser un alivio tanto para Hayfaa como para sus profesores, que se quejaban de que su caligrafía era ilegible. Ahora Hayfaa puede continuar su educación. ”Me encanta venir a las clases de apoyo de la asociación porque el profesor es muy bueno y nos explica muy bien las lecciones. Además, el material escolar para el colegio que me dieron me hizo muy feliz”. ABDALLAH, 13 AÑOS Abdallah, de 13 años, huyó de Siria con su familia. Cuando llegó a Egipto se incorporó inmediatamente a la escuela. Al principio fue muy duro para él: no sabía hablar ni entendía el egipcio, y el programa académico era completamente diferente al que él había estudiado antes. Pidió ayuda a su familia pero no sabían qué hacer. No tenían medios ni podían siquiera cubrir las necesidades básicas. La situación dio un giro cuando escucharon hablar de la Asociación para el Desarrollo Comunitario de Omar Bin, que, con el apoyo de Plan International, ayuda a los refugiados sirios a integrarse en la sociedad egipcia. Incorporaron a Abdallah en el proyecto y le dieron un uniforme para la escuela y una mochila que a Abdallah le hizo muchísima ilusión. Abdallah también oyó hablar de las clases y actividades que se ofrecían desde el centro y quiso participar en ellas. Allí recibió un kit escolar que compartió con sus hermanos pequeños y amigos. Las actividades a las que acude están teniendo unos efectos muy positivos sobre él. Además de ayudarle en su proceso de aprendizaje, el programa le ha dado la oportunidad de hacer deporte y ha ganado una medalla y un diploma del club deportivo de su localidad en Alejandría. “Venir a estas sesiones me ha hecho mucho bien. No entendía nada en el colegio, pero aquí sí puedo ir comprendiendo las lecciones. Me dijeron que ayudaban a estudiantes como yo y por eso me incorporé a las clases de apoyo desde el principio”, explica. El proyecto ha ayudado mucho a que Abdallah mejore su vida en Egipto y pueda desarrollarse a nivel educativo y físico acorde con su crecimiento. REEM, 11 AÑOS Reem, de 11 años, es una niña siria con grandes ambiciones, pero se vio obligada a huir de su país y a buscar seguridad en Egipto tras la escalada de la violencia en su pueblo. Como muchas otras niñas y niños de su edad, tuvo que dejar la escuela debido a la situación económica de su familia, limitando su tiempo para convivir y jugar con sus compañeros, e interrumpiendo su proceso de aprendizaje. El conflicto ha dejado cicatrices emocionales y psicológicas en Reem. Viendo los esfuerzos de su familia, los vecinos sugirieron a su madre llevar a Reem a la Asociación para el Desarrollo Comunitario local. Allí ha recibido todos los materiales que necesitaba, desde libros hasta ayudas para el transporte. Como resultado, Reem ha vuelto a la escuela y está destacando en su clase. “Estoy muy contenta, me han ayudado mucho. Venir a las clases de repaso también me hace sentir que alguien se preocupa por mi educación. Mi hermano también está muy contento porque hemos compartido el kit escolar que me han dado”, explica. BUSHRA, 12 AÑOS Bushra, de 12 años, huyó de Siria hace cuatro años y, desde entonces, vive en Egipto con su madre, sus hermanos pequeños y su tía; su padre permanece en Siria, donde está preso a causa del conflicto. Con el apoyo de Plan International y Siria Al Ghad, una organización de ayuda a refugiados sirios en Egipto, Bushra ha podido adaptarse a su nueva vida. Asiste a las sesiones organizadas por la Asociación para el Desarrollo Comunitario apoyada por Plan International, donde ha aprendido a hacer frente a sus nuevas circunstancias que la rodean, ha hecho amigos y ha empezado a aprender egipcio. “Quiero seguir yendo a las actividades de la asociación porque me divierto mucho y me ha ayudado a hacer amigos aquí, en Egipto”, dice Bushra, que mira con esperanza hacia adelante. “Estoy emocionada por poder volver a la escuela y empezar el nuevo

El largo camino de Mirte en busca de agua
La sequía provocada por el fenómeno El Niño en Etiopía está teniendo un grave impacto en la vida de millones de niños y niñas. Niñas como Mirte, de 14 años, tienen que hacer todo lo que pueden para ayudar a su familia a salir adelante. Se ha convertido en la encargada de conseguir agua. Dos veces a la semana, Mirte baja desde su casa en el monte hasta la última fuente de agua que queda, en el valle. Cuando llena sus recipientes con el agua que consigue encontrar, emprende el camino de vuelta cargada con un pesado bidón amarillo a la espalda. Es una tarea dura y peligrosa, que expone a los niños y niñas a violencia y abusos. Mirte, de 14 años, vive con sus padres en las laderas de las tierras altas de Etiopía, en la región de Amhara. La tierra es árida y seca y el fenómeno El Niño ha agravado la situación. La sequía afecta a 10.2 millones de personas en Etiopía. La organización internacional comprometida con los derechos de la infancia Plan International está distribuyendo alimentos, agua, saneamiento y apoyo sanitario para niños y niñas como Mirta y otros grupos de población vulnerable en la región. El agua escasea y muchos ríos y arroyos se han secado. La tarea de recoger agua suele recaer sobre los niños y niñas. “Es duro vivir en las montañas”, dice Mirte. “Me levanto a las 4 de la mañana para ir a por agua. Está oscuro y me da miedo”. Cada día, grupos de mujeres, niños y niñas hacen este complicado camino descendiendo por la montaña para recoger agua. “Es más seguro ir en grupo”, dice Mirte. “Por eso hemos inventado códigos de silbidos para avisarnos de que es hora de levantarse y poder ir unas cuantas chicas juntas”. Las mujeres, con niños y niñas a sus espaldas, se unen al grupo, al que acompañan unos cuantos burros, cargados con contenedores de metal improvisados que pueden cargar hasta 80 litros de agua. El camino hasta el lecho de agua es de unos tres kilómetros y a veces un viaje no basta. “A veces hago varios viajes al río, casi tres kilómetros por la ladera empinada y arenosa para conseguir el agua que necesitamos durante un día para beber y utilizar en casa”, dice Mirte. El viaje es cansado y peligroso: frío en las mañanas y caluroso en las tardes. A veces Mirte y sus vecinos tienen que esperar en los pozos a recargar hasta que consiguen suficiente agua para llevar a sus casas. “Cargo con un bidón de 20 litros a la espalda cada vez”, dice Mirte. “En el lecho del río cavamos pozos poco profundos, hacemos una fila y vamos cogiendo agua por turnos. Con la sequía el nivel del agua es mucho más bajo y tenemos que cavar más. Si llegamos tarde, los pastores van antes y le dan el agua al ganado, por lo que después está contaminada”. El viaje de Mirte para recoger agua tiene un gran impacto en su educación – y en la de muchos otros niños y niñas. “El viaje es tan largo…si cojo agua por la mañana, pierdo colegio. Tengo que faltar dos días a clase cada semana para ayudar a mi madre a conseguir el agua suficiente. Cuando voy al colegio, duermo hasta tarde porque tengo que recoger agua después. No me da tiempo a hacer los deberes”. Las niñas como Mirte pierden innumerables días de colegio, algunas se quedan atrás y otras abandonan la escuela. La vida escolar está llena de dificultades, debido a la sequía provocada por El Niño. “No hay agua en el colegio. Mis amigas y yo no vamos a clase cuando tenemos la regla. No hay lavabos y es vergonzoso llevar un recipiente de agua al baño, todo el mundo habla de ti.” Este año la vida ha sido especialmente dura porque la estación seca ha durado demasiado tiempo. A Mirte no le gusta quejarse pero los cansados viajes en busca de agua empiezan a tener impacto en su cuerpo. “Sé que no debería quejarme de tener que recoger agua, pero a veces siento un dolor muy fuerte en el pecho, en los hombros y en los pies”, explica. Aunque Mirte sigue teniendo esperanzas de que la situación cambie. “Si la lluvia volviera, como antes, no tendríamos que hacer este camino tan largo a por agua. Iría al colegio todos los días”, dice. “Me siento triste cuando subo la ladera con mi bidón y veo a mis compañeros yendo al colegio, aunque saber que volveré a ir a clase con ellos al día siguiente me da esperanzas”. Plan International trabaja en Etiopía en la distribución de ayuda de emergencia para niños, niñas y mujeres durante la peor sequía que ha vivido el país en décadas. La organización apoya a los niños y niñas y a las mujeres en la distribución de comida, nutrición de emergencia, semillas, agua y apoyo en saneamiento e higiene. También trabaja con el gobierno y otras agencias para supervisar el estado de los niños y niñas, sus familias y la población más vulnerable. La organización ha suministrado ayuda a más de 27.000 niños y niñas y alrededor de 25.000 mujeres embarazadas para asegurar que tienen acceso a alimentos en las regiones de Oromia, Amhara y las Naciones, Nacionalidades y Pueblos de Sur

La estrella de Bollywood Anil Kapoor dice no al trabajo infantil
Anil Kapoor, conocido por su papel en Slumdog Millionaire (2008) y nominado a los Premios de la Academia Internacional de Cine de India, cuya ceremonia se celebra el sábado 25 de junio en IFEMA, se suma a Plan International para decir no al trabajo infantil Los Oscar de Bollywood aterrizan en la capital de España. Madrid acoge por primera vez la ceremonia de los Premios de la Academia Internacional de Cine de India (IIFA, por sus siglas en inglés) en los que participa el actor y embajador de Plan International, Anil Kapoor. Recientemente el actor visitó los proyectos de la ONG en India con el objetivo de llamar la atención sobre la situación que viven millones de niños y niñas que se ven obligados a trabajar. “Colaborar con Plan International en India durante estos años ha permitido mejorar las vidas de más de un millón de niñas y niños y sus familias. Pero todavía queda mucho por hacer para acabar con el trabajo y la explotación infantil. Todos somos responsables de las próximas generaciones y el mundo que les dejaremos como herencia”, aseguró Anil Kapoor, y añadió: “Es hora de que nuestro movimiento sea el movimiento de todos”. La Escuela sobre Ruedas Como parte del anuncio de su compromiso con la iniciativa, Kapoor conoció a las niñas y niños de los suburbios de Bombai que trabajan para ayudar a sus familias y no pueden ir a la escuela. A pesar de ello, estas niñas y niños tienen la oportunidad de continuar con su educación gracias a las aulas móviles que viajan de pueblo en pueblo. La Escuela sobre Ruedas forma parte de un innovador programa de Plan International que utiliza un autobús diseñado como una escuela ambulante que ofrece un espacio de educación alternativo para las niñas y niños más vulnerables que dejan de ir al colegio para conseguir algo de dinero. El proyecto se está llevando a cabo en los barrios marginales al sur de Bombai y cerca de 3.000 niñas y niños se benefician cada año de esta iniciativa. Bharti, de 15 años, trabaja antes y después de las clases, pero la Escuela sobre Ruedas sigue arrojando algo de luz sobre su día a día. “Me gusta venir a la escuela. Me gusta estudiar. Los profesores nos cuidan”, asegura. Su amiga Yasmeen, que trabaja en el servicio doméstico durante la mañana, también cree que se trata de una buena forma de escapar de una vida atada a la pobreza. “Después de trabajar, vengo a la escuela y aprendo canciones y dibujo”, explica. India es una de las economías que más rápido crece y, a su vez, hogar de la mayor población de niños y niñas víctimas del trabajo infantil en todo el mundo. “Cada día, 8 millones de niños y niñas en India van a trabajar en lugar de acudir a la escuela. Nuestro progreso económico pierde mucho sentido si cientos de miles de niños y niñas no tienen ninguna esperanza de futuro”, afirmó Kapoor. Asimismo, Kapoor aprovechó para anunciar la celebración del Congreso Nacional sobre la Infancia en Situaciones de Dificultad en noviembre de este año. Se considera que las niñas y niños en situación de dificultad son aquellos que no tienen cubiertas las necesidades básicas: comida, refugio, educación y atención sanitaria. Ésta será la primera vez en que el congreso reunirá a organizaciones comprometidas con los derechos de la infancia, agentes del desarrollo, investigadores y autoridades políticas de todas partes de la India y del mundo, que intercambiarán ideas y buenas prácticas para abordar las causes de la desigualdad e injusticias que sufren las niñas y niños. De acuerdo con el censo de India en 2011, más de 8,2 millones de los niños y niñas empleados tienen menos de 14 años, y más de dos millones tienen entre 5 y 9 años. Millones de niños y niñas no pueden acceder a una alimentación básica, refugio, educación, atención médica o seguridad. Soportan la pobreza extrema y están en constante riesgo de explotación, sobreviviendo y trabajando en condiciones inaceptables para la infancia. Bhagyashri Dengle, directora ejecutiva de Plan International en India explica que de cara a 2020, Plan International está decidido a mejorar la vida de dos millones de niñas, niños y jóvenes, a través de programas de intervención directa y colaborar con el gobierno y otros actors para acabar con la excluisón de los niños y

Cinco niños y niñas refugiados hablan de sus sueños y esperanzas
Nos encontramos ante una crisis de refugiados global: 65 millones de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares como resultado de conflictos, desastres naturales u otro tipo de emergencias. Más de la mitad, son niños y niñas. En épocas de incertidumbre y crisis como ésta, muchos niños y niñas pierden a sus padres o tienen que hacer frente a la posible separación de sus familias, por lo que corren aún más riesgo de sufrir abusos o ser víctimas de abandono, explotación, tráfico o reclutamiento militar forzoso. Como organización comprometida con los derechos de la infancia, Plan International trabaja para dar una respuesta directa a las necesidades de los niños y niñas refugiados en todo el mundo. Además de una asistencia básica que incluye el suministro de alimentos, agua potable o refugio, también proporcionamos apoyo psicosocial para superar los traumas que han experimentado, y garantizamos su acceso a espacios seguros para la infancia donde pueden aprender, jugar y soñar de nuevo. Éstos son los sueños y esperanzas de cinco niños y niñas refugiados alrededor de todo el mundo. Oumou luchará por la educación de su país El conflicto en el norte de Malí ha obligado a miles de personas a establecerse en otras comunidades dentro de sus propias fronteras, como desplazados internos. Éste es el caso de Oumou, de 14 años, y su familia. Plan International está ayudando a niños y niñas como Oumou a conseguir un certificado de nacimiento, un documento de identidad oficial que les permite reclamar y proteger sus derechos, así como continuar con su educación. Con un certificado que garantiza su edad, Oumou podrá matricularse en la escuela y continuar esforzándose para conseguir hacer su sueño realidad: llegar a ser ministra de educación. Rachel quiere el fin de la corrupción “Me gustaría ser ministra de economía cuando acabe mis estudios, y así poder luchar contra la corrupción”, explica Rachel, de 12 años. “La corrupción está impidiendo el crecimiento de mi país y hace sufrir a los niños y niñas”. A pesar de su juventud, Rachel tiene una gran sensibilidad y está decidida a impulsar el cambio. En el Espacio Amigo de la Infancia de Sudán del Sur al que acude, Plan International ofrece un entorno de apoyo y seguridad para garantizar su protección e impulsar su desarrollo y, en caso de Rachel, su gran ambición. Hawa tiene el objetivo de proteger a los inocentes Para los niños y niñas afectados por conflictos, la educación es un arma poderosa para ayudarles a superar secuelas psicológicacs, al mismo tiempo que les permite aumentar sus conocimientos y capacidades para conseguir un futuro mejor. En este campo de refugiados de Burkina Faso, Plan International comenzó a ofrecer clases para niños y niñas como Hawa, de 13 años. Ellos acuden a las sesiones con gran entusiasmo. “Pongo mi corazón y mi alma en los estudios” reconoce Hawa. “Quiero ser abogada y hare todo lo que pueda para cumplir mi sueño”. Ibrahim sueña con curar a los enfermos Empujados por el grave conflicto en Malí, Ibrahim y su familia encontraron refugio en un campo de refugiados de Burkina Faso. Allí, Plan International está proporcionándole material escolar y los recursos necesarios para que pueda continuar con su educación. “Plan International nos ha dado cuadernos, libros, bolígrafos, lápices, camisetas y buenas mochilas para el colegio”, explica Ibrahim. “Creo que tendré la oportunidad de hacerme pediatra. Me encanta cuidar de los niños y niñas y cuando sea mayor quiero poder ayudar también a los que estén enfermos”. Laial desea construir un futuro mejor Laial tiene 9 años y huyó con su familia del conflicto sirio hacia Egipto, donde hacen todo lo posible por comenzar una nueva vida. Plan International está ayudando a las familias a dar este paso y creando espacios amigos de la infancia para disponer un sitio seguro y divertido en el que los niños y niñas puedan continuar su educación. “Venimos porque disfrutamos del tiempo que pasamos aquí”, dice Laial sobre el Espacio Amigo de la Infancia al que acude. “Estoy con mis amigos, juego con juguetes y dibujamos. Aquí nos sentimos felices… Cuando sea mayor, me gustaría ser ingeniera”. Laial sólo quiere dejar atrás su pasado y seguir

“Los niños y niñas refugiadas tienen derecho a seguir disfrutando de su infancia”
Sudán del Sur es el país de origen de 777.700 refugiados. Halima Mustafa es una de ellas: una profesora comprometida, madre y amiga de los niños y niñas del campo de refugiados en Uganda en el que vive desde 2014. Halima es conocida en todo el campo y las noticias sobre su labor han traspasado fronteras. Todavía no ha cumplido los 30 años de edad, pero ya ha sobrevivido a dos guerras: la guerra civil que enfrentó a la población sudanesa en la década de los 90, y el actual conflicto que persiste desde diciembre de 2013 en Sudán del Sur. A día de hoy, no tiene ninguna garantía de volver a reunirse con su marido, a quien dejó en Sudán del Sur. Halima cuida de sus tres hijos como una madre soltera y fue precisamente verse en la obligación de encabezar una familia sola lo que la animó a ser voluntaria en el programa de Cuidado y Desarrollo de la Primera Infancia. “Mi cariño por los niños y niñas nace de ver su lucha diaria. Quiero asegurarme de que todos y todas ellas, incluso los que han perdido a sus padres y se han quedado solos, pueden seguir recibiendo educación como los otros niños y niñas que tienen la suerte de crecer en entornos más normales”, explica Halima. Halima confiesa que su pasión por la infancia radica en la creencia de que, como afirma un proverbio africano, para criar a un niño o niña hace falta la tribu entera. “Así que si puedo ayudar a los niños y niñas, a pesar de la situación en la que se encuentran, ése será mi granito de arena en su crianza”, dice Halima dulcemente. Un rayo de esperanza para los niños y niñas Halima llega al centro de Cuidado y Desarrollo de la Primera Infancia a las 7 de la mañana y trabaja con los niños y niñas durante cuatro horas, acompañándoles de vuelta a casa al final de las clases matutinas. Durante el tiempo en el centro, Halima utiliza materiales como arcilla, tapones de botella, botes vacíos y muñecos de trapo para involucrar a los niños y niñas en los juegos, escribiendo o cantando, aprendiendo literatura y matemáticas básicas. “Los niños y niñas no sabían nada cuando llegaron desde Sudán del Sur, pero han aprendido a contar, a bailar, a peinarse y lavarse ellos mismos”, cuenta Halima. Se ha ganado su confianza y su cariño hasta tal punto que muchos de ellos la buscan cuando llega el fin de semana y el centro está cerrado. Muchos padres y madres consideran que Halima es la persona que mejor cuida de sus hijos e hijas. “Cuando vienen a casa, nos relatan historias y nos cantan canciones que aprenden en el colegio”, dice una de las madres. La excelente atención que reciben los niños y niñas anima a sus padres y madres a traerles al centro de Cuidado y Desarrollo de la Primera Infancia. Podría parecer una carga añadida a su difícil vida en el campo, pero Halima les acoge con los brazos abiertos y con actitud maternal. “Algunos niños y niñas vienen con sus hermanos pequeños y se quedan jugando hasta que tienen hambre, entonces corren de vuelta a casa. Las madres aprovechan ese tiempo para hacer tareas domésticas”, explica Halima. El centro de educación En el último año, la escuela de Halima ha pasado de recibir 157 alumnos y alumnas a 230, porque muchos niños y niñas ahora quieren asistir a sus clases. “Halima es una voluntaria extraordinaria. Está muy comprometida y hace todo lo necesario para que los niños y niñas estén cómodos y reciban la mejor atención y cuidados en el centro”, explica Dennis Okullu, experto en educación en emergencias de Plan International. Dennis percibe cómo, más allá de las actividades académicas, Halima se da cuenta muy rápido de qué alumnos o alumnas son especialmente vulnerables en la comunidad y pasa inmediatamente a la acción poniendo al corriente tanto al personal de Plan International como a las autoridades del campo de refugiados. El papel de los padres y madres Como parte del programa, los centros de Cuidado y Desarrollo de la Primera Infancia organizan sesiones en las que los padres y madres pueden debatir y aprender sobre temas relacionados con el bienestar de sus hijos e hijas. En total, 492 madres y 23 padres han recibido formación para el desarrollo y protección de la infancia en los establecimientos del campo. Durante los encuentros, Halima comparte muchos consejos sobre higiene básica: cómo cepillar los dientes, lavar las manos, sonar la nariz, o bañar a los niños y niñas. También explica por qué es importante no asustarles ni pegarles. Los hombres también se han ido animando a unirse al movimiento y han comenzado a acudir a las sesiones. Esta iniciativa no sólo ayuda a los padres y vigilantes del campo a entender y asumir su responsabilidad, sino que ha mejorado significativamente tanto la seguridad como el valor que se le da a la educación de los niños y niñas. Los padres y madres han contribuido con pequeñas cantidades de dinero a comprar clavos y madera de bambú para levantar vallas en torno de la escuela. Es habitual verles ayudando a construirlas, o encontrarles barriendo alrededor del centro, llevando agua a los niños y niñas y en ocasiones acudiendo a las clases con sus hijos e hijas. Además del papel que desempeña cuidando a los niños y niñas, Halima anima a los miembros de la comunidad a llevarles al centro de salud para hacer revisiones y que puedan ponerse las vacunas que necesiten. Su labor desinteresada por todos los niños y niñas genera cada día palabras de cariño y gestos de agradecimiento entre todos los habitantes del

Plan International distribuye 15.000 juguetes en El Salvador, Ecuador, Nicaragua, Guatemala y Paraguay
Plan International ha comenzado a distribuir los más de 15.000 juguetes obtenidos en la última edición de la campaña “Un juguete, una ilusión” en la que la organización participa desde 2009. Plan International en España colabora, un año más, en la campaña solidaria “Un juguete, una ilusión”, con la que llevará juguetes a miles de niños y niñas con los que trabaja en diferentes ludotecas de El Salvador, Ecuador, Nicaragua, Guatemala y Paraguay. Las ludotecas suponen un importante apoyo como espacios de ocio saludable y para la atención post-traumática de los niños y niñas afectados por crisis y conflictos. Los programas que Plan International lleva a cabo en las ludotecas y centros de cuidado de la primera infancia abarcan todos los aspectos que afectan a los niños y niñas, poniendo en foco en su cuidado y desarrollo, el acceso a una educación de calidad, la protección y la participación infantil. La directora de Plan International en España, Concha López, afirma que “ este tipo de iniciativas son muy importantes para el desarrollo y la educación de la infancia, independientemente del país en el que vivan. El derecho al juego es fundamental para la infancia, por lo que es nuestra obligación poder garantizarselo a todos los niños y niñas”. Este proyecto sirve de herramienta para el cumplimiento de los derechos de la infancia y la lucha contra la pobreza infantil. La participación en esta campaña, organizada por la Fundación Crecer Jugando, supone un apoyo fundamental para los niños y niñas, las familias y las comunidades con las que trabaja Plan