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Plan International distribuye 15.000 juguetes en El Salvador, Ecuador, Nicaragua, Guatemala y Paraguay
Plan International ha comenzado a distribuir los más de 15.000 juguetes obtenidos en la última edición de la campaña “Un juguete, una ilusión” en la que la organización participa desde 2009. Plan International en España colabora, un año más, en la campaña solidaria “Un juguete, una ilusión”, con la que llevará juguetes a miles de niños y niñas con los que trabaja en diferentes ludotecas de El Salvador, Ecuador, Nicaragua, Guatemala y Paraguay. Las ludotecas suponen un importante apoyo como espacios de ocio saludable y para la atención post-traumática de los niños y niñas afectados por crisis y conflictos. Los programas que Plan International lleva a cabo en las ludotecas y centros de cuidado de la primera infancia abarcan todos los aspectos que afectan a los niños y niñas, poniendo en foco en su cuidado y desarrollo, el acceso a una educación de calidad, la protección y la participación infantil. La directora de Plan International en España, Concha López, afirma que “ este tipo de iniciativas son muy importantes para el desarrollo y la educación de la infancia, independientemente del país en el que vivan. El derecho al juego es fundamental para la infancia, por lo que es nuestra obligación poder garantizarselo a todos los niños y niñas”. Este proyecto sirve de herramienta para el cumplimiento de los derechos de la infancia y la lucha contra la pobreza infantil. La participación en esta campaña, organizada por la Fundación Crecer Jugando, supone un apoyo fundamental para los niños y niñas, las familias y las comunidades con las que trabaja Plan

Espacios Amigos de la Infancia, claves para la recuperación en Ecuador
Dos meses después del terremoto de 7.8 grados que devastó gran parte de la provincia de Manabí en Ecuador, Plan International responde a la emergencia apoyando a 10.600 niñas, niños y adolescentes. Plan International ha instalado 20 Espacios Amigos de la Infancia en 8 cantones de la provincia de Manabí para ayudar a los niños y niñas a perder el miedo y recuperar el autoestima tras el terremoto. Los Espacios Amigos de la Infancia son lugares en los que las niñas, niños y adolescentes están seguros y protegidos mientras desarrollan actividades lúdicas y deportivas que les permiten generar resiliencia y superar el trauma. “Me gustan mucho los Espacios Amigos de la Infancia porque aquí me siento seguro y puedo jugar y compartir con otras niñas y niños que han pasado lo mismo que yo. Cuando estoy aquí no tengo miedo a que se me caigan los ladrillos encima y me están enseñando qué tengo que hacer si hay otro terremoto”, cuenta José, un niño de 7 años que expresa su temor a regresar a la escuela por miedo a que el edificio colapsase en caso de que se produzca otra réplica. El proceso de recuperación que se lleva a cabo en estos espacios tiene lugar 5 días a la semana durante más de 8 horas. Cada uno de los 20 espacios cuenta con personal de Plan International capacitado y formado para trabajar en situaciones de emergencia en desastres. Concretamente, las niñas y los niños reciben apoyo psicosocial a través de un coordinador, dos mediadores pedagógicos, un psicólogo y dos voluntarios. “Los Espacios Amigos de la Infancia están siendo fundamentales para que las niñas, niños y adolescentes se recuperen y no les quede ningún tipo de secuela después del trauma vivido, sobre todo porque muchos de ellos sienten miedo de regresar incluso a su escuela por si esto vuelve a ocurrir”, explica Rossana Viteri, directora de Plan International en Ecuador. “Sabemos por experiencias previas que las niñas y niños son los más vulnerables en estas situaciones y, además, son las niñas las que están más expuestas a sufrir abusos”, afirma Concha López, directora de Plan International en España quien añade que “es por eso que en estos espacios les ayudamos a recuperar su autoestima y a conocer cómo tienen que protegerse a sí mismos”. RESPUESTA A LA EMERGENCIA Además de la instalación de los Espacios Amigos de la Infancia, Plan International está gestionando, junto a otras organizaciones, 3 escuelas temporales en Pedernales que acogen a un total de 1.800 estudiantes. Según cifras oficiales, 875 escuelas resultaron afectadas por el terremoto. Por este motivo, más de 120.000 niñas, niños y adolescentes no pudieron regresar al colegio y han retomado sus actividades escolares en las escuelas temporales. La respuesta de Plan International Ecuador también ha incluido la distribución de ayuda humanitaria a través de la entrega de más de 5.300 de alimentos e higiene entre la población más afectada de la provincia de Manabí.

Lo que todo padrino o madrina debería saber
Hay una serie de preguntas sobre el apadrinamiento que cuyas respuestas deberían conocer todos los padrinos y madrinas. ¿El apadrinamiento reduce realmente la pobreza a largo plazo? En una palabra: sí. ¿Cómo? A través de la participación. Existen organizaciones que consideran que los adultos saben lo que es mejor para los niños y niñas. Estas organizaciones preguntan a los principales líderes de las comunidades acerca de las necesidades de los más pequeños y responden, en primer lugar, a las preocupaciones que manifiestan los portavoces. Los niños y niñas se benefician, pero no tienen voz. A diferencia de ellas, otras organizaciones creen que los niños y niñas son verdaderamente capaces y tratan de involucrarles activamente en los proyectos que, en última instancia, van dirigidos a ellos. Estas organizaciones preguntan a los niños y niñas lo que necesitan y respetan sus opiniones, de manera que las acciones llevadas a cabo se adapten lo que ellos consideran que les beneficia. Ésta es la forma en que, por ejemplo, trabaja Plan International. ¿Se dará respuesta a las necesidades y aspiraciones tanto de las niñas como de los niños? El motivo de esta pregunta es que no todas las organizaciones reconocen que las niñas y los niños se enfrentan, muchas veces, a desafíos distintos. Algunas organizaciones entienden que las niñas tienen ciertas necesidades distintas a las de los niños, de la misma manera que los niños tienen necesidades específicas. Estas organizaciones desarrollan proyectos que abordan estas diferencias y, si observan que los niños o las niñas se quedan atrás o sufren situaciones injustas, toman medidas para acabar con las desigualdades. Plan International tiene esta visión, especialmente centrada en ayudar a las niñas a desarrollar todo su potencial – que consideramos una herramienta definitiva para que sus familias y comunidades tengan un futuro mejor. ¿Se involucrará a toda la comunidad o sólo repercutirá en la infancia? Se trata de una pregunta importante porque algunas organizaciones apuestan por un desarrollo sostenible mientras que otras dedican sus esfuerzos a responder a necesidades inmediatas. Plan International cree que la mayor meta a alcanzar es que la comunidad sea capaz de ayudarse a sí misma, lo cual incluye a los niños y niñas como miembros activos y agentes de cambio. Trabajamos con el conjunto de la comunidad para identificar las necesidades y encontrar soluciones en las que todos puedan participar. ¿Cómo se sabe si el trabajo de la organización tiene impacto a largo plazo? A lo largo de casi 80 años de experiencia, Plan International se ha dado cuenta de la complejidad de los contextos de pobreza y sabe que los impactos de las intervenciones han de ser medidos con especial cuidado. El simple hecho de construir una escuela, por ejemplo, no significa que automáticamente los niños y niñas acudan al centro. Existen otra serie de factores que es necesario abordar para garantizar el ejercicio de su derecho a la educación. Hay que detenerse a evaluar los elementos que rodean nuestras acciones. Por ejemplo, ¿por qué los niños y niñas de la comunidad no van a la escuela? Plan International desarrolla programas que integran los diferentes aspectos que influyen en el bienestar de los niños y niñas. Gracias a una evaluación exhaustiva de las situaciones en que trabajamos, de la respuesta de las comunidades y de los impactos reales y duraderos de nuestras acciones, somos capaces de comprender la importancia de nuestras intervenciones – y de la contribución de tantos padrinos y donantes: sólo en España, contamos con más de 63.000. ¿Tienes más preguntas? Puedes hacerlas a un miembro de nuestro equipo en el teléfono de atención al donante 900 244 00 o escribir un correo a

Plan International se reúne con los alcaldes de Santiago de Compostela y Vigo
La directora general de Plan International en España, Concha López, ha mantenido una reunión con Martiño Noriega, alcalde de Santiago de Compostela, y Abel Caballero, alcalde de Vigo, para darles a conocer los proyectos de la organización y valorar formas de colaboración entre las instituciones dentro de la campaña de implicación de líderes políticos. Plan International ha presentado a ambos regidores su campaña global Por Ser Niña, cuyo objetivo es alcanzar la igualdad de las niñas y su empoderamiento a través del derecho a la educación y el fin de todas las formas de discriminación y violencia que sufren. Según ha explicado Concha López, “la organización quiere trabajar con proyectos que de verdad transformen la vida de las niñas, y entiende que Compostela es una ciudad con mucha sensibilidad de cara a este tema”. Por su parte, Martiño Noriega ha calificado la junta de fructífera, “porque el gobierno pudo conocer la dimensión del trabajo que realiza Plan International tanto en el Estado cómo en el ámbito internacional”. El alcalde ha coincidido con la responsable de la organización en que “en la exclusión siempre hay una doble exclusión en clave de género”. El regidor se ha comprometido a mantener el contacto entre el Ayuntamiento y Plan International en relación a futuras campañas. Por Ser Niña profundiza en los desafíos excepcionales a los que las niñas tienen que enfrentarse para poder desarrollarse, e insta a las autoridades públicas a trabajar con el resto de agentes sociales en una acción conjunta que permita a las niñas de todo el mundo aprender, liderar, decidir y prosperar. Los esfuerzos por parte de las instituciones públicas son clave en la consecución de los apoyos necesarios para que las niñas conozcan sus derechos y tengan voz para defenderlos y oportunidad de ejercerlos. En su trabajo por los derechos de las niñas y la igualdad de oportunidades como parte de la campaña Por Ser Niña, Plan International desarrolla programas para erradicar el matrimonio infantil y la mutilación genital femenina y prevenir los embarazos adolescentes y la violencia contra las

Cinco formas de ayudar a las niñas a continuar con su educación
En las aulas de todo el mundo falta algo importantísimo: 62 millones de niñas. Muchas de las barreras a las que se enfrentan para acceder a la educación pueden llegar a ser sorprendentes. Pero para muchas niñas no ir al colegio es, desafortunadamente, una realidad. Estas 5 cosas pueden ayudar a las niñas a superar las dificultades diarias que les impiden continuar su educación. 1. BAÑOS PARA CHICAS Cuando las escuelas carecen de aseos femeninos seguros, privados y limpios, las niñas tienen que ir al baño entre arbustos, en el campo o incluso en espacios públicos – se convierte en algo avergonzante que puede poner en peligro su seguridad y su salud. 2. PRODUCTOS DE HIGIENE MENSTRUAL En muchos países en desarrollo, la falta de información sobre la menstruación y la falta de recursos hacen que muchas niñas se sientan asustadas y confusas cuando tienen el periodo. En Uganda, Plan International está trabajando con Afripads para cambiar esta situación. Las alumnas y alumnos están recibiendo formación sobre salud sexual y reproductiva en los centros educativos, y las adolescentes están aprendiendo cómo gestionar su menstruación y utilizando compresas ecológicas y reutilizables. 3. BICICLETAS Para las niñas que viven en zonas aisladas, ir a la escuela a pie puede suponer un viaje de varias horas y caminar solas temprano por la mañana o al anochecer supone un riesgo para ellas. Chas, una niña de 15 años de Camboya, solía caminar 4 kilómetros sólo de ida, pero gracias al apoyo de Plan International ahora tiene una bicicleta con la que va al colegio más rápido y más segura. 4. LUZ Tradicionalmente, las niñas son las responsables cocinar, limpiar y encargarse de otras tareas domésticas en muchos países del mundo. Cuando no les da tiempo a terminar los deberes con luz natural, han de hacerlo con velas o levantarse más temprano a la mañana siguiente. En Myanmar, Plan International está trabajando para que las comunidades dispongan de fuentes sostenibles de energía y proporcionando bombillas que funcionan con energía solar. Para niñas como Ma Wai Wai, de 14 años, esto marca una gran diferencia. “Ahora puedo hacer la tarea bajo está bombilla”, explica Ma Wai Wai. “Ya no me mareo como me ocurría con las velas. Gracias a la bombilla de energía solar he mejorado mi estudio y mi lectura”. 5. BECAS En contextos de pobreza, son muchas las familias que preferirán que sean sus hijas quienes dejen la escuela porque creen que tiene más valor que los niños reciban educación. Plan International está trabajando para concienciar a los miembros de las comunidades de Laos de la importancia de la educación de las niñas. Gracias a las becas, niñas como Meeson, de 17 años, tienen la oportunidad de terminar sus estudios y demostrar a sus familias y comunidades todo su potencial. “La educación es lo más importante de mi vida porque es la base fundamental de mi futuro”, declara Meeson. “Las niñas y los niños somos iguales, todos nosotros tenemos mucho

Tres injusticias a las que se enfrentan las niñas en todo el mundo
La justicia social abarca una serie de principios muy importantes, como la igualdad, la paz, la seguridad y la libertad. Defender la justicia social significa dar valor a las personas. Estos son tres importantes motivos que impiden la igualdad de las niñas. 01. LA FALTA DE ACCESO A LA EDUCACIÓN En total, cerca de 62 millones de niñas no van a la escuela. Son muchas las que luchan por estar donde quieren estar: en las aulas. En los países en desarrollo, existen numerosas barreras que impiden que las niñas reciban la educación que merecen: la pobreza, la violencia en el colegio, la distancia hasta los centros de estudios e incluso la falta de aseos femeninos. Está demostrado que, si las niñas y niños tienen acceso a la educación son más capaces de salir de la pobreza por sí mismos, y sacar adelante a quienes las rodean. De hecho, por cada año que una niña continúa su educación secundaria, sus ingresos futuros aumentan entre un 15 y un 25%. El impacto de la educación de las niñas repercute en sus comunidades y puede incluso afectar profundamente a todo el país. Si asistieran a la escuela un 10% más de niñas, el PIB podría aumentar alrededor de un 3%. Si deseas colaborar pincha aquí 02. EL MATRIMONIO INFANTIL FORZADO Se estima que cada año 15 millones de niñas alrededor de todo el mundo son víctimas del matrimonio forzado. El matrimonio infantil viola los derechos humanos de las niñas, limita su educación y puede poner en peligro su salud. Las niñas casadas son a menudo obligadas a abandonar la escuela y se convierten en madres cuando su cuerpo no está preparado para ello. La práctica del matrimonio infantil contribuye a perpetuar el ciclo de pobreza, ya que las hijas de madres tan jóvenes tienen menos posibilidades de completar sus estudios y un mayor riesgo de ser obligadas a casarse cuando todavía son niñas. Para acabar con la práctica del matrimonio infantil, es fundamental que las niñas continúen sus estudios y las familias conozcan el valor de la educación de sus hijas. Las niñas que reciben educación tienen una probabilidad seis veces menor de contraer matrimonio infantil y tendrán menos hijos, más sanos y más formados. Colabora con nosotros aquí 03. VIOLENCIA DE GÉNERO Según Naciones Unidas, una de cada tres niñas y mujeres sufre algún tipo de abuso o violencia sexual a lo largo de su vida. La violencia contra las mujeres es un problema universal. En uno de los últimos informes del Estado Mundial de las Niñas de Plan International, los datos demostraban que la violencia de género estructural es una preocupación común. Muchas niñas dicen que temen por su seguridad dentro de sus propias comunidades, incluso es en el colegio. Más de una cuarta parte (28%) de las niñas que participaron en el estudio dijeron nunca o casi nunca se sienten seguras durante el trayecto de ida y vuelta a la escuela. “Sólo me siento protegida con mi familia, porque a los demás no les importamos”, reconoce una niña de Nicaragua participante en la investigación. Solo comprometiendo a los niños y a los hombres en las conversaciones y talleres sobre igualdad de género conseguiremos avanzar en la solución a los problemas subyacentes que generan desigualdad dentro de una comunidad y cambiar las mentalidades para acabar con la violencia de género estructural. ¡Súmate a nuestra causa por ayudar a las niñas del

Women Deliver: niñas madres, niñas invisibles
Cada año dan a luz alrededor de dos millones de niñas menores de 15 años, pero no cuentan en las estadísticas y a menudo son invisibles. Plan International y el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés) lanzan, con motivo de la Conferencia Women Deliver, #childmothers, una iniciativa para sacar a la luz las historias de millones de niñas que se convirtieron en madres demasiado jóvenes y cuya lucha permanece invisible. BURKINA FASO Kiswendsida vive con su hija sus abuelos y sus tías en las afueras de una ciudad en Burkina Faso. Quedó embarazada a los 14 años y ha podido continuar con su educación gracias al apoyo de su abuela. “Fue con mi novio de entonces, que vivía cerca. Yo no sabía nada acerca de los métodos anticonceptivos porque no habíamos aprendido nada de eso en la escuela.Una semana después de dar a luz estaba en la escuela otra vez. No quería abandonar mis estudios. Mi abuela me ha apoyado todo este tiempo. Me ayuda a cuidar del bebé para que yo pueda ir a la escuela”. “Es difícil ser madre. Me siento sola y echo de menos a mis padres. Trabajan en Costa de Marfil y aún no conocen al bebé. En el futuro me gustaría tener más hijos, pero no ahora. Creo que 26 es una buena edad. Mi sueño es convertirme en arquitecta y me gustaría que mi hija también fuera a la escuela”. BANGLADESH Nargis, de 15 años, vive con su hijo, su marido y sus suegros en una zona rural de Bangladesh. Los padres de Nargis no querían que se casara, pero alegaban no tener otra alternativa que darla en matrimonio porque no se podían hacer cargo de ella más tiempo. Ella trabaja en una fábrica textil y ahorra dinero para costear la educación de su hijo. “Estudié hasta octavo grado. Me gustaba mucho la escuela. Mi asignatura favorita era Ciencias. Tenía el sueño de estudiar Derecho, pero mis padres no podían permitírselo. Aunque conocía las consecuencias del matrimonio temprano, acabé casándome con 14 años porque mis padres eran extremadamente pobres. Me quedé embaraza poco después. Tuve algunas complicaciones y lo más recomendable era practicar una cesárea. Pero, a causa del bajo nivel de glóbulos en mi sangre, no pudieron hacerlo. Tuve que pasar por un parto natural y fue muy doloroso. No tenía miedo, pero fue muy duro”, explica. “Todos mis planes ahora son para mi hijo. Cuando Nayeem cumpla tres años empezará a ir a la escuela. Yo también tengo mis propios sueños. Quiero aprobar los exámenes y terminar mis estudios. Mi marido me ha dicho que me dejará estudiar más adelante”. COLOMBIA Janet, de 15 años, vive con su novio, su hijo Manuel, de 6 meses, y sus suegros en un barrio conflictivo de una gran ciudad de Colombia. Conoció a su novio en la escuela, se enamoró y quedó embarazada. “No quería tener un hijo, pero ocurrió de todas formas. Cuando descubrí que estaba embarazada, me sentí feliz y triste al mismo tiempo. Feliz por el bebé y triste porque sabía que tendría que dejar la escuela”, asegura. “Pero después de un año he empezado a ir a la escuela de nuevo. Estoy en noveno grado y también voy a una academia de estética los fines de semana. Quiero convertirme en peluquera profesional para darle a mi hijo todo: pagar sus estudios y comprar lo que necesite”. “Cada semana, acudo a un grupo de reunión y apoyo para madres jóvenes dirigido por Plan International. Me ayuda mucho. Allí me enseñan cómo hacerme cargo de mi bebé, hacer juguetes si no tengo dinero para comprar nuevos, métodos de planificación familiar y a mi propio desarrollo, a fijarme metas personales”.

El programa #ConoceTusDerechos llega a más de 3.000 estudiantes
Con el final del curso escolar, el equipo de Plan International en España concluye las sesiones de la última edición de #ConoceTusDerechos, un programa para la promoción y la protección de los derechos de la infancia destinado a niños, niñas y adolescentes de educación secundaria y formación profesional. Durante el curso 2015-2016, Plan International en España ha trabajado en 14 institutos de educación secundaria y formación profesional en las ciudades de Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla, ofreciendo talleres formativos para la promoción y la protección de los derechos de la infancia. Más de 3.000 alumnos y alumnas entre 12 y 18 años han participado en estas sesiones, que buscan favorecer el empoderamiento de los niños y niñas y los adolescentes para que, conociendo sus derechos, puedan reclamarlos y ejercerlos. Iniciativas como ésta suponen un paso hacia la formación de ciudadanos activos. Los niños y niñas y adolescentes son agentes de cambio fundamentales en la sociedad, y su participación constituye un factor clave para el desarrollo. Plan International en España continúa trabajando en el empoderamiento de la infancia y la adolescencia en todo el mundo para que tengan la oportunidad de formar parte del devenir del mundo ante cualquier

Construir escuelas en Mali, cimentar el futuro
Gracias al programa de empleo de Plan International en Mali, los miembros de comunidades en las zonas de Goundam y Gourma Rharous trabajan en la reparación de las escuelas locales. El proyecto permite a las familias obtener recursos para atender sus necesidades e involucrar a toda la comunidad en la educación de los niños y niñas, así como favorecer el acceso a una educación de calidad. Fadimoutou tiene 40 años y es madre de cinco hijos: dos niños y tres niñas. Viven en la región de Tombuctú en Mali, donde ha sido testigo de varias crisis que se han producido en el territorio a lo largo de este tiempo. Perdió su ganado cuando estalló el conflicto en 2012 y desde entonces ha estado buscando medios que le aporten los ingresos suficientes para atender las necesidades de su familia. Aunque teje alfombras que luego vende en el mercado local apenas puede cubrir lo básico. Fadimoutou manda a sus tres hijas a la escuela local con las esperanza de que tengan un futuro mejor. Sin embargo, ha visto con impotencia cómo las instalaciones se desmoronan debido a la falta de mantenimiento. Las escuelas de la zona se encuentran en muy mal estado y tienen pocos recursos. Por eso, la comunidad entera ha acogido con mucho entusiasmo el programa de empleo de Plan International cuyo objetivo es renovar las aulas. “Fue una gran alegría saber que había sido seleccionada por el comité de la aldea como beneficiaria de este proyecto. En primer lugar, porque las condiciones de aprendizaje y estudio de mis hijas van a mejorar, pero también porque puedo asegurarme unos ingresos para atender las necesidades del hogar. Con el dinero que recibí, pude comprar arroz y ahorrar algo de lo que había ganado para ir cubriendo gastos”, explica Fadimoutou. Este programa proporciona a los miembros de la comunidad empleo a corto plazo de manera que puedan obtener un sueldo con el que hacerse cargo de sus hijos e hijas y, al mismo tiempo, participar en el desarrollo de sus propias comunidades. “Este proyecto me ha ayudado a dar una nueva cara a nuestra escuela. Se encontraba en tan mal estado que algunos alumnos y alumnas ni siquiera venían: las pareces se estaban cayendo, la valla prácticamente no existía”, reconoce Agoumour Aguissa, el director del centro. “Algunos alumnos y alumnas no acudían a las clases debido a la falta de recursos que había. Otros, se incorporaron al principio de año pero abandonaron a medida que avanzaba el curso. Ahora, gracias a la distribución de kits escolares, casi todos los estudiantes que lo habían dejado, han vuelto”, concluye. El progrmama de empleo fue puesto en marcha por Plain International en Mali con el apoyo de Irish Aid en las áreas de Goundam y Gourma Rharous. Gracias al proyecto, 932 padres y madres han podido trabajar y conseguir algo de dinero mientras apoyaban la educación de sus hijos e hijas. Se han distribuido 1.390 kits escolares en diez centros a lo largo de toda la región como parte del

Una vida mejor para las niñas es posible
Todos hemos oído hablar de los problemas, pero buscar soluciones es el principal objetivo de Women Deliver, la mayor conferencia sobre la salud y los derechos de las mujeres y las niñas. Se organiza desde hace más de una década y la semana pasada tuvo lugar en Copenhague. Siguiendo la línea de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, esta conferencia global camina con optimismo hacia la promesa de “no dejar a nadie atrás”. Un primer paso decisivo, asegura Anne-Birgitte Albrectsen, directora general de Plan International, es hacer que las niñas invisibles se vuelvan visibles. Maya, una niña de 16 años del distrito de Dolakha en Nepal, ya es esposa y madre. Nepal tiene la segunda tasa más alta de embarazo adolescente en el sur de Asia, y se estima que una de cada diez niñas se casará antes de cumplir los 15 años. Gran parte de ellas abandonará la escuela. Pero Maya ha recibido ayuda para volver a clase y tiene la esperanza de poder continuar su educación, aunque sabe que será difícil. Acude a un Espacio Amigo de la Adolescencia para niñas entre 12 y 18 años y está aprovechando su experiencia para aumentar la confianza de otras jóvenes: de las 22 niñas que participan en el grupo de Maya, la mitad están casadas; algunas embarazadas, y otras ya son madres. “Por el simple hecho de ser niña ya te encuentras muchas barreras. Lo mejor es tener claras tus metas y terminar tus estudios para alcanzarlas”, explica. La historia de Maya muestra cómo se puede pasar de describir una dura realidad a cambiarla. Podemos tener un realismo optimista que se centre más en el poder de las niñas que en lo difícil de sus situaciones. Centrarnos en hacer posible que aprendan, lideren, decidan y prosperen. Es inevitable fijarse en las injusticias a las que han de hacer frente las niñas – a la hora de acceder a la educación que necesitan, o hacer oír sus voces, o simplemente siendo adolescentes obligadas a casarse y ser madres. Debemos demostrar una y otra vez cómo a las niñas ven negados sus derechos sólo por su género. Pero si no damos la misma importancia a las soluciones y a los avances que hemos logrado, podemos quedar atrapados en la desesperación. El mundo reconoce cada vez más la importancia de proteger los derechos de las niñas, lo que se refleja en los Objetivos de Desarrollo Sostenible adoptados el año pasado por las Naciones Unidas. Es el momento de reimpulsar el movimiento por los derechos de las niñas y de ser aún más impacientes con el cambio. Un mundo mejor es posible. Pero, ciertamente, no podemos continuar como hasta ahora y pretender resultados diferentes. Necesitamos soluciones a mayor escala que den lugar a transformaciones globales, desarrollar programas como los que han ayudado a Maya, acciones efectivas que aumenten y fortalezcan el espacio necesario para mejorar y dotar a las niñas de confianza y habilidades que les permitan producir cambios por sí mismas. El progreso sigue siendo obstinadamente lento, en parte, porque carecemos de las cifras para analizarlo. No existe información a nivel mundial del número de niñas menores de 15 años de edad que se quedan embarazadas cada año. No medimos adecuadamente el número de niñas que abandonan la escuela debido al matrimonio, el embarazo o la violencia sexual, o simplemente el número en las escuelas. Millones de niñas permanecen invisibles. Por ese motivo estamos lanzando una nueva alianza para cubrir las lagunas de datos. Los datos reales y relevantes en cuanto a las niñas nos harán capaces de ver hasta dónde llegan los avances que hemos hecho para acabar con el matrimonio temprano y forzoso, para alcanzar la paridad de género en la educación secundaria, para erradicar la mutilación genital femenina y para garantizar que las niñas tendrán las mismas oportunidades laborales que los niños. También necesitamos ver la realidad de la vida de las niñas, tan a menudo ignorada. Necesitamos escuchar la voz de niñas como Gema: ellas han experimentado esas barreras y han tenido la experiencia de superarlas. Porque quienes van a cambiar las cosas son las propias

Cumbre Humanitaria Mundial: visibilizar los problemas de las niñas durante las crisis
Turquía ha acogido la primera Cumbre Humanitaria Mundial. Plan International ha enviado a una delegación de jóvenes embajadores para que visibilicen algunos de los problemas que deben afrontar las mujeres, niños y niñas en las crisis humanitarias y para solicitar más foros de participación política para jóvenes. Plan International participa en la primera Cumbre Humanitaria Mundial, celebrada los días 23 y 24 de mayo en Turquía, y lo hace para llamar la atención sobre uno de los principales problemas que afrontan las niñas y adolescentes en todo el mundo: su vulnerabilidad en las catástrofes y crisis humanitarias a causa de la falta de medidas dirigidas a proteger a este grupo en los planes de emergencia. Para fomentar la participación de los jóvenes en la vida política de sus respectivas comunidades, la Cumbre Mundial contará con un espacio de discusión para éstos. Plan International ha enviado una delegación compuesta por 8 jóvenes de Liberia, Noruega, Indonesia y El Salvador. Sus experiencias ayudan a entender la de vulnerabilidad en la que se encuentran las mujeres, niños y niñas en contextos de crisis humanitaria. Vicky, 19 años. El Salvador “La violencia está presente en todo el mundo, pero en mi país tenemos una de las tasas de homicidio más altas en el mundo. El año pasado fueron asesinadas 575 mujeres y solo un 11% de los casos acabaron en juicio. El riesgo de ser víctima de violación está muy presente en las calles e incluso en la escuela. Tanto es así que llega a ser una barrera para la educación”. Si dices algo incorrecto o vistes como no debes puedes acabar asesinada “Intento ser parte de la solución organizando talleres en escuelas y comunidades y hablando sobre derechos humanos, seguridad, cuestiones de género y participación ciudadana. Enseñamos a la gente los derechos que tienen y cómo pueden cambiar su futuro”. “Tengo miedo incluso cuando imparto los talleres. Tengo miedo a ser atacada por alguien porque las mafias tienen ojos en todas partes. Si dices algo incorrecto o vistes como no debes puedes acabar asesinada”. “Yo solo soy una chica de El Salvador que representa a miles, y siento que tengo la responsabilidad de decir que quiero ser libre. Libre para ir a la escuela y estudiar, libre para andar y jugar en las calles sin miedo. Queremos ser tratados como seres humanos, sentir que somos importantes y que se nos valora, que tenemos un futuro. Y, sobre todo, queremos ser nosotras las que demos forma a ese futuro”. Satta, 18 años. Liberia Durante la crisis del ébola, corrimos muchos riesgos para llegar a las comunidades afectadas. Informamos a la gente sobre el peligro de la enfermedad y les enseñamos cómo contribuir a detener los contagios. Llevamos a cabo campañas públicas en la radio. Con el tiempo, el número de casos empezó a descender. “También realizamos una investigación e identificamos que más de 1.500 niños y niñas de mi país habían perdido a sus padres. Me sentía obligada a hacer algo. Los niños y niñas necesitaban protección, esperanza y oportunidades de reintegrarse en la sociedad. Lanzamos un programa de becas para costear material escolar, un programa que actualmente beneficia a más de 500 estudiantes”. “Las mujeres y niñas fueron el grupo más vulnerable durante las crisis. Pero también fueron las que tomaron las riendas para cuidar a sus familiares”. “Después de la crisis el número de embarazos adolescentes ha aumentado notablemente. El Foro Nacional de Infancia de Liberia, del que soy portavoz, apoya a niñas y mujeres jóvenes a través de programas de asesoramiento en grupo. Pero la gente joven de los países afectados por el ébola necesita más apoyo y herramientas para prosperar”. Juan, 16 años. Indonesia Juan vive en las Islas menores de la Sonda orientales, donde reside el 11% de la población más pobre de Indonesia. “Mis amigos son jóvenes de distinta clase social. Algunos de ellos han tenido que abandonar la escuela a causa de los problemas económicos. La migración forzada y el trabajo infantil son problemas muy comunes, que impiden a los niños y niñas disfrutar de su derecho a la educación”. “Otra problemática que afecta a los niños y niñas de mi provincia es la malnutrición. En 2015, 11 niños menores de 5 años murieron como resultado de la sequía. La mayoría de la gente aquí son granjeros, que viven principalmente del maíz y la yuca que crece en pequeños terrenos. Durante la sequía, se agotaron las reservas de comida y agua. En muchos lugares, los padres son los primeros en comer en momentos de escasez, por lo que los grupos que más sufren el hambre son las mujeres y los niños y niñas”. “Los programas que buscan fomentar la participación política de los jóvenes son necesarios porque ayudan a proponer contribuciones reales para la comunidad. En la actualidad hay más gente joven en el mundo que nunca antes. Tenemos el potencial y la energía para tomar parte en los procesos de desarrollo”.

Plan International responde al Ciclón Roanu en Bangladés
El Ciclón Roanu llegó a Bangladés el 21 de mayo, provocando fuertes lluvias, desplazamientos de tierra e inundaciones a lo largo de las zonas costeras, incluyendo muchos de los puntos de trabajo de Plan International. La organización está preparada para responder al Ciclón Roanu en Bangladés, que se ha cobrado cerca dos docenas de vidas y ha obligado a evacuar a más de 500.000 personas. “Nuestro Equipo de Respuesta a Emergencias se ha desplazado a los distritos de Barguna, Bhola y Chitaggong. Estamos trabajando sin descanso para medir el impacto del ciclón, evaluar los daños que ha producido y proporcionar la asistencia necesaria para afrontarlos. Nos estamos coordinando con las agencias y autoridades gubernmentales e impulsando la ayuda a los niños y niñas afectadas y a sus familias”, explica Senait Gebregziabher, director de Plan International en Bangladés. “Hemos priorizado el suministro de materiales de uso doméstico y los kits de higiene, que pueden ser enviados a las áreas afectadas y y distribuidos en las comunidades con necesidades más urgentes. Estos materiales son fundamentales, especialmente para los que se han visto obligados a abandonar sus casas, tienen que buscar refugio y carecen de alimentos, saneamiento básico y agua potable”, concluye Gebregziabher. Plan International trabaja en Bangladés desde 1994, donde la salud, la educación, la protección, la participación, los desastres naturales, el cambio climático, y la protección de la infancia están siempre en el centro de nuestra actividad. En un país tan expuesto a los ciclones, la organización profundiza en la formación de los niños y niñas, sus padres, madres y profesores para que sepan cómo actuar en caso de desastre. Durante el Ciclón Komen en 2015, estudiantes formados por Plan International utilizaron micrófonos para anunciar una alerta de ciclón a los miembros de sus comunidades. La organización también apoyó a 14.000 familias en 2013, cuando el Ciclón Mahasen golpeó el sur del país.