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Laura Sánchez narra sus experiencias en Mali y Vietnam con PLAN

Madrid, 13 de mayo de 2011. La modelo y embajadora de PLAN, Laura Sánchez, compartió ayer con los asistentes al Nivea Plaza sus experiencias como colaboradora de la organización internacional que protege los derechos de la infancia. Esta intervención está enmarcada dentro de los talleres del Nivea Plaza, evento organizado por la marca cosmética Nivea en el contexto de la celebración de su centenario, que tiene lugar en el palacio Santa Bárbara durante el mes de mayo. La modelo Laura Sánchez ha explicado a los asistentes su implicación con PLAN y las experiencias de sus viajes a Mali y Vietnam en 2006 y 2007, respectivamente, como embajadora de la organización que para la pobreza infantil. ?Pude ver cómo trabaja la organización, de qué manera los empleados de PLAN en el país entran en la comunidades y son saludados como si fueran uno más de la familia. Me impactó especialmente cómo los padres están contentos porque sus hijos tienen una escuela cerca de la comunidad en lugar de tener que caminar cuatro kilómetros de ida y vuelta?.  Dos niñas apadrinadas En sus viajes la modelo conoció con sus niñas apadrinadas de Mali y Vietnam: Fatumata y Nguyen. ?Fatumata, es de Mali, vive en una comunidad muy alejada de la capital. Ahora tiene ocho años pero la conocí con dos. Es una preciosidad pero costo que cogiera confianza y me dejara acercarme y jugar con ella porque era la primera vez que veía a una mujer blanca?. ?En Vietnam la situación está más equilibrada, pero en Mali el hombre es el que manda sí o sí, aunque sea la mujer la que lleva la familia adelante?, comentó Laura Sánchez, que explicó el impacto que le produjo la situación de desigualdad de las niñas y las mujeres en los dos países que visitó. PLAN está presente en Mali desde 1976 y en Vietnam 1993 con proyectos de desarrollo para mejorar la vida de los niños y las niñas así como sus

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"Cuando estoy en la escuela me olvido de la guerra"

Costa de Marfil ha sufrido en los últimos meses un periodo de inestabilidad política. Las luchas de poder entre el expresidente Laurent Gbagbo y el presidente electo Alassane Outtara han dejado cientos de víctimas, lo que ha provocado a su vez que miles de personas, muchas de ellas niños, hayan tenido que abandonar el país. Muchos han buscado refugio en Liberia, un país que todavía se está recuperando tras más de una década de guerra civil. La historia de Adama Lejos de casa, sin comida o agua y con milicias armadas en los alrededores, Adama, una joven marfileña, ha tenido que hacer frente a una difícil decisión: quedarse con su madre y arriesgarse a que su familia se viera envuelta en los combates o seguir su camino sin ella para poner a salvo a su hermana pequeña. Mi madre estaba enferma de malaria cuando oímos las primeras noticias de que había soldados atacando zonas cercanas a nuestro pueblo?, dice Adama. Temíamos por nuestra seguridad y decidimos escapar. Estábamos esperando a mi padre para estar todos juntos. En febrero, se había ido en busca de trabajo a Abidjan. Pero desde entonces perdimos el contacto y no hemos tenido noticias de él?, explica. Durante nuestro viaje a Liberia pasamos por un pueblo llamado Koueplue. Nunca olvidaré lo que vi. Había cadáveres en todos lados. Nunca había estado tan asustada en mi vida. Así que mi madre, mi hermano, mi hermana y yo decidimos ir a Liberia. Mi madre estaba demasiado débil para andar así que con la ayuda de mi hermano mayor, Samuel, la llevamos entre los dos. Necesitaba urgentemente tratamiento para su enfermedad. Antes de llegar a Liberia pasamos por una localidad llamada Gborplay. Sus habitantes nos ofrecieron ayuda pero no tenían medicinas? prosigue Adama. Nos quedamos en Gborplay durante una semana, pero oímos que los ataques se estaban acercando. Así que decidimos irnos. Nuestra madre estaba demasiado enferma para continuar. Nos obligó a dejarla atrás porque cada vez era más difícil llevarla. Lloré cuando nos dijo que la dejáramos. Le dije que la quería y que esperaba verla pronto?. Nos llevó tres días llegar a Liberia. Caminamos 12 kilómetros sin nada que comer. Bebíamos siempre que encontrábamos un lugar con agua. Llegamos a un pueblo del distrito de Nimba, en Liberia. El jefe local se hizo cargo de nosotros. Nos dejó quedarnos en su casa junto a otros 30 refugiados que habían huido. Mi hermano temía por mi madre, así que decidió regresar a Gborplay. Seguimos en contacto y él intenta visitarnos una vez a la semana?. Así que ahora estoy aquí con mi hermana pequeña y voy a hacerlo lo mejor que pueda para cuidar de ella. Me siento sola y todavía estoy aterrorizada por lo que vi en mi país. Si alguien hubiera querido hacerme daño, no creo que nadie me hubiera podido proteger?. Adama y su hermana de siete años, Flora, acuden actualmente a una escuela temporal de PLAN para los refugiados. Más de 1.500 jóvenes refugiados están asistiendo a esta escuela, donde reciben educación y tienen un espacio en el que jugar. Además les permite recuperar rutinas y volver a una cierta normalidad, lo que les ayuda a la hora de superar el trauma por la experiencia vivida. Flora resume la sensación que ofrece la escuela para los niños: ¿Cuando estoy en el colegio, me olvido de la guerra; me siento bien, como si regresara a casa?. Educación y protección El equipo de Plan International en el terreno está aumentado su respuesta a la emergencia y en los próximos meses proporcionará servicios educativos y de protección a más de 25.000 niños y niñas y sus familias.  A la gente le tomará tiempo sentirse segura antes de regresar a sus hogares en Costa de Marfil. Además todavía estamos esperando la llegada de más refugiados a Grand Gedeh y a las ciudades de los alrededores antes de que la situación se calme. Sin embargo, mucha gente puede que no tengan casas a las que regresar con sus familias ya que sus pueblos han sido totalmente arrasados?, dice Berenger Berehoudougou, experta en desastres de PLAN en la región, quien visitó Nimba y Grand Gedeh recientemente. Aunque la crisis puede estar lejos de finalizar, es importante que los refugiados y las comunidades de Liberia regresen a la normalidad lo antes posible. Los programas de ayuda de emergencia de PLAN continuaran por lo menos durante ocho meses y se calcula que ayudarán a 30.000 personas. Noticias relacionadas 25/05/2011 Plan International alerta de la situación límite en Liberia

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PLAN Internacional y Accenture formarán a miles de jóvenes desempleados de India y Vietnam

El nuevo convenio entre PLAN y Accenture sirve para capacitar a más de 3.500 jóvenes de India y Vietnam y facilitar así su entrada al mercado laboral. PLAN, la organización internacional que protege los derechos de la infancia, y Accenture, la compañía líder en consultoría global, unen sus fuerzas para proporcionar formación y conocimientos a miles de jóvenes de entre 18 y 25 años con el objetivo de que consigan un trabajo o de que emprendan su propio negocio. Esta iniciativa supone un avance para el contexto laboral de estas zonas, ya que por ejemplo, la tasa de desempleo juvenil en India, que engloba a los jóvenes de entre 15 y 24 años, fue de  un 13 % en 2009, un 1.1 % mayor que en 2007. Accenture ha destinado 1,3 millones de euros al proyecto, que pretende alcanzar  también a los jóvenes de áreas remotas a través de módulos de formación virtuales de primera calidad. Los programas de formación y capacitación son gratuitos y se centran en los sectores industriales que cuenta con una mayor demanda de empleo local, como son  la industria de la tecnología de la información, atención  al cliente y externalización de procesos empresariales. Este proyecto, que durará dos años, pretende compensar la brecha entre la oferta y la demanda así como hacer que estos jóvenes puedan, a través de redes empresariales, optar a las oportunidades de trabajo locales. ?Son tiempos verdaderamente interesantes para las economías y mercados en expansión como los de India y Vietnam, pero hay que recordar que esto puede agravar el desequilibrio entre ricos y pobres?, explica Nigel Chapman, CEO de PLAN. Además, añade que ?Accenture, es una compañía reconocida a nivel mundial por su ?saber hacer? y es el complemento perfecto para los proyectos de PLAN. Nos ayudará a llegar a los jóvenes menos favorecidos y a asegurarnos de que recibirán los conocimientos y oportunidades apropiados para participar activamente en el crecimiento de la nación. Estamos seguros de que la estandarización de este programa de capacitación juvenil  tendrá un efecto dominó, lo que nos permitirá la rápida expansión del proyecto en todo el mundo?. La unión entre ambas organizaciones también pretende desarrollar y expandir el actual proyecto educativo de PLAN, REACH, en Vietnam. Alrededor del 80% de los 5.400 jóvenes desfavorecidos que han sido capacitados y formados a través de REACH han conseguido empleo. Accenture ayudará a la fundación a desarrollar un modelo de negocio para ampliar este programa  a otros países en desarrollo. Adrian Lajtha, director de liderazgo de Accenture afirma que “Apoyar a PLAN nos ha ayudado a llevar a cabo el compromiso de Accenture con el desarrollo de habilidades?. La colaboración de esta compañía con la organización que para la pobreza infantil es parte de sus Habilidades para el Éxito, iniciativa que tiene como objetivo dotar a 250.000 personas, para el año 2015, de la capacitación necesaria  para conseguir trabajo o crear su propia empresa. ?PLAN está teniendo un gran éxito y está demostrando que es posible contribuir significativamente y de manera duradera  en el bienestar de los individuos mediante el desarrollo de capacidades y conocimientos, y mediante la conexión de gente con oportunidades de empleo adecuadas?, añade Lajtha. Esta alianza, nacida en India, está previsto que se expanda próximamente a países como Haití o

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Ciclón Nargis: Tres años después

09 de mayo de 2011. Tres años después de que el ciclón Nargis golpeara la costa de Myanmar -antigua Birmania-, los supervivientes de la tragedia, que dejó más de 140.000 muertos, siguen necesitando apoyo para reconstruir sus vidas y volver a la normalidad. Los más afectados, como en otras situaciones de emergencia, fueron los niños y niñas, con los que PLAN ha trabajado de forma especial a lo largo de este tiempo con el objetivo de reintegrarlos en la escuela como vía para superar el trauma. El ciclón arrasó amplias zonas de la zona sur del país, inundó varios kilómetros tierra adentro y terminó con cosechas enteras de arroz.. Los daños materiales producidos se estimaron en 7.000 millones de euros. Mantener el apoyo a la recuperación PLAN es una de las pocas organizaciones internacionales de ayuda que trabajan en Myanmar. Actualmente está aumentando su presencia a largo plazo en el país después de que se cumplan 3 años desde que comenzaron los trabajos de recuperación en algunas de las regiones más afectadas. “PLAN seguirá ayudando a las víctimas del ciclón para que alcancen sus aspiraciones de desarrollo y vean mejorada su calidad de vida. Pero es necesario aumentar el apoyo. La vuelta a la normalidad no se puede materializar ni sostener sin el compromiso financiero del mundo desarrollado“, dijo Prem Shukla, encargado del proyecto de respuesta a desastres de PLAN en Myanmar. PLAN ha trabajado con la Fundación Yinthway, el Programa de Recuperación de la Educación en Myanmar de la UNESCO, la Fundación Metta y Bridge Asia Japan, centrándose en los pueblos situados alrededor de los municipios de Myaungmya, Laputta, Mawlamyingpun y Bogale. En total, cerca de 194.000 personas se han beneficiado directamente del trabajo de recuperación de PLAN. La capacidad de resistir de los supervivientes Warisara Sornpet, trabajadora de PLAN en la oficina regional de Asia y que visitó recientemente la región, explica: “Los supervivientes del ciclón de Myanmar han sufrido pérdidas tan trágicas como las víctimas del tsunami en Japón. Han demostrado una capacidad de recuperación increíble a través de la reconstrucción de viviendas, recuperando los campos de cultivo, regresando a las escuelas y siendo capaces de volver a sus rutinas. Pero en el proceso de reconstrucción tras el tifón, se suman en su caso obstáculos generados por la pobreza y la escasez de recursos y todavía será necesario el apoyo de los gobiernos y de las organizaciones de ayuda para reconstruir sus vidas y sus comunidades“. Escuelas resistentes a los desastres Tras satisfacer las primeras necesidades de emergencia -refugio, alimentación y salud- PLAN trabajó con las comunidades para reconstruir los pueblos devastados y mejorar las instalaciones escolares con normas más estrictas de las que existían antes del ciclón. Junto a colaboradores locales, PLAN ha construido y renovado 51 escuelas que ha cedido a las autoridades locales y de las que se benefician miles de niños. Catorce de las nuevas escuelas son resistentes a desastres naturales como ciclones, terremotos e inundaciones y también pueden actuar como refugios en caso de emergencia. ?El objetivo no era tan sólo construir las escuelas y que empezaran a funcionar, sino también que sirvieran para reducir el impacto frente a futuros desastres naturales mediante la mejora de las infraestructuras?, dijo Prem. Como prioridad para preparar mejor a las comunidades frente a desastres, PLAN, junto a colaboradores locales, ha llevado a cabo la formación de reducción del riesgo de desastres con niños y niñas, padres y comunidades en la región del Delta de Myanmar, beneficiando indirectamente a más de 440.000 personas. Vuelta a la normalidad para niños y niñas Además, una de las prioridades del trabajo de PLAN en Myanmar es la vuelta a la normalidad de los niños y niños. Para ello, se han construido 43 centros de desarrollo y cuidado de la primaria infancia y varias zonas de seguridad para que los más pequeños puedan jugar y continúen con el proceso de recuperación después del desastre. Estos centros, que han beneficiado a 15.000 familias, también contribuyen a mejorar la salud de los niños y niñas mediante un programa de control alimentario y de reducción de riesgo de enfermedades gracias a un entorno saludable y a formación en prevención de

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De Holanda a El Salvador, el encuentro de Els y Guillermo

Desde pequeñas, Els y Kim Zweerink, dos hermanas holandesas, querían tener un hermano pequeño. Sus padres decidieron apadrinar un niño a través del programa de PLAN Holanda. Así fue cómo Guillermo, un niño de 5 años de El Salvador, pasó a formar parte, desde la distancia, de la familia Zweerink. Durante 13 años, desde 1978 a 1991, intercambiaron cartas, fotografías y anécdotas, hasta que Guillermo cumplió 18 años, edad a la que termina el apadrinamiento de niños. Casi 10 años más tarde, a raíz de una conversación con su madre, Els decidió buscar al que había sido su ‘hermano’ en la distancia. Sabía que la búsqueda no iba a ser fácil. Sin embargo, gracias a la ayuda de PLAN Holanda y PLAN El Salvador, Els y su madre pudieron contactar con él y, más tarde, viajar hasta El Salvador y conocer a Guillermo en persona. Els nos explica su experencia con Guillermo, el niño salvadoreño que apadrinó su madre ¡Cuéntanos tu experiencia con tu niño o niña apadrinado! Puedes escribirnos a [email protected] y si quieres incluiremos tu historia en la web o en el próximo número del boletín online.

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La modelo Laura Sánchez te cuenta su viaje a Mali con PLAN el próximo jueves 12 de mayo

09 de mayo de 2011 . El próximo jueves 12 de mayo a las 18h, la modelo y embajadora de PLAN, Laura Sánchez, estará en el Nivea Plaza -un espacio situado en el Palacio de Santa Bárbara- para compartir con todas las personas que se quieran acercar la experiencia de su viaje a Mali con la organización que para la pobreza infantil. Si no puedes acudir a la cita, no te preocupes. El miércoles 18 de mayo, a las 14:15h, Tábata Peregrín, responsable de comunicación de PLAN, dará una charla en el Nivea Plaza para contar el viaje que realizó a Haití el pasado mes de enero con motivo del primer aniversario del terremoto. Por último, el martes 31 de mayo a la misma hora, Macarena Céspedes, gerente de campañas de PLAN, os presentará la campaña ?Por ser niñas? y explicará cómo un año extra de educación en una niña influye positivamente en su futuro. Alianza internacional entre PLAN y Nivea Estas tres charlas se sitúan en el marco de la alianza a nivel mundial entre PLAN, la organización internacional que protege los derechos de la infancia, y NIVEA, marca líder de la firma alemana Beiersdorf. Becas escolares para niñas NIVEA, inaugura su colaboración con PLAN en España con la financiación de 600 becas escolares para niños y niñas de ocho municipios de Camerún. El proyecto, busca aumentar los índices de escolarización del país africano, reducir el porcentaje de abandono escolar, asegurar un acceso igualitario a la educación de niños y niñas y garantizar que ambo sexos mantienen una cuota similar de asistencia a clase. La financiación de las becas se realizará a través de la venta de 30.000 latas especiales de NIVEA, cuyo coste (un euro) se destinará íntegramente al proyecto. CÓMO LLEGAR: Nivea Plaza se encuentra en el Palacio de Santa Bárbara. C/Hortaleza 87. 28004, Madrid.Más información en la web de Nivea

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PLAN reivindica el papel de los jóvenes africanos en el Foro Económico Mundial

07 mayo 2011. Entre los días 4 y 6 de mayo, tuvo lugar en Ciudad del Cabo el Foro Económico Mundial. En este encuentro, niños y niñas africanos que participan en los proyectos de PLAN explicaron la importancia del papel de los jóvenes en el desarrollo y crecimiento económico de África y definieron su participación como clave para que sus sociedades avancen. Se estima que más del 50% de los jóvenes de entre 18 y 29 años no cuentan con un empleo estable y formal en África. El director regional de PLAN en la zona, Gezahegn Kebede destacó durante su intervención en que ?es necesario tomar medidas para garantizar que los jóvenes africanos puedan acceder a un trabajo digno en empresas productivas y competitivas. Además, la formación profesional y las prácticas son la clave para conseguir oportunidades para esta población.? Uno de los temas principales del foro fue la importancia de creación de empresas para que los países del continente africano aumenten su presencia en los mercados mundiales y mejore su competitividad. Por ello, Kebede destacó la necesidad de incluir al sector privado en el plan de desarrollo de los países. ?Nosotros, pertenecientes al sector de la cooperación y el desarrollo y junto con nuestros compañeros del sector privado, tenemos las responsabilidad de construir un mundo mejor. En África, debemos asumir el desafío de abordar y resolver el legado  de la pérdida de poder, la falta de tierras, la desigualdad de oportunidades y el desempleo, que afecta a millones de jóvenes.? La situación de la mujer: más responsabilidades y menos derechos El director regional de PLAN en la zona también abordó cuestiones referentes a la situación de la mujer en este contexto. “Es necesario prestar más atención al marco político y legal que hace referencia a los derechos de las mujeres.  Las mujeres y las niñas de todo el mundo cargan con el peso del trabajo y la responsabilidad familiar, pero tienen menos derechos que los hombres. Por ello, necesitan más acceso a créditos y a facilidades bancarias para poder contar con una independencia económica. Asimismo, todo esto también impulsará, a la vez, la creación de empresas y ayudará a reforzar los derechos de la mujer en cuanto a la posesión y herencia de tierras y propiedades.“ Además, añade que las empresas, el gobierno y la sociedad necesitan unir sus fuerzas para realizar grandes inversiones, que supondrán un cambio en la vida de los más pobres y

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Entrevista: Violet Banda

Violet Banda, de Malawi, es periodista y activista por los derechos de los niños. Informa desde radio Timveni, y representará a PLAN en la Asamblea Parlamentaria de estados de la Unión Europea, de África, del Caribe y del Pacífico, en Budapest, Hungría. En esta entrevista nos cuenta porqué los jóvenes son el corazón de la lucha contra los estigmas y la discriminación, y deben sacar a la luz muchas más necesidades. Luchar contra los estigmas y la discriminación es clave para asegurar el acceso universal a los cuidados sanitarios. ¿Qué pueden hacer los jóvenes para ayudar a alcanzar esto? Los jóvenes deben involucrarse activamente en todas las actividades de desarrollo en el sector sanitario a todos los niveles (comunidad, distrito y nacional). Tienen que defender un servicio sanitario para jóvenes en hospitales y centros de salud porque así proveen un espacio donde los jóvenes son capaces de compartir sus experiencias y sus historias, que ayudan a otros jóvenes a través de las sensaciones de la comunidad y otros programas de alcance. ¿Crees que los donantes y los gobiernos colaboradores están haciendo lo necesario para promover y proteger el derecho universal a la salud? ¿Qué más se necesita hacer? Los donantes y los gobiernos colaboradores están haciendo mucho, pero todavía quedan muchas cosas por hacer. Por ejemplo, es necesario que se invierta más en infraestructuras, como instalaciones físicas, y se deben establecer remuneraciones mínimas para los trabajadores del sector sanitario para evitar la migración y la escasez de trabajadores sanitarios. También debería ser más fácil el acceso a las instalaciones sanitarias. La Ayuda al Desarrollo Extranjera juega un papel muy importante en el apoyo de actividades relacionadas con la salud en la mayoría de países de África, y según la OCDE puede tener como resultado un impacto negativo en la vida de las personas. ¿Crees que los Objetivos de Desarrollo del Milenio pueden alcanzarse en 2015? ¿Cuáles son tus esperanzas y expectativas para el futuro? En Malawi, no se pueden cumplir todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio en 2015. La evaluación de 2009 sobre los progresos para alcanzar los 8 ODM concluye que 5 de ellos posiblemente podrán cumplirse, pero es muy poco probable que se alcancen los otros 3 restantes. Los cinco ODM que posiblemente se puedan alcanzar son: la erradicación de la pobreza extrema, la reducción de la mortalidad infantil, la lucha contra el SIDA y el VIH, la malaria y otras enfermedades, garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y fomentar una asociación mundial para el desarrollo. Las tres más poco probables son: lograr la enseñanza primaria universal, reducir las desigualdades de género y reducir la mortalidad materna. Sin embargo, hay esperanza en el futuro de las comunidades, los donantes y los gobiernos colaboradores están trabajando mano a mano para mejor las vidas de los más vulnerables a través de diferentes esfuerzos que se centran en la erradicación de la

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La silenciosa actuación de los hijos de Nargis

Wasira Sornpet es la responsable de comunicación para la región de PLAN en Asia. En marzo de 2011 visitó las comunidades costeras del distrito de Laputta, tres años después de que el ciclón Nargis acabara con la vida de 140.000 personas en Myanmar, provocando el mayor desastre en la historia del país. Nos habla de lo vivido en su viaje y de cómo los habitantes de la zona han ido recuperándose de los efectos del ciclón. La silenciosa actuación de los hijos de Nargis Es una noche tranquila en Laputta. Devastada en 2008 por el ciclón Nargis, la ciudad, poco iluminada, ve las noticias que llegan de Japón con ansiedad. La poderosa corriente del río de Laputta se encuentra tan sólo a 100 metros. ?La marea será mucho peor mañana por la noche. Tenemos que regresar antes de que se ponga más peligroso?, dice con cara preocupada Zin Moe, mi colega birmana. Zin Moe y yo, conoceremos en los días siguientes el impacto del tsunami japonés y cómo la cobertura informativa pasó de narrar la devastación producida a destacar la capacidad de resistencia de los supervivientes y la respuesta internacional de ayuda al pueblo japonés. Japón es uno de los países más ricos del mundo, Myanmar uno de los más pobres. ¿Es posible que aquellos que viven en cabañas poco estables, en pueblos a los que tan sólo se puede acceder en barco, puedan permitirse ser fuertes? Aquellos que ganan menos de un euro al día y mueren de enfermedables prevenibles ¿pueden sobreponerse a un desastre tan devastador como el de Nargis? A principios de esta semana, Daw Phyu Phyu Thi, una profesora de una de las escuelas que apoya PLAN, al hablar del grado de destrucción que provocó Nargis me comentó un dato que me impactó mucho: ?Había 130 alumnos en esta escuela. El primer día de clase después de Nargis, toqué la campana y sólo vinieron a clase 30 estudiantes. Volví a tocar la campana, intentando contener las lágrimas, pero no vinieron más alumnos“. Recuperar la normalidad para superar la tragedia ?Después de Nargis, las caras de los niños y niñas cambiaron; transmitían un sentimiento profundo de tristeza. Pero a medida que ha ido pasando el tiempo se han ido recuperando?, dice la profesora, que tuvo que sobrellevar a su vez la muerte de su madre. ¿Pero qué significa ‘recuperarse’? Reflexionando sobre estas preguntas en el barco en mi último día en Laputta, recordé a Wah Wah, una niña de 5 años. Recordaba pocas cosas sobre sus padres. ?Me acuerdo de sus nombres, mi padre dándome de comer y cómo se reunía toda la familia?, dice. Muchos niños perdieron a algún familiar. Personas a las que echan en falta. Muchos de ellos todavía se levantan en medio de la noche llorando por sus padres. Dicen que se hace particularmente duro cuando hay nubes grises en el cielo porque les recuerda a los últimos días que pasaron juntos como una familia. Tres años después de que Nargis desgarrara el delta y separara a innumerables familias, me parece que los supervivientes han aceptado que el dolor estará siempre presente. No han olvidado a sus seres queridos y tampoco lo han intentado. Ayudándose a sí mismos es como consiguen sobrellevar las pérdidas. La nueva escuela como símbolo de esperanza A pesar de estar angustiados, los niños y niñas también han estado ocupados aprendiendo, viviendo y riendo en la escuela. Muchos sueñan con ser ingenieros, porque quieren construir edificios sólidos como sus nuevas y verdes escuelas, para que las personas puedan refugiarse en caso de producirse otro ciclón. ?No tengo miedo cuando estoy en la escuela. La solidez del edificio me hace sentirme seguro?, dice Wah Wah. Antes del ciclón Nargis, los monasterios eran los únicos edificios sufiencemente sólidos para ofrecer refugio a los supervivientes. Ahora, con el apoyo de PLAN, habrá 51 nuevas escuelas, son edificios más fuertes que podrán servir de refugio ante otros ciclones. Durante la construcción, cientos de personas vinieron a ayudar. Vi a Hlaing Hlaing Maw, de 13 años, llevar un cubo de pesado cemento bajo el sol sofocante. Dijo que vino porque quería una nueva escuela. Los adultos vinieron porque ellos también querían llenar su mente de esperanza. Los edificios se han convertido en la representación de la fuerza y la vida de la comunidad. ?¡Terremoto! ¡Terremoto!“, gritó la profesora Daw Phyu Phyu Thi golpeando la mesa repetidamente en una sesión de preparación frente a desastres de PLAN. Toda su clase, de unos 30 alumnos, se mete bajo las mesas en pocos segundos, riéndose. Como ellos, las comunidades han aprendido cómo protegerse frente a los desastres naturales. Ahora saben que se puede reducir el número de muertos en un desastre como el de

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"Fui de una generación que no pudo estudiar, no quiero que se repita"

Son casi las 6 de la mañana. El hijo pequeño de Hum Mai se lava la cara con el agua de una tinaja situada junto a su casa. Después, se pone el uniforme escolar y se acerca a la tienda de ultramarinos construida con trozos de madera. El niño toma el desayuno -un bol de arroz y otro más pequeño con judías- que le prepara su madre antes de ir a la escuela. ?Quiero que mis hijos salgan de casa con el estómago lleno, para que no vayan con hambre a el escuela y puedan concentrarse en clase. No les doy mucho dinero, sólo 200 o 300 riels (menos de 0,05?) al día. Es muy importante ahorrar y gestionar bien los recursos porque de otra forma para mí sería muy difícil alimentar a mis cinco hijos y encargarme de la tienda?, dice Mai, de 50 años, mientras limpia el establecimiento. Microcréditos para potenciar los negocios locales Mai ha conseguido llegar a ser una exitosa mujer de negocios. Aprovechó la posibilidad de formar parte a un proyecto de microcréditos de PLAN en Camboya, que tenía como objetivo capacitar a las familias más pobres en las comunidades del norte del país, en la provincia de Siem Reap, para que pudiesen impulsar pequeños negocios locales. Tras realizar una evaluación de sus necesidades y un asesoramiento, el programa ofreció un capital de 67 euros a Mai para poner en marcha su propio negocio familiar a mediados de 2008. Mai tiene siete hijos en total. Los dos mayores están casados y viven con sus familias. Con tantos hijos que alimentar y sin familiares en la zona que pudiesen apoyarles, Mai ha tenido que enfrentarse a muchas dificultades para poder salir adelante.?Había veces que sólo teníamos gachas de arroz para comer y difícilmente nos llenaba el estómago. Recuerdo cuando mi marido contrajo malaria en 2001. No teníamos dinero para llevarlo al hospital provincial, que está a más de 50 kilómetros de aquí. Pedí un vehículo al Centro de Acción de Minas en Camboya para trasladar a mi marido. Me ayudaron, pero él murió cuando llegamos al hospital. No pudo quedarse para ver cómo han crecido nuestros hijos?, dice Mai.   Educación de los niños para romper el círculo de la pobreza A pesar de todo, Mai ha conseguido en tan solo dos años evitar que sus hijos en edad escolar tuviesen que abandonar la escuela para trabajar y aportar ingresos a la familia.?Cuando yo era pequeña no había escuela en mi pueblo y mis padres eran tan pobres que no podrían pagarla. Más tarde, en la época de los Jemeres Rojos, tampoco pude estudiar. Fui de una generación que no pudo estudiar. No quiero que se repita. Ahora que tenemos una escuela cerca y no quiero que mis hijos se queden sin educación?, dice Mai, y añade que como no hay instituto en su comunidad tuvo que mandar a sus dos hijos mayores a estudiar la ciudad. Ahora los dos chicos, uno en 12º grado y otro en 9º grado, viven en una residencia cerca de su escuela. Cuando se le pregunta qué es lo que más desea en la vida, Mai explica que sus sueños son tener una casa decente y que sus hijos accedan a buenos trabajos, sabiendo que su marido también lo hubiese deseado. Su primer objetivo está a punto de convertirse en realidad ya que está construyendo una nueva casa más segura -su vivienda actual es precaria, con el techo de paja- gracias a los ahorros que ha conseguido con el negocio de ultramarinos. Mai también tiene mucho optimismo sobre su otro sueño de que sus hijos logren buenos trabajos gracias a la formación que están recibiendo en la escuela. Mai todavía se sorprende por el hecho de que una persona como ella, sin educación básica, haya tenido éxito con el negocio familiar. ¿Qué consejos puede dar? ?Yo era muy pobre, así que entiendo a la gente que no tiene recursos?, dice Mai y añade que en su tienda, los clientes pueden pagar con cualquier cosa, como en madera u otros artículos. Algunos incluso trabajan en su campo de arroz,  intercambiando mano de obra por productos. Con su esfuerzo y capacidad de superación Mai se ha ganado la confianza de sus vecinos y sus clientes que han convertido la tienda en un punto donde intercambian opiniones, charlan y toman té y nuez de areca. Pero lo más importante para ella es haber conseguido su principal sueño: que sus hijos puedan estudiar y acceder a un futuro con más oportunidades. Evitar que haya una nueva generación sin

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Situación límite en las comunidades de la frontera de Liberia por la acogida de refugiados

Cerca de 150.000 personas han huido hasta la fecha a Liberia por los enfrentamientos en Costa de Marfil. Dos tercios de los refugiados en el país vecino son mujeres y niños. Las diferencias étnicas entre los refugiados de Costa de Marfil dificultan la vida en común en los campamentos habilitados en la frontera. PLAN, presente en Liberia desde 1982, ha puesto en marcha un programa de emergencia en la frontera para atender hasta 25.000 menores y que puedan seguir recibiendo una educación. Madrid, 25 de abril de 2011. La capacidad para acoger refugiados de la frontera de Liberia con Costa de Marfil está al límite. PLAN, organización internacional de protección de la infancia ha puesto en marcha un proyecto para atender a los marfileños que llegan después de recorrer cientos de kilómetros a pie. En los condados de Nimba y Gran Gedeh en Liberia, donde una quinta parte de la población son marfileños refugiados, un gran porcentaje de ellos se muestra reticente a instalarse a los campamentos de ayuda humanitaria. La mayoría de los refugiados marfileños pertenece a la tribu Yakuba o a la Baulé. Tribus que tradicionalmente no conviven juntas. La rivalidad entre estas tribus tiene, entre otros, un origen político. Outtara representa a una de las tribus más numerosas del país mientras que Gbagbo forma parte de una minoritaria.  Muchos de los refugiados se están instalando en comunidades cercanas dentro de la misma Liberia donde se habla su mismo idioma y que están formadas por tribus afines a la suya: la tribu liberiana Gio acoge a la tribu Yakuba y la Khran, a la Baulé. ?Existen tensiones étnicas entre nosotros y los rebeldes. Cuando llegaron a nuestra comunidad nos preguntaron a qué tribu pertenecíamos porque nosotros veníamos de una zona que votó a Gbagbo. Ellos eran de una tribu diferente y eso nos causó problemas. Tuvimos que escapar, no podíamos quedarnos ahí o nos podrían haber matado?, cuenta Gervait, un refugiado marfileño que llegó a Liberia hace apenas unos días, al equipo de PLAN en el terreno. Sin comida para todos Con la llegada masiva de refugiados, en las comunidades de acogida en Liberia se están agotando los alimentos y otros recursos lo que aumenta aún más las tensiones entre tribus. ?El pueblo liberiano está feliz de acoger a los refugiados marfileños. El problema es que no hay comida suficiente para todos. Yo he llegado a ver cómo en la casa de una familia se alojaban hasta 65 refugiados que dormían en el suelo, en cualquier rincón?, cuenta Naomi Walker, encargada de comunicación de PLAN Liberia. La mayoría de las familias de estas comunidades de Liberia sobreviven gracias a la agricultura de subsistencia. La bienvenida que la población liberiana está dando a los refugiados del país vecino se entiende dentro del contexto de las guerras civiles de Liberia -entre 1989 y 2003- cuando muchos liberianos buscaron refugio en Costa de Marfil. Secuelas psicológicas por el viaje Los hombres, mujeres y niños que huyen de Costa de Marfil arrastran además graves secuelas psicológicas de la huida. Berenger Berehoudougou, especialista en desastres del área del Oeste de África de PLAN, cuenta la historia de Felicité a quien conoció durante su visita al terreno. Esta marfileña de 30 años llegó a Liberia completamente desnuda, llevando consigo a tres niños menores de seis años. Tuvo que recorrer 250 kilómetros a pie selva a través. En el camino fue asaltada por ladrones que incluso le robaron la ropa. Felicité ahora vive en el pueblo de Grand Gedeh, en Liberia, una localidad que ha visto quintuplicarse su población: de 1.800 habitantes a 10.400. Dos tercios de los nuevos habitantes son mujeres y niños. Los niños, los más vulnerables ?Los niños son especialmente vulnerables al haber sido testigos de la violencia y los ataques contra miembros de su familia. Su protección, especialmente la de aquellos menores que han cruzado la frontera solos es crucial para mantener el equilibrio en las comunidades de acogida?, explica Concha López, directora general de PLAN en España. El trabajo de PLAN en Liberia PLAN está poniendo en marchan programas de emergencia en los condados de Nimba y Grand Gedeh para trabajar con la población refugiada y local. Cerca de 5.800 niños y niñas, de los cuales 4.500 son refugiados marfileños y 1.300 son menores liberianos, ya se han visto beneficiados por el trabajo de la organización internacional de protección de la infancia y está previsto que a lo largo de los próximos ocho meses, estos programas lleguen a más de 25.000 niños, niñas y sus familias. Mantener a los niños y niñas en la escuela PLAN trabaja para que tanto los niños como las niñas puedan volver al colegio cuanto antes. La educación es una importante herramienta de protección que disminuye el riesgo de que los menores refugiados sean rechazados por las comunidades o que los niños y jóvenes sean objeto de tráfico. Con este objetivo, la organización busca aumentar el número de refugiados y liberianos que reciben educación primaria a  través de la capacitación de profesores locales y contratando profesores bilingües que puedan atender las necesidades de los menores francoparlantes de Costa de Marfil. Asimismo, se están repartiendo kits escolares y localizando, con la ayuda de los niños y las niñas de las comunidades, a menores que no asisten a la escuela. Se trabaja también con las familias refugiadas, explicándoles la necesidad de escolarizar a sus hijos para que puedan continuar con su educación y normalizar su situación tras la huida del país. La organización internacional ofrece, además, a los jóvenes marfileños y liberianos de entre 15 y 24 años formación profesional para permitirles tener autonomía económica y alejarles del riesgo de ser reclutados como soldados. Por otro lado, PLAN también está facilitando el acceso al agua potable y está instalando letrinas en las diversas comunidades. PLAN ha desarrollado proyectos de educación en emergencias como la del tsunami del Sudeste Asiático, el terremoto de Haití, las inundaciones de Pakistán y Burkina Faso o las guerras civiles de Liberia y Sierra Leona. PLAN está presente en Liberia desde 1982 Los disturbios sociales forzaron a PLAN a cerrar su oficina en el país en 1993 hasta el año 2006. Desde entonces la organización internacional apoya el crecimiento, desarrollo y bienestar de los niños afectados por la guerra a lo largo de 77 comunidades del país. Antes de la llegada masiva de refugiados desde Costa de Marfil, PLAN no desarrollaba ningún programa en la zona fronteriza. Sin embargo, PLAN Liberia ha decidido asistir a las comunidades más afectadas en materia de educación y protección

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La ayuda emocional, esencial para el regreso al colegio de los niños y niñas de Japón

El apoyo psicosocial continúa siendo una necesidad vital para los niños y niñas afectados por el desastre que comienzan a regresar a la escuela. Muchas escuelas de la prefectura de Miyagi están reabriendo esta semana sus puertas por primera vez desde el devastador terremoto y posterior tsunami que afectaron al noreste de Japón. ?Estoy preocupado por cómo los niños se han visto afectados mentalmente por el desastre. La vida en el centro de evacuación es estresante, incluso para los adultos. Espero que la escuela contribuya al regreso a la vida cotidiana de los estudiantes, especialmente a través de los deportes y de los amigos ?, dice Akira Dazai, director de una escuela secundaria en Tagajo. El personal de PLAN en el terreno informa de que los niños y niñas que están en los centros de evacuación tienen sentimientos contradictorios sobre el hecho de regresar a la escuela. El desastre, que continúa con réplicas y con el miedo a la radiación nuclear, ha provocado que los niños estén totalmente desconcertados. Una niña de 14 años cuenta: ?En el centro de evacuación hay mucha gente viviendo en muy poco espacio, así que me siento incómoda. En la escuela me siento libre. Pero estoy preocupada porque no tengo el uniforme, ya que lo perdí en las inundaciones que provocó por el tsunami?. ?De todas las personas afectadas por el tsunami, los niños son especialmente vulnerables y necesitan ayuda emocional y psicosocial para superar esta tragedia?, afirma Unni Krishnan, coordinador de la respuesta ante desastres de PLAN. Regresar a la escuela es un paso importante para volver a la normalidad y los niños deben recibir una ayuda apropiada para ello. Los profesores son los que suelen ocuparse del impacto que causa en los niños por lo que ellos también necesitan ayuda. Durante los próximos días, PLAN va a distribuir kits escolares a 850 alumnos en 13 escuelas primarias y secundarias en las ciudades de Tagajo y Matsushima, en la prefectura de Miyagi. Los kits para los estudiantes de primaria contienen materiales como lápices, gomas de borrar, ceras y cuadernos, mientras que los distribuidos para los niños de secundaria incluyen, entre otros materiales escolares, carpetas de plástico y un set de geometría. Los kits también llevan en su interior cartas y mensajes de apoyo de los niños que participan en los Programas de PLAN de China y Bolivia. ?Miles de personas todavía viven en pequeños centros de evacuación, donde las cosas más esenciales marcan diferencia. Para los niños es clave en su primer día de vuelta a la escuela tener su propio kit con artículos de papelería y materiales para el estudio y el juego porque les ayuda a volver a la rutina?, añade Krishnan. El objetivo de la respuesta de emergencia en Japón, que comenzó una semana después del desastre, se centra en los cuidados psicosociales para los niños y profesores y en actividades en las escuelas. La organización está trabajando con el renombrado profesor de psicología clínica Machiko Kamiyama y con las autoridades locales para formar a los profesores así como con los trabajadores sanitarios y los padres para tratar las consecuencias de la tragedia en los

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