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La infancia sufre hambre extrema mientras persiste el riesgo de hambruna en Sudán
La comunidad internacional debe apoyar urgentemente una solución pacífica al conflicto en Sudán, que se prevé agravará los ya altísimos niveles de hambre, poniendo en riesgo a millones de personas. En respuesta al informe de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC, por sus siglas en inglés), respaldado por la ONU, sobre la situación de hambruna en Sudán, el director de Plan International Sudán, Mohamed Kamal, declara: “Ya estamos viendo signos de hambruna masiva en los campamentos, donde las madres llegan sin poder alimentar a sus hijos e hijas. El pronóstico del informe del IPC de hoy es una advertencia grave: la situación solo va a empeorar. Nuestros temores se están haciendo realidad. Esta es la peor crisis de hambre del mundo en este momento: el conflicto entra en su tercer año y el informe advierte que la situación se deteriorará drásticamente entre julio y septiembre, siendo la infancia la más expuesta. En Sudán, 24,6 millones de personas se enfrentan a altos niveles de inseguridad alimentaria aguda, de las cuales 8,1 millones se encuentran en niveles de emergencia”. Hambruna detectada en cinco zonas “Se ha detectado hambruna en cinco zonas de El Fasher y las Montañas Nuba Occidentales, regiones especialmente difíciles de alcanzar para proporcionar ayuda humanitaria debido a la gravedad de la situación de seguridad. Con la inminente temporada de lluvias, los desplazamientos se verán aún más limitados, lo que agravará la inseguridad alimentaria en los próximos meses. En Sudán, niñas y niños se están muriendo cada día por deshidratación y desnutrición. Cientos de miles sufren malnutrición. Una niña de 10 años nos contó recientemente que su única comida diaria durante meses ha sido sopa de lentejas, y que sueña con comer fruta. Esta es la peor crisis de hambre del mundo en este momento. El informe del IPC ha advertido que la situación se deteriorará drásticamente, con la infancia como grupo más afectado. En el caso de las niñas y mujeres jóvenes, el impacto es aún más grave: suelen comer las últimas y en menor cantidad, y enfrentan un mayor riesgo de matrimonio infantil, ya que muchas familias recurren a ello al no poder alimentarlas. La falta de acceso a agua potable ha provocado un brote generalizado de cólera en muchas partes del país, con más de 32.000 casos sospechosos registrados en lo que va de año. La cólera puede ser letal para niños y niñas desnutridos y deshidratados. El conflicto genera riesgo, baja producción de alimentos e inestabilidad económica El mes pasado, un convoy humanitario conjunto de la ONU fue atacado en Darfur del Norte. Varios trabajadores humanitarios fueron asesinados y los suministros de alimentos y nutrición fueron destruidos antes de llegar a las familias que los necesitaban. Cada vez es más difícil operar en las zonas con mayores necesidades. El conflicto continúa interrumpiendo la actividad agrícola, y Sudán enfrenta una grave inestabilidad económica y una inflación elevada que limita el acceso de la población a los alimentos. Esta situación se ha agravado por los recortes en la ayuda internacional, que han obligado al cierre de comedores comunitarios que dependían de esos fondos. Esta es la mayor emergencia humanitaria del mundo, y desde Plan International seguimos trabajando en todo el país para brindar asistencia, pero la comunidad internacional debe apoyar urgentemente una solución pacífica al conflicto que lleva más de dos años devastando a la población

Un informe de Plan International muestra que la salud mental de los adolescentes es la gran “herida invisible” de la guerra en Ucrania
Tres años de guerra a gran escala han impactado profundamente en la salud mental de los adolescentes y hombres ucranianos, según un nuevo informe de la ONG Plan International. En el marco de la cuarta Conferencia sobre la Reconstrucción de Ucrania, que se celebra en Roma del 10 y al 11 de julio, Plan International acude a la cita para pedir que todos los actores hagan todo lo posible por facilitar el acceso a servicios que mejoren la salud mental de la adolescencia ucraniana, y que tengan en cuenta esta herida invisible en las conversaciones en la capital italiana. “Como organización experta en la protección de la infancia y adolescentes, desde Plan International defendemos la urgencia de promover el acceso a una educación de calidad, inclusiva y resiliente, así como a otros servicios clave que protegen la salud mental de los civiles más vulnerables, como pilar fundamental para la reconstrucción y el desarrollo futuro de Ucrania. En las regiones más cercanas al frente, el 86 % de los niños y niñas menores de seis años sufren retrasos en su desarrollo social y emocional. Están en un momento clave de su desarrollo y no podemos dejarles atrás”, defendió el director de la respuesta a la crisis de Ucrania de Plan International, Sven Coppens, presente en la conferencia en la capital italiana. El reto diario de crecer en medio del conflicto, además de la ansiedad, el duelo y el aislamiento social, se ven exacerbados por las expectativas sociales que pesan sobre los niños y jóvenes durante la guerra y el estigma que supone la búsqueda de ayuda para la mejorar la salud mental. Esto ha sido una realidad tanto para los hombres y niños que han permanecido en Ucrania, como para los refugiados en países cercanos como Moldavia, Rumania y Polonia. Más barreras para la salud mental de hombres y jóvenes Plan International y sus socios han recopilado las experiencias de casi 450 adolescentes y jóvenes ucranianos de entre 15 y 25 años, en los cuatro países mencionados, que muestran que sus problemas siguen sin ser abordados, dejando que afronten el posible trauma de la guerra, sin el apoyo que necesitan para su salud mental. El informe, Heridas Invisibles: abordando los desafíos de la salud mental y el apoyo para adolescentes y hombres jóvenes ucranianos, destaca cómo los desplazamientos forzados, los estereotipos de la masculinidad tradicional y los elevados costes, impiden que muchos jóvenes puedan acceder a servicios críticos para su salud mental. Al mismo tiempo, se enfrentan a una creciente presión para asumir nuevas responsabilidades dentro de sus familias y comunidades, asumiendo el rol de proveedores, en ausencia de sus padres o familiares varones adultos. El peso de estas expectativas, sumado a la inestabilidad provocada por la guerra, ha dejado a muchos en una situación vulnerable e incapaces de buscar ayuda. A pesar de las difíciles circunstancias, muchos jóvenes muestran una encomiable capacidad de adaptación y de resiliencia, persiguiendo con determinación su vocación, en este difícil contexto. En palabras de un joven de 15 años entrevistado para el estudio: “Son mis problemas; tengo que resolverlos yo solo”. “Ir al psicólogo no es algo habitual aquí, en Ucrania; la gente lo percibe como algo extraño”, añade un joven de 25 años. La mayoría de los encuestados ucranianos han explicado que el estigma que rodea a la salud mental en su cultura de origen dificulta la búsqueda de atención especializada y casi la mitad expresó su temor a ser juzgados. Más de la mitad también reconoció que, simplemente, desconocían los servicios disponibles. Además, la guerra en curso ha profundizado las tensiones sociales entre quienes sirven en el ejército y quienes permanecen como civiles. Si bien muchos hombres se han alistado voluntariamente, otros han solicitado prórrogas o han abandonado el país. Esto puede ser particularmente difícil de sobrellevar para los hogares que han perdido a miembros en combate, ya que el dolor y la frustración intensifican las divisiones sociales. Los niños y jóvenes de grupos marginados como la comunidad romaní, que a menudo carecen de documentación oficial, enfrentan barreras adicionales que limitan su acceso a la atención médica y otros servicios. Los jóvenes LGTBIQ+ también enfrentan mayor discriminación, lo que hace que sean particularmente reacios a buscar apoyo de salud mental, debido al temor a ser juzgados, tanto por sus compañeros, como por profesionales. Sin acceso a un apoyo especializado, algunos adolescentes y jóvenes recurren a mecanismos de afrontamiento del trauma perjudiciales, como el consumo de sustancias o conductas de riesgo. Muchos jóvenes que han huido del país luchan por encontrar un sentido de pertenencia y tanto ellos como los que permanecen en Ucrania lidian con la culpa del superviviente, además de las presiones financieras y emocionales en sus casas. El sufrimiento psicológico no abordado puede perpetuar ciclos de violencia y exclusión social. Los niños que no reciben apoyo son más propensos a aislarse emocionalmente, a tener dificultades en sus relaciones y, en algunos casos, a adoptar comportamientos nocivos. Las consecuencias se extienden más allá del individuo, amenazando la cohesión social. “Esto no es solo una tragedia individual, sino una crisis colectiva para toda una generación, con consecuencias a largo plazo para las familias y las comunidades”, ha declarado la directora general de Plan International, Concha López. “Debemos actuar ahora, para garantizar que los adolescentes tengan acceso al apoyo de salud mental que necesitan para recuperar su bienestar emocional, reconstruir y contribuir positivamente a sus sociedades en un futuro de paz”. Recomendaciones clave Para apoyar de manera efectiva a los adolescentes y niños afectados por la guerra en Ucrania, los gobiernos, los servicios de apoyo psicosocial y de salud mental, las organizaciones humanitarias y las comunidades de acogida deben tomar medidas específicas. Entre ellas, la organización reclama el fortalecimiento de los sistemas de salud mental y la formación de los profesionales con enfoque de género y perspectiva de trauma; abordar las barreras al empleo y la formación profesional para los jóvenes desplazados y refugiados; campañas de sensibilización para combatir las normas de género y el estigma social. Asimismo, instan a mejorar la cohesión social y las redes de apoyo en las comunidades de acogida, a través de programas de mentoría y liderazgo entre iguales, iniciativas juveniles y oportunidades de voluntariado. Por último, llaman a desarrollar programas de apoyo psicosocial y salud mental centrados en la familia, para dotar a los padres, madres y cuidadores de herramientas que les permitan apoyar a los adolescentes y hombres jóvenes que experimentan angustia, así como aplicar los programas de terapia. Respuesta de Plan International En 2025, se estima que 12,7 millones de personas en Ucrania necesitarán asistencia humanitaria, incluidos 2 millones de niños y niñas que luchan con traumas psicológicos no abordados. Desde el inicio de la guerra, la respuesta de Plan International ha llegado a casi 900.000 personas, entre ellas más de 350.000 niños y niñas, con ayuda humanitaria de emergencia. La organización ha centrado su respuesta en el suministro de refugio, artículos no alimentarios, educación para personas desplazadas internas y refugiadas y programas de apoyo psicosocial, abordando las necesidades de salud mental de niños, niñas, adolescentes y

Gaza: hambre o disparos, esto no es una respuesta humanitaria
Más de 160 ONG hacemos un llamado urgente para poner fin al letal sistema de distribución israelí (incluida la llamada Fundación Humanitaria de Gaza) en Gaza, restablecer los mecanismos de coordinación liderados por la ONU y levantar el bloqueo del gobierno israelí sobre la ayuda humanitaria y los suministros comerciales. Los 400 puntos de distribución de ayuda que funcionaban durante el alto el fuego temporal en Gaza han sido reemplazados por tan solo cuatro sitios de distribución controlados por el ejército. Esto ha obligado a dos millones de personas a concentrarse en zonas superpobladas y militarizadas, donde se enfrentan a disparos diarios y numerosas víctimas mientras intentan conseguir alimentos y se les niega el acceso a otros suministros vitales. Hoy, las personas en Gaza enfrentan una elección imposible: morir de hambre o arriesgarse a recibir disparos mientras intentan desesperadamente conseguir comida para sus familias. Las semanas que siguieron al lanzamiento del sistema israelí de distribución han sido algunas de las más mortales y violentas desde octubre de 2023. En menos de cuatro semanas, más de 500 palestinos han sido asesinados y casi 4.000 han resultado heridos solo por intentar acceder a alimentos o distribuirlos. Las fuerzas israelíes y grupos armados —algunos presuntamente respaldados por las autoridades israelíes— disparan rutinariamente contra civiles desesperados que arriesgan todo solo por sobrevivir. El sistema humanitario está siendo desmantelado deliberada y sistemáticamente por el bloqueo y las restricciones del Gobierno de Israel. Ese mismo bloqueo ahora se utiliza para justificar el cierre de casi todas las demás operaciones de ayuda en favor de una alternativa mortal controlada por el ejército, que no protege a los civiles ni satisface sus necesidades básicas. Estas medidas están diseñadas para perpetuar un ciclo de desesperación, peligro y muerte. Los actores humanitarios con experiencia siguen listos para entregar asistencia vital a gran escala. Sin embargo, a más de 100 días desde que las autoridades israelíes reimpusieron un bloqueo casi total a la ayuda y bienes comerciales, las condiciones humanitarias en Gaza se están deteriorando más rápido que en cualquier otro momento de los últimos 20 meses. Con el nuevo sistema del gobierno israelí, civiles famélicos y debilitados deben recorrer largas distancias por terrenos peligrosos y zonas de conflicto activo, solo para enfrentarse a una violenta y caótica carrera por alcanzar sitios militarizados cercados, con un solo punto de entrada. Allí, miles de personas son empujadas a recintos desordenados para pelear por raciones limitadas de comida. Estos lugares se han convertido en escenarios de masacres repetidas, en un flagrante desprecio por el derecho internacional humanitario. Entre los muertos hay niños huérfanos y cuidadores; en más de la mitad de los ataques a civiles en estos sitios, hay menores heridos. Con el sistema sanitario de Gaza colapsado, muchas personas mueren desangradas, fuera del alcance de las ambulancias y sin acceso a atención médica que podría salvarles la vida. En medio del hambre extrema y condiciones similares a la hambruna, muchas familias nos dicen que ya están demasiado débiles para competir por las raciones. Quienes logran obtener algo de comida suelen regresar solo con algunos productos básicos, prácticamente imposibles de preparar sin agua potable ni combustible. El combustible está casi agotado, lo que ha paralizado servicios esenciales como panaderías, sistemas de agua, ambulancias y hospitales. Las familias se refugian bajo lonas plásticas, cocinan como pueden entre los escombros, sin combustible, agua limpia, saneamiento ni electricidad. Esto no es una respuesta humanitaria Concentrar a más de dos millones de personas en áreas aún más restringidas con la esperanza de que puedan alimentar a sus familias no es un plan para salvar vidas. Durante 20 meses, más de dos millones de personas han sido sometidas a bombardeos incesantes, a la utilización de la comida, el agua y otros insumos básicos como armas, a desplazamientos forzados reiterados y a una deshumanización sistemática —todo bajo la mirada de la comunidad internacional. El proyecto Esfera, que establece los estándares mínimos de calidad para la ayuda humanitaria, ha advertido que el enfoque de la Fundación Humanitaria de Gaza no cumple con los principios ni estándares humanitarios fundamentales. No podemos permitir que esta normalización del sufrimiento se mantenga. Los Estados deben rechazar esta falsa elección entre distribuciones de comida militarizadas y letales o la negación total de la ayuda. Deben cumplir sus obligaciones bajo el derecho internacional humanitario y de derechos humanos, incluidas las prohibiciones al desplazamiento forzado, los ataques indiscriminados y la obstrucción de la ayuda humanitaria. Deben garantizar que haya rendición de cuentas por las graves violaciones del derecho internacional. Nosotras, las organizaciones firmantes, reiteramos nuestro llamado urgente a todos los Estados a que: Adopten medidas concretas para poner fin al asfixiante asedio y garanticen el derecho de la población civil en Gaza a acceder a la ayuda de forma segura y recibir protección. Insten a los donantes a no financiar sistemas de ayuda militarizados que violan el derecho internacional, no respetan los principios humanitarios, agravan el daño y podrían implicar complicidad en atrocidades. Apoyen el restablecimiento de un mecanismo de coordinación unificado liderado por la ONU —basado en el derecho internacional humanitario e inclusivo con UNRWA, la sociedad civil palestina y el conjunto de la comunidad humanitaria— para responder a las necesidades de la población. Reiteramos también nuestros llamados urgentes a un alto el fuego inmediato y sostenido, la liberación de todas las personas rehenes y detenidas arbitrariamente, el acceso humanitario pleno y a gran escala, y el fin de la impunidad sistemática que permite estas atrocidades y niega al pueblo palestino su dignidad fundamental. Organizaciones firmantes: Yesh Din ABCD Bethlehem ACT Alliance Act Church of Sweden Action Against Hunger (ACF) Action Corps ActionAid Age International Agricultural Development Association – PARC Al Ard for Agricultural Development Al-Najd Developmental Forum American Friends Service Committee Amnesty International Amos Trust Anera Anti-Slavery International Arab Educational Institute – Pax Christi Bethlehem Asamblea de Cooperación por la Paz Asociación de Solidaridad Internacional UNADIKUM Association for Civil Rights Israel (ACRI) Association Switzerland Palestine B’Tselem – The Israeli Information Center for Human Rights in the Occupied Territories BADIL Resource Center for Palestinian Residency and Refugee Rights Beesan Charitable Association Bimkom – Planning and Human Rights Bisan Center for Research and Development Botswana Watch Organisation Breaking the Silence Broederlijk Delen CADUS e.V. Caritas Germany Caritas International Belgium Caritas Internationalis Caritas Jerusalem Caritas Middle East and North Africa Center of Jewish Nonviolence CESIDA – Spanish Coordinator of HIV and AIDS Children Not Numbers Choose Love Christian Aid Churches for Middle East Peace (CMEP) CIDSE – International Family of Catholic Social Justice Organisations CNCD-11.11.11 codepink Combatants for Peace Comité de Solidaridad con la Causa Árabe Congregations of St Joseph COOPERATIVE AGRICULUTAL ASSOCIATION Cordaid Council for Arab-British Understanding (Caabu) Coventry Friends of Palestine Cultures of Resistance DanChurchAid Danish Refugee Council DAWN Diakonia Ekō Embrace the Middle East Emmaüs International Entraide et Fraternité Episcopal Peace Fellowship Palestine Justice Network EuroMed Rights FÓRUM DE POLÍTICA FEMINISTA Friends Committee on National Legislation Friends of Sabeel North America (FOSNA) Fund for Global Human Rights Fundación Mundubat Gaza Culture and Development Group (GCDG) Gaza Society for Sustainable Agriculture and Friendly Environment (SAFE) German Platform of Development and Humanitarian Aid NGOs (VENRO) Gisha – Legal Center for Freedom of Movement Glia Global Centre for the Responsibility to Protect (GCR2P) Greenpeace HaMoked: Center for the Defence of the Individual Hands for Charity HEKS/EPER(Swiss Church Aid) HelpAge International Human Security Collective Humanité Solidarité Médecine (HuSoMe ONG) Humanity & Inclusion – Handicap International Humanity Above All INARA Independent Catholic News Indiana Center for Middle East Peace International Federation for Human Rights (FIDH) International NGO Safety Organisation (INSO) INTERSOS Islamic Relief Worldwide Jewish Network for Palestine Jüdische Stimme für Demokratie und Gerechtigkeit in Israel/Palästina, JVJP Just Foreign Policy Just Treatment Kairos Ireland Kenya Human Rights Commission Kvinna till Kvinna Foundation Martin Etxea Elkartea Maryknoll Office for Global Concerns Médecins du Monde International Network Médecins Sans Frontières MedGlobal Medical Aid for Palestinians Medico International medico international schweiz Medicos sin fronteras (MSF – Spain) Mennonite Central Committee Middle East Children’s Alliance Mothers Manifesto MPower Change Action Fund Muslim Aid Mwatana for Human Rights Nonviolent Peaceforce Norwegian Church Aid Norwegian People’s Aid Norwegian Refugee Council Oxfam International Palestine Children’s Relief Fund (PCRF) Palestine Justice Network of the Presbyterian Church (U.S.A.) Palestinian American Medical Association (PAMA) Parents Against Child Detentions Partners for Palestine Partners for Progressive Israel PAX Pax Christi Australia Pax Christi England and Wales Pax Christi International Pax Christi Italy pax christi Munich Pax Christi Scotland Pax Christi USA Peace Direct Peace Watch Switzerland Penny Appeal Canada Physicians for Human Rights Israel Plan International Plataforma de Solidaridad con Palestina de Sevilla Plateforme des ONG françaises pour la Palestine Polish-Palestinian Justice Initiative KAKTUS Première Urgence Internationale Presbyterian Church (USA) Quixote Center Religious of the Sacred Heart of Mary – NGO ReThinking Foreign Policy Right to Movement Rumbo a Gaza-Freedom Flotilla Saferworld Saskatoon Chapter of Canadians for Justice and Peace in the Middle East Save the Children Scottish Catholic International Aid Fund Sisters of Mercy of the Americas – Justice Team Solsoc Stichting Heimat International Foundation STOPAIDS Støtteforeningen Det Danske Hus i Palæstina Terre Des Hommes International Federation Terre des hommes Lausanne Terres des Hommes Italia The Eastern Mediterranean Public Health Network (EMPHNET) The Israeli Committee Against House Demolitions (ICAHD UK) The Palestine Justice Network of the Presbyterian Church USA Bay Area The Rights Forum Union of Agricultural Work Committees-UAWC United Against Inhumanity (UAI) Universities Allied for Essential Medicines UK US-Lutheran Palestine Israel Justice Network Vento di Terra War Child Alliance War on Want Welthungerhilfe

Organizaciones de infancia denuncian que una de cada tres niñas y niños carece de servicios esenciales, mientras el mundo decide su futuro financiero
En un momento crítico para el planeta, la infancia se enfrenta a una crisis silenciosa. Hoy, uno de cada tres niños y niñas en el mundo no tiene acceso a servicios esenciales como salud, educación o protección, una realidad que pone en jaque sus derechos fundamentales y amenaza con hipotecar el futuro de generaciones enteras. En este contexto, la Cuarta Conferencia sobre Financiación para el Desarrollo (FfD4) se presenta como una oportunidad histórica para transformar esta realidad. Se trata de mucho más que una cumbre financiera: es un momento decisivo para garantizar que los derechos de la infancia y la juventud estén en el centro de la arquitectura económica global. El precio de la austeridad lo pagan los niños y niñas Las políticas de austeridad, la creciente carga de la deuda y los recortes en inversión social han golpeado especialmente a niños, niñas y adolescentes de los contextos más vulnerables. Mientras se discute la sostenibilidad de la deuda en términos macroeconómicos, lo que está en juego es el acceso real de millones de menores a una escuela, a un centro de salud, a un plato de comida. La infancia no puede seguir siendo el precio que se paga en cada crisis económica. Necesitamos soluciones concretas, justas y sostenibles. FfD4 debe ser una conferencia con rostro humano. Cinco prioridades para garantizar un futuro digno para la infancia Que la financiación ponga a la infancia en el centro Es imprescindible consolidar sistemas públicos de salud, educación y protección social, inclusivos, equitativos y de calidad, lo más universales posibles. Implica asegurar que estas inversiones lleguen de forma prioritaria a servicios y entornos que afectan directamente su bienestar y desarrollo, como la atención a la primera infancia, la protección frente a la violencia o el acceso efectivo a servicios básicos en las comunidades más vulnerables. Para ello, se requiere una descentralización fiscal real, que garantice recursos adecuados allí donde más se necesitan. El gasto social no puede depender del ciclo económico: debe ser previsible, sostenido y blindado ante los recortes. La deuda no puede estar por encima de la infancia Uno de cada ocho países gasta más en pagar su deuda que en proteger a su infancia. Proponemos soluciones concretas y que redunden en cancelar deudas, como mecanismos de alivio que permitan a los países invertir en el desarrollo infantil. La deuda no puede seguir comprometiendo el presente ni el futuro de niñas y niños. Recuperar y aumentar la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) En un momento en el que la AOD cae drásticamente, urge renovar los compromisos internacionales, empezando por el histórico 0,7% del PIB. Si la AOD se plantea bien, en términos de cantidad y de calidad, desde una mirada de justicia global, protege a las personas y al planeta, salva vidas y garantiza derechos humanos y acceso a servicios básicos, especialmente en contextos humanitarios y de extrema pobreza. Una cumbre con participación de niños, niñas y adolescentes La FfD4 debe ser una plataforma democrática, transparente y transformadora, en la que los niños, niñas y jóvenes participen activamente en la toma de decisiones. Su liderazgo debe ser escuchado y reflejado en los acuerdos finales. Además, se necesita revisar la gobernanza de las instituciones financieras internacionales y promover una nueva arquitectura financiera democrática, inclusiva, ecológica y centrada en derechos humanos. Un pacto intergeneracional para proteger a la infancia y al planeta La financiación para el desarrollo debe responder a los desafíos del siglo XXI: crisis climática,desigualdades diversas y extremas, hambre, conflictos prolongados y migraciones forzadas. Esto exige integrar la protección de la infancia en las estrategias de adaptación climática, aumentar la transparencia y combatir la evasión fiscal, y garantizar políticas y presupuestos públicos sensibles a la edad y al género. “No queremos caridad, queremos justicia”, dijo una joven activista en un foro previo a la FfD4. “Estamos aquí para construir soluciones, no para ser espectadores.” Un llamamiento a los gobiernos y a la comunidad internacional Desde las organizaciones y plataformas que trabajan por los derechos de la infancia, hacemos un llamamiento urgente: no podemos dar un solo paso atrás. La FfD4 debe marcar un punto de inflexión. Si realmente queremos cumplir con la Agenda 2030, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la Agenda de Addis Abeba y el Compromiso de Sevilla, que se adoptará oficialmente en FfD4, necesitamos una financiación que garantice un mundo donde cada niño y niña pueda crecer sano, seguro y con oportunidades reales. EVENTOS PARALELOS ORGANIZADOS POR PLAN INTERNATIONAL Plan International, que organiza tres eventos paralelos en la Conferencia sobre cómo financiar y aumentar la participación de las organizaciones lideradas por jóvenes, niños y niñas, incide en que el cambio solo será posible si éstas se financian de forma sostenida y accesible, pues son actores esenciales del desarrollo que, a pesar de su impacto, siguen recibiendo menos del 1 % de la financiación disponible. El miércoles 2 de julio, en el marco de la conferencia, Plan International organiza los eventos paralelos “Invertir en el futuro, invertir en la infancia”, centrado en los mecanismos de financiación basados en evidencia que benefician a la infancia y con la participación de organizaciones juveniles; y “En la vanguardia del cambio”, en el que se abordarán las necesidades de las organizaciones lideradas por jóvenes para avanzar hacia sociedades sostenibles, justas y equitativas, destacando la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas en la financiación centrada en la infancia. Además, el jueves 3 de julio la organización ofrece el evento paralelo “Financiar los derechos de las adolescentes”, orientado a aumentar la inversión en los derechos de las niñas, promoviendo la colaboración entre gobiernos, sociedad civil, sector privado y activistas jóvenes. ORGANIZACIONES FIRMANTES: La Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo Educo Plan International Plataforma de Infancia Save the Children Tierra de Hombres España UNICEF España World

Sin inversión no hay igualdad: la financiación para el desarrollo debe priorizar los derechos de las niñas
En el marco de la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo que se celebrará en Sevilla del 30 de junio al 3 de julio, Plan International hace un llamamiento a gobiernos, sector privado y actores multilaterales para que refuercen su compromiso con la igualdad de género y los derechos de la infancia mediante una financiación justa, sostenible e inclusiva. Los recortes en ayuda oficial al desarrollo, y el endeudamiento insostenible están poniendo en peligro avances históricos en derechos de la infancia, desde la educación hasta la salud sexual y reproductiva. A esto se suma una financiación humanitaria imprescindible para la supervivencia de millones de personas está en caída libre, con graves consecuencias para quienes viven en zonas afectadas por crisis y conflictos, especialmente niñas y mujeres jóvenes. “Esta Conferencia llega en un momento crítico y decisivo, cuando los Objetivos de Desarrollo Sostenible están en riesgo real de no cumplirse. Si no cambiamos el modelo, no lograremos garantizar los derechos de millones de niñas y adolescentes. Es necesario fortalecer un sistema que combine la ayuda al desarrollo con capital privado e inversiones de impacto con enfoque de género”, señala la directora general de Plan International en España, Concha López. En Plan International trabajamos en 84 países y en 2024 hemos atendido a 43 millones de niños y niñas especialmente vulnerables a través de más de 1420 proyectos. Con ellos hemos conseguido, entre otras cosas, mejorar las capacidades y oportunidades laborales de 770,5 mil niñas y mujeres jóvenes, el acceso a la educación de 5,3 millones de niñas, o proteger a la infancia en emergencias en 33 países. “Lograr la igualdad de género y los ODS requiere una financiación continua, inclusiva y con enfoque de derechos. No solo los gobiernos, también las empresas deben comprometerse a mejorar el acceso de las niñas y jóvenes más marginadas a servicios financieros, salud, educación y protección. Estamos hablando de justicia, pero también de futuro”, afirma Sara Matamoros, integrante del comité juvenil Youth for Change de Plan International, de 22 años, quien participará en la delegación de la organización durante la Conferencia. Plan International, que organiza tres eventos paralelos en la Conferencia sobre cómo financiar y aumentar la participación de las organizaciones lideradas por jóvenes, niños y niñas, incide en que el cambio solo será posible si éstas se financian de forma sostenida y accesible, pues son actores esenciales del desarrollo que, a pesar de su impacto, siguen recibiendo menos del 1 % de la financiación disponible. También subraya la necesidad urgente de que la financiación climática se enfoque en servicios clave como salud, educación y protección en contextos afectados por el cambio climático, donde las niñas están expuestas a múltiples riesgos. Frente a una brecha financiera para el desarrollo que ya supera los cuatro mil millones de dólares anuales, la organización insiste: no hay avance posible sin inversión sostenida y transformadora. EVENTOS PARALELOS ORGANIZADOS POR PLAN INTERNATIONAL El miércoles 2 de julio, en el marco de la conferencia, Plan International organiza los eventos paralelos “Invertir en el futuro, invertir en la infancia”, centrado en los mecanismos de financiación basados en evidencia que benefician a la infancia y con la participación de organizaciones juveniles; y “En la vanguardia del cambio”, en el que se abordarán las necesidades de las organizaciones lideradas por jóvenes para avanzar hacia sociedades sostenibles, justas y equitativas, destacando la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas en la financiación centrada en la infancia. Además, el jueves 3 de julio la organización ofrece el evento paralelo “Financiar los derechos de las adolescentes”, orientado a aumentar la inversión en los derechos de las niñas, promoviendo la colaboración entre gobiernos, sociedad civil, sector privado y activistas

Día Mundial del Refugiado: Solidaridad con los las personas refugiadas
Karam, Momtazul, Asha, Florence y Um Ahmad, son algunas de las más de 123,2 millones de personas desplazadas a la fuerza en el mundo Cada 20 de junio se celebra el Día Mundial de los Refugiados, para resaltar los derechos y las necesidades de las personas forzadas a huir: personas desplazadas internas, solicitantes de asilo y refugiadas. A menudo son las más ignoradas y olvidadas, y también las más propensas a sufrir inseguridad alimentaria y hambre. Según ACNUR, a mediados de 2024, 123,2 millones de personas estaban desplazadas forzosamente en el mundo. Los conflictos armados, la violencia, los desastres naturales y la inestabilidad política provocan que millones de personas en el mundo tengan que abandonar sus hogares para sobrevivir. El cambio climático juega un papel clave en el desplazamiento de personas. El tema del Día Mundial del Refugiado 2025: Solidaridad con las personas refugiadas Las personas desplazadas a la fuerza son personas de todas las edades, religiones y orígenes; son madres, padres, hijas, hijos, estudiantes, agricultores, ganaderos, artistas, médicos o profesores. Y todas comparten las mismas esperanzas y sueños que el resto: vivir en paz, estar seguras y tener medios de vida para poder dar un futuro digno a sus familias. Desde todas las partes del mundo es nuestro deber apoyar a las personas refugiadas y pedir protección para aquellas que se han visto obligados a desplazarse. Esto exige escucharles y contar sus historias. Con este objetivo, el Comité de Emergencia Español quiere poner nombre a algunas de las millones de historias de personas que han tenido que huir. Gracias al trabajo que realizan las ONG que integran esta alianza, Aldeas Infantiles SOS, Educo, Médicos del Mundo, Oxfam Intermón, Plan International y World Vision, podemos acercarnos a algunas de ellas: Aldeas Infantiles SOS: Karam (nombre ficticio) ha sobrevivido a desplazamientos internos continuados desde su nacimiento, en abril de 2024. A su madre la hirieron y murió durante el parto, así que apenas había cumplido un día de vida cuando un equipo de rescate lo llevó a la Aldea Infantil SOS de Rafah, en la Franja de Gaza. Como ningún miembro de su familia estaba vivo, las autoridades locales decidieron que Aldeas Infantiles SOS cuidase de él. Karam es uno de los 46 niños y niñas que viven en el campamento de Aldeas Infantiles SOS en Al Mawasi, cerca de Khan Younis, al sur de la Franja. Todos ellos son víctimas de los desplazamientos internos causados por la guerra en Gaza, como otros 1,9 millones de personas, el 90 % del total de la población. Desde octubre de 2023, al menos 17.000 niños y niñas han muerto y más de 26.000 han resultado heridos. Además, 39.384 han perdido a uno o ambos progenitores. Desde su campamento temporal, el trabajo de Aldeas Infantiles SOS no solo se centra en cubrir sus necesidades básicas: incluye apoyo psicosocial, atención al trauma, búsqueda de familiares y actividades educativas y lúdicas. Además, la organización de atención directa a la infancia se esfuerza para que los niños y niñas crezcan rodeados de cariño y atención incluso en los contextos más hostiles, lo que ayuda a mantener la esperanza colectiva. “Su primer cumpleaños fue como un festival. Bailamos, cocinamos y cantamos juntos. No solo estábamos celebrando su vida, también la fuerza de nuestra comunidad”, explica su cuidadora, Basma. Educo: Momtazul tenía 10 años cuando llegó al campo de refugiados de Cox’s Bazar, en Bangladesh. Él y su familia forman parte de la etnia minoritaria musulmana de los rohingya y tuvieron que salir huyendo de Myanmar cuando los militares atacaron su aldea. “Cuando llegaron, torturaron a los hombres más jóvenes y a los adultos y después los mataron. Una noche, a la hora de la cena, los militares vinieron a casa y nos atacaron. Mi familia y yo lo dejamos todo y empezamos a correr y correr”. Tras siete días, consiguieron llegar a la frontera. “Después tuvimos que esperar cuatro meses hasta que pudimos entrar a Cox’s Bazar, donde nos dieron comida y refugio”. Momtazul forma parte de los proyectos que Educo lleva a cabo en el campo de refugiados. Además de cubrir las necesidades más básicas, la organización desarrolla programas de educación para los niños, niñas, adolescentes y jóvenes que viven allí. “El derecho a la educación es el primero que pierde la infancia refugiada o que vive una situación de emergencia y el último que recupera. Esto tiene un impacto enorme. Dejan la escuela porque tienen que huir para salvar sus vidas pero muchos y muchas no vuelven a estudiar nunca más, lo que supone aumentar el riesgo de ser víctimas de violencias como el trabajo infantil o los matrimonios forzosos”, explica Paula San Pedro de Urquiza, coordinadora de Incidencia Política de Educo. Oxfam Intermón: Asha vivía en Jartum, la capital de Sudán, como cualquier otra niña de su edad: le encantaba ir a la escuela, jugar con sus hermanos y sus primos, ver dibujos animados en la televisión y charlar con sus amigas por teléfono. Pero un día estalló la guerra en su ciudad y su vida cambió para siempre. Ya no había comida, ni electricidad, ni agua y todas las escuelas tuvieron que cerrar. Para Asha, la ciudad donde había sido siempre feliz, se convirtió de repente en una pesadilla. Tras dos meses de violencia y temiendo todos los días por sus vidas, su familia tomó la difícil decisión de abandonar la ciudad donde siempre habían vivido. Dejaron atrás todo lo que tenían y huyeron solo con una pequeña muda de ropa hacia Renk, un centro de acogida en el vecino país de Sudán del Sur. “Huir de casa fue horrible, pero no podíamos hacer otra cosa”, contó Asha. La historia de Asha y su familia es parecida a la de las más de 1.000 personas que llegan cada día a campos como el de Renk. La mayoría son mujeres, niños y niñas que vienen sin nada, hambrientos y deshidratados tras un largo y peligroso viaje. Aquí se ven obligados a vivir en tiendas improvisadas construidas con palos y trozos colgados de ropa. No tienen camas y duermen al aire libre en colchonetas finas como el papel, en campos superpoblados que están teniendo que acoger a cinco veces más personas de su capacidad. En los centros de acogida como este, disponer de suficiente agua limpia y alimentos es crucial para la supervivencia de miles de familias. Desde Oxfam Intermón, junto a nuestros socios locales, hemos proporcionado agua potable y saneamiento para más de 110.000 personas desde mayo de 2023 hasta agosto de 2024. Nuestros equipos también están construyendo letrinas y duchas y entregando kits de aseo, kits menstruales y difundiendo información sobre medidas sanitarias Plan International: Florence tenía solo seis años cuando huyó de la República Democrática del Congo junto a su madre, tras la desaparición de su padre en medio del conflicto. Encontraron refugio en el campo de personas refugiadas de Dzaleka, en Malawi. Allí, aunque Florence creció enfrentando barreras como el hacinamiento, la discriminación y la falta de oportunidades educativas, recobraron el sentido de la seguridad: “Aquí nos sentíamos a salvo”, recuerda. “Nadie iba a entrar en casa a matar a tu familia por la noche. Estábamos unidos”. Ahora, con 18 años, Florence se ha convertido en una firme defensora de los derechos de la infancia, especialmente de las niñas refugiadas, a través del Parlamento Infantil de Dzaleka, una iniciativa impulsada por Plan International y ACNUR para amplificar las voces jóvenes dentro del campo. “Las niñas deberían poder disfrutar del mundo desde pequeñas”, afirma Florence. “Una refugiada educada puede valerse por sí misma y ayudar a su comunidad a crecer”. A pesar de los prejuicios y las críticas por hablar en público, Florence sigue alzando la voz por una educación equitativa y por un futuro en el que las personas refugiadas sean tratadas como iguales. “Refugiada es solo una palabra”, dice. “Tenemos el mismo color de piel y podemos hacer lo mismo que cualquier otra persona. No somos una carga”. Su historia refleja la realidad de millones de niñas desplazadas que, por falta de acceso a la educación -el 35 % de los niños y niñas refugiados en edad de asistir a la escuela primaria y el 75 % de los que están en edad de asistir a la escuela secundaria no están escolarizados-, corren un mayor riesgo de sufrir violencia de género, matrimonio infantil o explotación. Por eso, Plan International trabaja para garantizar su protección, promover su liderazgo y acceso a la educación y ofrecer oportunidades que les permitan transformar sus vidas. World Vision: Hace años, Um Ahmad llevaba una vida tranquila en la zona rural de Alepo (Siria). Sus sueños se centraban en la educación y la seguridad de sus hijos. Pero cuando el conflicto destrozó su pueblo, esos sueños se convirtieron en una lucha diaria por la supervivencia. “Nunca pensé que sería yo quien necesitaría ayuda”, dice. “Pero eso es lo que nos ha hecho este conflicto. Nos hemos convertido en personas que solo intentan sobrevivir”. Tras huir de su hogar, ahora destruido y rodeado de minas terrestres, Um Ahmad ha soportado más de una década de desplazamiento. Ha pasado de un campamento a otro, buscando no comodidad, sino dignidad humana básica: comida, seguridad y esperanza. En el noroeste de Siria, donde la pobreza y la inseguridad alimentaria han alcanzado niveles alarmantes, la historia de Um Ahmad es un reflejo de la de millones de personas. Más de 12,9 millones de sirios sufren inseguridad alimentaria. Más de 3 millones se enfrentan a una hambruna aguda y, solo en el noroeste, el 91 % vive en la pobreza. No son solo cifras, son vidas humanas, familias destrozadas, niños y niñas que crecen sin hogar. “Por eso es tan importante el apoyo. A través de un proyecto de medios de vida y nutrición financiado por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), World Vision ha proporcionado a familias como la de Um Ahmad ayuda vital. “No son solo cajas de comida”, dice. “Son mensajes de que alguien todavía se preocupa. De que no nos han olvidado. De que alguien nos ve” Datos relevantes: De los 123,2 millones de personas desplazadas forzosamente en el mundo, 73,5 millones son personas desplazadas internas, 36,8 millones son refugiadas y 8,4 millones, solicitantes de asilo. El número de desplazados forzosos se ha multiplicado por 3,2 desde el año 2000. El 40% (47 millones) de las personas desplazadas son niños y niñas. El 65% de las personas refugiadas proceden de cuatro países: Siria, Venezuela, Ucrania y Afganistán. El 32% de los refugiados son acogidos por cinco países: Irán, Turquía, Colombia, Alemania y Uganda. Los países de ingresos bajos y medios acogen al 71% de los refugiados y otras personas que necesitan protección internacional. El 69% de los refugiados viven en países

El ataque a un convoy humanitario en Sudán es una violación del Derecho Internacional Humanitario
El ataque a un convoy humanitario coordinado por Naciones Unidas cerca de Al Koma, en Darfur del Norte, el 2 de junio de 2025, constituye una violación inaceptable del Derecho Internacional Humanitario y tendrá graves consecuencias para cientos de miles de personas civiles en El Fasher, muchas de ellas niñas y niños, que se enfrentan a la desnutrición y el hambre extrema. Desde Port Sudan, Mohamed Kamal, director de Plan International Sudán, ha declarado: “Los primeros informes indican que el ataque costó la vida a cinco personas del convoy humanitario; un indicio alarmante del rápido deterioro de la situación de seguridad en todo Sudán. Nos conmociona e indigna profundamente que trabajadores humanitarios y civiles sigan siendo víctimas de este tipo de ataques. Sudán presenta las tasas de desnutrición más altas de África Oriental: hay 4 millones de niñas y niños y más de un millón de mujeres embarazadas y lactantes con desnutrición aguda. Es fundamental que la ayuda llegue a quienes más la necesitan. El acceso humanitario a Darfur ya está gravemente restringido y la temporada de lluvias se aproxima rápidamente, lo que dificultará aún más el acceso a muchas de estas zonas cuando las carreteras se inunden. Se trata de regiones que ya enfrentan niveles alarmantes de hambre. Este nivel de inhumanidad debe detenerse. Expresamos nuestras más sinceras condolencias a las víctimas del ataque y nos solidarizamos con las organizaciones humanitarias que han perdido a compañeras y compañeros muy queridos. El personal humanitario y la ayuda no son objetivos legítimos; atacarlos constituye una violación del Derecho Internacional Humanitario. El aumento de los ataques en Sudán dificulta enormemente la entrega de ayuda humanitaria vital a niñas, niños y sus familias, que apenas tienen acceso a alimentos y medicinas. Esta ayuda es, en muchos casos, su único salvavidas. Hoy, las Naciones Unidas han anunciado que más de 4 millones de personas han huido de Sudán en busca de seguridad en países vecinos. El conflicto en Sudán es devastador y tiene implicaciones de gran alcance, más allá de sus fronteras. Recordamos a todas las partes su deber y obligación de respetar el Derecho Internacional Humanitario, incluido el compromiso de garantizar el paso de toda la ayuda humanitaria vital a los millones de personas vulnerables que se encuentran en

La niñez migrante que huye de la violencia enfrenta nuevos peligros e incertidumbre en la frontera norte de México, según un nuevo informe de Plan International
Las niñas y niños que migran a través de México en busca de seguridad se enfrentan a niveles alarmantes de violencia, separación familiar e incertidumbre en la frontera norte del país, según un nuevo estudio de Plan International y Save the Children realizado en México. La investigación, basada en 155 entrevistas con niñas, niños y adolescentes migrantes y las personas responsables de su cuidado en tres de las principales ciudades fronterizas de México —Ciudad Juárez, Reynosa y Tijuana — revela que, tras huir de la violencia, se encontraban con albergues sobrepoblados, falta de acceso a la educación y sin acompañamiento en barrios inseguros, donde se enfrentaban a más peligros y se les seguían negando sus derechos. Aunque muchos de los niños y niñas encuestados viajaron inicialmente con su familia o un ser querido, el viaje a menudo desembocó en una separación. En Ciudad Juárez, casi dos de cada tres niños y niñas (63,5%) salieron de casa con un padre, madre o tutor, pero sólo un tercio llegó a México con alguien a su lado. Esta separación hace que la niñez —especialmente las niñas— sea más vulnerable a la violencia, la explotación, la trata y el reclutamiento forzado por parte de grupos armados. “El crimen organizado tiene muchas formas de encontrarte y atraparte. Hay muchas zonas en las que es difícil correr si estás intentando escapar”, dijo José*, un adolescente no acompañado de 16 años entrevistado en Ciudad Juárez. El número de niños y niñas que viajan solos a México ha aumentado considerablemente en los últimos años, pasando de casi 69.5001 en 2019 a más de 137.000 en 2023, debido al aumento de la violencia, la pobreza y los desplazamientos relacionados con el cambio climático. Gran parte de la niñez, especialmente las niñas, es víctima de violencia sexual y de género, explotación y otros peligros mientras viaja sin acompañamiento en busca de seguridad. Llegar a la frontera norte de México no representa un lugar seguro para muchos niños y niñas; por el contrario, suele significar enfrentar nuevos riesgos y dificultades. Las entrevistas revelan que estas personas deben permanecer durante meses en condiciones peligrosas. En Reynosa, por ejemplo, una de cada tres niñas entrevistadas llevaba más de seis meses viviendo en albergues para personas desplazadas, frecuentemente ubicados en zonas de alto riesgo, donde incluso actividades básicas, como salir a la calle, están limitadas por el miedo a ser secuestradas. En Ciudad Juárez, las niñas y los niños entrevistados también describieron que se habían visto obligados a abandonar sus hogares para huir de la violencia, sólo para encontrarse con nuevas formas de peligro en refugios sobrepoblados y barrios inseguros. “Cuando alguien nos miraba o nos hacía sentir incómodas, decíamos que íbamos a buscar agua o al baño, solo para poder alejarnos o encontrar una forma de no volver”, cuenta Estrella*, una niña de 8 años del centro de México, al describir cómo ella y otras niñas aprendieron a protegerse durante su viaje. La educación entre las personas migrantes en la frontera norte de México también se ha visto gravemente afectada. Casi tres cuartas partes (70,3%) de las niñas y niños entrevistados asistían antes a la escuela, pero más de la mitad (58,1%) ya no lograron regresar a las aulas. Barreras como las trabas administrativas, los riesgos de seguridad y la falta de educación formal en los centros de acogida son factores importantes. Además, la discriminación y la xenofobia en las escuelas está empeorando la situación, según testimonios recogidos, porque “las madres, los padres y cuidadores de la población mexicana no quieren que sus hijos convivan con niños y niñas migrantes“. La investigación también evidenció un profundo desgaste emocional entre la niñez migrante, especialmente aquellos niños y niñas separados de sus padres y que cargan con un fuerte sentimiento de abandono. Muchos no comprenden por qué sus familias ya no están con ellos y ellas, o por qué han pasado tanto tiempo en albergues sin contacto alguno. Pese a esta realidad angustiante, el acceso a servicios de salud mental para la niñez migrante en estas tres ciudades es prácticamente inexistente. “Este estudio ha revelado que niños y niñas migrantes no encuentran seguridad al cruzar la frontera con México; lo que encuentran es más miedo, más espera y más tiempo perdido. Ningún niño o niña debería enfrentarse a esta situación, especialmente después de haber recorrido un camino tan peligroso en busca de protección. Necesitan apoyo urgente, incluyendo acceso a refugios seguros, educación y atención en salud mental. Estamos viendo familias tan desesperadas que los niños y las niñas llegan a considerar regresar a los mismos lugares de los que huyeron. Esa nunca debería ser su única opción”, declaró la CEO de Plan International a nivel global, Reena Ghelani. “Las niñas migrantes y desplazadas internas enfrentan graves riesgos y se les niegan de forma sistemática derechos fundamentales como el acceso a la educación y a la protección. Nuestro estudio conjunto visibiliza los desafíos que viven estas niñas y plantea soluciones concretas para responder a la crisis humanitaria que afecta a la niñez migrante en México. En momentos como este, el compromiso colectivo de la sociedad es más necesario que nunca. Juntas y juntos debemos asegurar que todas las niñas tengan la oportunidad de crecer y prosperar, sin importar de dónde vienen o hacia dónde se dirigen”, explicó la directora de Programas y Ayuda Humanitaria de Save the Children en México, Fátima Andraca. “Desde Plan International damos respuesta a la crisis de protección infantil que viven las niñas y niños en desplazamiento. Estamos presentes en la frontera sur y norte del país donde ofrecemos asistencia en materia de protección, garantizando el acceso a espacios seguros, apoyo psicosocial a aquellos niños y niñas que están viviendo un viaje en el que sus vulnerabilidades se ven multiplicadas. Además, les ofrecemos asistencia básica para cubrir sus necesidades e información sobre los servicios disponibles en la ruta”, explicó Clara Torroba, especialista en ayuda humanitaria de Plan International en España. A la luz de estos hallazgos, Plan International y Save the Children en México hacen un llamado urgente a una respuesta inmediata y coordinada. Esto implica fortalecer los sistemas de protección de la niñez en las ciudades fronterizas del país, garantizar el acceso inclusivo y seguro a la educación y a la atención en salud mental, y ofrecer alternativas de alojamiento dignas que prioricen las necesidades de niños, niñas y adolescentes —especialmente de las niñas— que huyen de contextos de violencia e inestabilidad. Descarga el informe completo

Plan International presenta un informe pionero sobre el impacto de la emergencia climática en adolescentes
La organización humanitaria Plan International ha presentado hoy en Valencia el informe “Adolescentes en crisis: impactos de la DANA”, una investigación inédita que recoge la voz de más de 270 chicos y chicas de entre 12 y 21 años de los municipios de la zona cero de la DANA. El estudio revela el fuerte impacto de la emergencia en la salud mental, la educación y la vida cotidiana de los y las adolescentes, y denuncia su escasa participación en la toma de decisiones para la reconstrucción. Casi la mitad asegura que no se siente tenida en cuenta por sus instituciones locales en las decisiones para la reconstrucción de sus localidades y tres de cada cinco desconoce qué medidas se están llevando a cabo. Durante el acto, en el que participaron representantes institucionales, personal técnico, docentes y jóvenes protagonistas del informe, Plan International hizo un llamamiento a situar a la adolescencia, protagonista de la solidaridad en las primeras semanas de la emergencia, también en el centro de las estrategias de recuperación. “Los y las jóvenes han demostrado su fuerza, su solidaridad y sus ganas de contribuir a su comunidad en los momentos más difíciles, pero siguen teniendo necesidades que deben atenderse y opiniones que deben ser escuchadas. Queremos que sus experiencias y sus aportes contribuyan a los planes de reconstrucción que se están a trabajando en las diferentes administraciones, teniendo en cuenta su rol fundamental en planes de prevención y respuesta ante posibles emergencias futuras. Hoy, seis meses después de la DANA, queremos instar a reconstruir con mirada de adolescencia y juventud”, explicó el director asociado de alianzas de Plan International, David del Campo. “De cara a este verano el polideportivo no está habilitado aún, el parque multiaventura, está cerrado porque no está en condiciones de ir a pasar tiempo ahí. Sí que hay algunas pistas de fútbol en las que se puede seguir jugando, pero otro espacio que seguramente echemos de menos este verano sea la piscina municipal que tardará un tiempo en volver a la normalidad, pero está ya en proceso de reconstrucción”, añadió Javier Díez, un chico de 13 años de Massanassa, uno de los municipios situados en la zona cero. “Cuando hay una catástrofe, es muy importante después escuchar, en nuestro caso a los adolescentes y los jóvenes, para que tanto las ONG humanitarias como las instituciones tomen las mejores decisiones y respuestas posibles”, insistió Del Campo, remarcando la necesidad de incorporar la voz de los y las jóvenes en el diseño de políticas públicas ante futuras emergencias climáticas. Además, intervinieron padres, madres, docentes y representantes institucionales de municipios afectados y del movimiento juvenil: “Hay dos pilares: el apoyo emocional y el ocio. Quizás parece que no hace falta porque entre amigos se apoyan, pero sí que hay que brindarles esos apoyos psicológicos porque esta catastrófica, aunque crean que no lo pueden necesitar, ha hecho mucha mella en todos. Y el ocio porque creo que es un derecho que los jóvenes se han ganado desde hace muchos años y creo que es necesario brindarles actividades en las que puedan desconectar de todo lo pasado y a partir de ahí, no voy a decir olvidar, pero puedan ver la DANA como algo ya pasado de lo que aprender. Que no tienen por qué crecer de repente, que sigan siendo niños y adolescentes y puedan disfrutar”, señaló Josep Ramón Almerabet, concejal de Juventud del Ayuntamiento de Benetússer. “Venían a preguntarnos, ¿dónde podemos ir a ayudar? ¿dónde viven las personas mayores? Y nos ayudaron con todo, fue increíble. Respecto a la reconstrucción, es complicada. En el Ayuntamiento de Massanassa los jóvenes tienen un papel muy importante desde el principio y ahora también: tenemos foros de juventud tanto los centros educativos como el Espai Jove donde los adolescentes y jóvenes idean cómo quiere que sea su pueblo y nosotros recogemos esas ideas”, valoró Patricia Piqueres, concejal de Bienestar Social y Reconstrucción y Reactivación Post-DANA del Ayuntamiento de Massanassa. “La juventud organizada fueron las que estuvieron ahí dando ayuda en las primeras semanas, no solo como voluntarios si no en algunos casos como líderes de los centros logísticos de la zona cero. Semanas después, cuando llegaban los militares o unidades de trabajo, les preguntaban a los jóvenes qué tenían que hacer por qué eran ellos los que conocían la zona. Esto no viene solo de la emergencia si no de años y años ayudando en cada barrio. Es importante que todas las administraciones financien a estas entidades juveniles y fomentar los espacios de debate entre las asociaciones juveniles”, subrayó Pablo Solaz, secretario del Consell de la Joventut de València. El acto marcó también el arranque del programa #PlanPorValencia, impulsado por Plan International para acompañar a la juventud en su proceso de recuperación psicosocial y formativa, con actividades en centros educativos y espacios juveniles, talleres de liderazgo y educación climática, o la entrega de material tecnológico y

Más de la mitad de la juventud afectada por la DANA ha visto totalmente alterado su día a día tras la emergencia
La continuidad y calidad educativa para los y las adolescentes de los municipios de l’Horta Sud afectados por la DANA se han visto enormemente perjudicadas: más de la mitad de los centros educativos estuvo cerrado al menos un mes. Medio año después, un 37 % de los jóvenes reporta dificultades para concentrase en sus estudios en el último medio año, según alertó la ONG Plan International, en la presentación hoy en Valencia del primer informe que analiza específicamente cómo la DANA ha impactado a los y las adolescentes afectados, un enfoque inédito que visibiliza su doble papel como población especialmente vulnerable ante la emergencia y como actor clave en la recuperación y reconstrucción. Según “Adolescentes en crisis: Impactos de la DANA”, presentado junto a jóvenes, profesorado, asociaciones de padres y madres y representantes municipales, más del 70 % de los y las encuestados desconoce las actividades y recursos municipales existentes para ellos y ellas, mientras que 4 de cada 10 adolescentes víctimas han notado bastante o muy afectada su salud mental. “Cuando pasó un mes, y ni eso, de repente dijeron que abría el instituto y claro, estaba muy enfadada porque pensaba, cómo voy a ir al instituto si no puedo ni apenas salir a la calle con todo lleno de barro. Estando todo tan mal, ir a clase se hacía raro”, contó una chica de 13 años de Massanassa durante uno de los grupos de discusión celebrados para la investigación. Este estudio pionero revela que en muchos casos las chicas adolescentes sufren un impacto diferenciado. Entre las jóvenes de 17 a 21 años encuestadas se encuentran aquellas con más dificultades para concentrarse, las que han visto afectadas sus rutinas en mayor medida, y cuya vida social se está viendo más reducida (un 33 % queda menos con sus amistades, frente a un 27 % de los chicos). Según el informe, basado en encuestas, entrevistas y grupos focales a más de 270 personas jóvenes de entre 12 y 21 años de Albal, Alfafar, Benetússer, Catarroja, Massanassa, Paiporta, Picanya y La Torre (Valencia), casi la mitad de los participantes ha necesitado apoyo psicológico en algún momento de los últimos seis meses, y han recurrido sobre todo a familia y amistades; de hecho, el 20 % se sigue sintiendo muy vulnerable como consecuencia de la experiencia vivida. Además del impacto en su educación, un 42 % ha visto su hogar afectado de una manera u otra y un 48 % indica que los empleos de sus familias se han visto afectados por la riada. “La DANA no solo destruyó hogares, negocios y calles. También detuvo los proyectos de vida, el acceso a derechos y la estabilidad de una generación entera, que ya se había enfrentado a otras crisis como la pandemia del COVID-19 que han suspendido sus vidas y su desarrollo. Es imprescindible tenerles en cuenta, escucharlos para que las acciones clave para la reconstrucción vayan en línea con lo que necesitan, pero también formarles y que sean más resilientes de cara a un futuro en el que la crisis climática se asienta como una realidad cada vez más tangible, también en España”, afirmó la directora general de Plan International en España, Concha López. En las tareas de voluntariado y respuesta a la emergencia, la juventud ha jugado un papel clave: el 68 % ha participado o sigue participando en ellas. A pesar de su liderazgo en este sentido, la mayoría (58 %) desconoce las decisiones políticas municipales que se están tomando entorno a la DANA y la reconstrucción. “Este informe pone sobre la mesa una realidad que no siempre se ve: las emergencias climáticas también generan emergencias sociales, educativas y emocionales. Y las chicas adolescentes suelen ser las más invisibilizadas. Es imprescindible escuchar sus voces y garantizar su liderazgo para que la reconstrucción no deje a nadie atrás y sea realmente efectiva”, añadió la directora en funciones de Programas Nacionales de Plan International, Nuria González, quien también moderó una de las mesas de debate durante la presentación del estudio. Reconstrucción con participación juvenil y apoyo emocional El 47 % de los y las jóvenes encuestados considera que no se les está teniendo en cuenta en las decisiones de su municipio para la gestión de la recuperación. Entre las recomendaciones clave del informe destacan: Garantizar el acceso a apoyo emocional y psicosocial para adolescentes en espacios seguros, dentro y fuera del ámbito escolar. Incluir a adolescentes, especialmente a las jóvenes, en la toma de decisiones sobre la recuperación y reconstrucción de sus comunidades. Formar a personal técnico, educativo y sanitario en atención con enfoque de género y adolescencia. Diseñar políticas de emergencia y reconstrucción que incorporen criterios de equidad interseccional: género, edad, origen, diversidad funcional o situación administrativa. #PlanPorValencia: un programa local con mirada global ante la crisis climática Este informe marca el arranque del programa #PlanPorValencia, una iniciativa a largo plazo de Plan International para acompañar a la juventud valenciana en su recuperación psicosocial y formativa tras la DANA, así como en el ejercicio pleno de sus derechos. A través de alianzas con centros educativos, asociaciones y administraciones, el programa impulsa espacios seguros para el ocio y el estudio, apoyo psicosocial, formación en liderazgo transformador y actividades de tiempo libre, con especial atención a las chicas adolescentes en situación de vulnerabilidad. Este trabajo se enmarca en la labor global de Plan International frente a los efectos de la crisis climática, que ya amenaza los derechos de casi mil millones de niños, niñas y adolescentes en todo el mundo, según Naciones Unidas. La organización con amplia experiencia en cooperación y acción humanitaria promueve un enfoque innovador centrado en la infancia y sensible al género, apoyando a la juventud para que desarrolle habilidades frente a emergencias climáticas, fortalezca la resiliencia de sus comunidades y participe activamente en la toma de decisiones. Para ello, además, Plan International trabaja para adaptar las escuelas y que sean entornos más seguros ante fenómenos climáticos extremos e impulsa acciones de incidencia a todos los niveles para que la voz de la infancia y la adolescencia esté presente en la agenda contra la crisis

El director de Plan International en Sudán reacciona a los ataques en Puerto Sudán
Los ataques perpetrados durante la noche en Puerto Sudán han causado daños generalizados, según las últimas informaciones, entre ellos en el aeropuerto de Puerto Sudán, almacenes de combustible y un hotel en el que se alojaban diplomáticos y trabajadores de cooperación internacional. Estos ataques representan una nueva escalada de violencia en Sudán, que se encuentra en su tercer año de conflicto. El pueblo sudanés, especialmente sus mujeres y niñas, está sufriendo una de las peores crisis humanitarias del mundo, con millones de personas obligadas a abandonar sus hogares y sin alimentos ni atención sanitaria suficientes. Desde Puerto Sudán, Mohamed Kamal, director de Plan International en Sudán, ha declarado: «Puerto Sudán está en llamas. Estamos siendo testigos de una de las escaladas de violencia más dramáticas desde que comenzó el devastador conflicto de Sudán hace más de dos años. La destrucción es inmensa, y los ataques no muestran signos de detenerse. Nuestra oficina está a diez minutos a pie de uno de los depósitos de combustible que esta mañana ha sido alcanzado por un dron. Mire donde mire, hay llamas ardiendo y edificios derrumbados. Ahora mismo, no hay ningún lugar seguro en Puerto Sudán. Nos preocupa especialmente cómo estos ataques afectarán a nuestra capacidad de prestar ayuda humanitaria vital a los niños, las niñas y sus familias en todo Sudán, así como a la seguridad de nuestro propio personal, que tiene su sede en la ciudad. El mundo no puede seguir ignorando lo que está ocurriendo aquí. Por el bien de millones de niños y niñas sudaneses, reiteramos nuestro llamamiento a una resolución pacífica y sostenible de este conflicto y a un aumento drástico de la ayuda humanitaria que llegue a todas las partes del

Plan International pide respeto al Derecho Internacional Humanitario mientras civiles en toda Ucrania son asesinados en sus hogares
En las primeras horas de este jueves se lanzó un ataque masivo con misiles y drones contra la capital de Ucrania, Kiev. Según los informes, el ataque, que duró aproximadamente 11 horas, dejó al menos doce personas muertas —incluidos niños, niñas y una mujer embarazada— y más de 90 heridas. Otras cuatro regiones de Ucrania también fueron blanco de misiles en lo que se describe como uno de los ataques aéreos más devastadores contra el país desde febrero de 2022. “Estos ataques en Kiev y en toda Ucrania han tenido como blanco a civiles, incluidos niños y niñas, asesinados en sus hogares mientras dormían. Esto constituye una violación del Derecho Internacional Humanitario y desde Plan International exigimos el fin inmediato de todas las violaciones, especialmente aquellas que afectan directamente a la infancia”, declaró Sven Coppens, director de Respuesta a la Crisis de Refugiados en Ucrania de Plan International. “La comunidad internacional, incluidos todos los Estados miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, tiene la obligación de respetar la ley y demostrar liderazgo para prevenir violaciones graves contra la infancia—no de participar activamente en su victimización mientras descansan en sus camas”, resaltó. “El asesinato y los daños a civiles son horrendos, y para los supervivientes, testigos y quienes viven en zonas de conflicto, las heridas psicológicas son profundas. Nuestro mensaje es claro: todos los jóvenes deben tener la oportunidad de crecer libres de miedo, pérdida y violencia. Deben poder vivir. Todas las partes en conflicto deben respetar el derecho internacional humanitario, los derechos humanos y la protección de la población civil”, señaló Coppens. Por su parte, el director de Operaciones y Emergencias de Plan International en España, Stefano Fino, destacó que “los últimos ataques han expuesto, una vez más, la brutal realidad que viven miles de niños y niñas en Ucrania: no están seguros ni siquiera mientras duermen. Más allá del horror inmediato, las consecuencias emocionales y psicosociales de crecer bajo el sonido de las sirenas y el miedo constante dejarán huella durante toda su vida. Desde Plan International trabajamos para asegurar que cada niño y niña tenga acceso a protección, apoyo psicológico y educación, incluso en medio del conflicto. No se trata solo de salvar vidas, sino de preservar la posibilidad de un futuro digno para la infancia. La comunidad internacional debe actuar con urgencia para protegerlos y garantizar que el derecho internacional se