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Cinco niños y niñas muertos en sus hogares por letales ataques aéreos en Kiev
Cinco niños y niñas murieron en sus hogares durante los recientes ataques aéreos sobre Kiev. Plan International lamenta profundamente la devastadora pérdida de vidas tras los ataques con drones y misiles contra la capital ucraniana en la madrugada del 31 de julio de 2025. Este ha sido uno de los ataques más mortales contra Kiev en los últimos meses, con consecuencias estremecedoras para la infancia y sus familias. Según las cifras oficiales, 31 civiles perdieron la vida —entre ellos, 5 niños y niñas— y 159 personas resultaron heridas, incluidas 16 niñas y niños. Se trata del mayor número de menores heridos en un solo ataque contra la capital desde el inicio de la guerra a gran escala en 2022. La víctima más joven tenía solo dos años. “Detrás de estas cifras hay familias destrozadas, niños y niñas que no volverán a la escuela y jóvenes supervivientes que afrontan un trauma físico y psicológico inimaginable”, afirma Yaroslava Tarasenko, responsable de Incidencia y Políticas para la Respuesta en Ucrania de Plan International. “Las comunidades vuelven a sumirse en el dolor y el miedo mientras el impacto de la guerra sobre la población civil se intensifica”. “Como organización que trabaja para proteger a la infancia en contextos de crisis, nos preocupa enormemente la repetida exposición de las niñas y niños en Ucrania a la violencia, el desplazamiento y un profundo sufrimiento emocional. Cada día que esta guerra continúa, la seguridad, el bienestar y el futuro de la infancia están en riesgo”, añade Tarasenko. El derecho internacional humanitario protege claramente a la población civil, y en particular a la infancia, en los conflictos armados. Sin embargo, estas salvaguardas siguen siendo vulneradas. Los ataques que provocan la muerte y las heridas de niñas y niños nunca deben normalizarse, excusarse ni ignorarse. Seguimos apoyando a nuestras organizaciones socias en Ucrania para ofrecer asistencia vital —incluido apoyo en salud mental y psicosocial, educación y espacios seguros para la infancia— y para promover una mayor protección de la infancia en los conflictos en todo el mundo. Hacemos un llamamiento a una acción urgente para proteger a la infancia y a la población civil en Ucrania. Todos los ataques contra infraestructuras civiles y centros de población deben cesar de inmediato, y el derecho internacional humanitario y de los derechos humanos —en particular los derechos de la infancia— debe respetarse sin excepción. Las niñas y los niños nunca deben ser objetivos de

Plan International pide la protección de los espacios humanitarios en Gaza tras el saqueo de la oficina de uno de sus socios locales
Plan International se solidariza con nuestra organización socia, Save Youth Future Society (SYFS), cuya oficina en Deir al-Balah, Gaza, ha sido saqueada y ocupada temporalmente. “Los espacios humanitarios deben protegerse en todo momento. Reiteramos nuestro llamamiento a que se permita a las organizaciones humanitarias operar con seguridad.” Hamida Jahamah, directora de Plan International Jordania. La oficina fue saqueada, lo que provocó la pérdida de equipamientos esenciales como ordenadores, placas solares y documentación lo que impide poder seguir haciendo el trabajo diario de hacer llegar ayuda humanitaria a los niños, niñas y familias desplazados en Gaza. “Los espacios humanitarios deben protegerse en todo momento y este grave incidente constituye una clara violación del Derecho Internacional Humanitario”, declara Hamida Jahamah, directora de Plan International Jordania. Afortunadamente todo el personal de SYFS y las familias se encuentran a salvo. Sin embargo, el impacto psicológico y la interrupción operativa son graves para una organización que trabaja incansablemente para brindar ayuda humanitaria esencial a la población civil de la Franja de Gaza. A pesar de este ataque, el equipo se mantiene disponible para continuar desplegando ayuda tanto de forma remota como a través de centros alternativos. Reiteramos nuestro llamamiento a que se permita a las organizaciones humanitarias operar de forma segura y eficaz e instamos a todas las partes a respetar el derecho internacional y garantizar la protección del personal y sus infraestructuras humanitarias. Plan International apoya firmemente a SYFS y a todos los actores humanitarios que trabajan en condiciones inimaginables en Gaza y mantiene su compromiso de garantizar que la ayuda llegue a quienes más la

“Tenemos un breve margen de tiempo para salvar tantas vidas como nos sea posible”
Israel acordó suspender las operaciones militares durante 10 horas diarias en tres zonas pobladas de Gaza: la zona de El-Mawasi, el centro de Deir al-Balah y el norte de la ciudad de Gaza, para permitir que la ONU y las organizaciones humanitarias entreguen alimentos y medicamentos a la población “hasta nuevo aviso”. Sobre los acontecimientos, Rozan Khalifeh, Directora Plan International Egipto, afirma: “La pausa en las operaciones militares es un paso positivo. Ahora tenemos un pequeño margen para hacer llegar la ayuda a Gaza y salvar tantas vidas como sea posible; cada hora cuenta para salvar vidas” La ONU ha advertido que una de cada tres personas no ha comido durante días, y ocho de cada diez personas que, según se informa, han muerto de hambre son niños y niñas. Este pequeño espacio humanitario es crucial. En condiciones de hambruna, los niños mueren primero, y es una muerte agonizante. Plan International tiene camiones esperando para entrar en Gaza. Ahora estamos adquiriendo rápidamente más alimentos, agua y suministros para el tratamiento del agua, productos sanitarios, jabón y tiendas de campaña, pero se necesita financiación urgentemente para responder, ya que la magnitud del sufrimiento en Gaza es colosal. Si bien estas pausas de 10 horas en las operaciones militares son una oportunidad crucial para salvar vidas, todavía hay otras 14 horas en el día en las que los niños, niñas y sus familias siguen en riesgo de morir a causa de los bombardeos y los disparos. Hemos visto a gente morir incluso al comenzar la primera pausa. Los padres tienen miedo de visitar los centros de distribución de alimentos, ya que más de 1000 personas han muerto allí mientras cogían comida o medicinas. Lo mismo pasa con las madres que han recibido disparos delante de sus hijos e hijas hambrientos mientras intentaban recoger comida para ellos. Lo que la infancia de Gaza necesita sobre todo es un alto el fuego duradero, 24 horas al día, siete días a la semana, y acceso humanitario sin trabas para la ONU y sus socios

Mientras la hambruna masiva se extiende por Gaza, nuestras compañeras, compañeros y las personas a las que atendemos se están consumiendo
Declaración conjunta de más de 100 organizaciones que lanzan una alerta urgente para permitir la entrada de ayuda vital en Gaza. Mientras el asedio impuesto por el gobierno israelí mata de hambre a la población de Gaza, las personas trabajadoras humanitarias se están viendo ahora obligadas a hacer cola para conseguir comida, arriesgándose incluso a que les disparen solo por intentar alimentar a sus familias. Con los suministros totalmente agotados, las organizaciones humanitarias están presenciando cómo sus propios equipos y socios se consumen ante sus ojos. Justo dos meses después del inicio de la operación de la Fundación Humanitaria para Gaza —un mecanismo controlado por el gobierno israelí—, más de 100 organizaciones lanzan una alerta urgente y hacen un llamado a los gobiernos para que actúen: abrir todos los pasos fronterizos terrestres; restablecer el flujo completo de alimentos, agua potable, suministros médicos, artículos de refugio y combustible a través de un mecanismo liderado por la ONU y basado en principios humanitarios; poner fin al asedio y acordar un alto el fuego inmediato. «Cada mañana, la misma pregunta resuena en Gaza: ¿comeré hoy?», dijo un representante de una de las agencias. Las masacres en puntos de distribución de alimentos en Gaza ocurren casi a diario. Hasta el 13 de julio, la ONU ha confirmado que 875 palestinos fueron asesinados mientras buscaban comida: 201 en rutas de ayuda y el resto en los puntos de distribución. Miles más han resultado heridos. Mientras tanto, las fuerzas israelíes han desplazado por la fuerza a casi 2 millones de palestinos agotados, con la más reciente orden de desplazamiento masivo emitida el 20 de julio, confinándoles a menos del 12 % de la Franja de Gaza. El Programa Mundial de Alimentos advierte que las condiciones actuales hacen inviables las operaciones. Matar de hambre a la población civil como método de guerra constituye un crimen de guerra. Un impacto devastador en la infancia Justo fuera de Gaza —e incluso dentro de ella— toneladas de alimentos, agua potable, suministros médicos, artículos de refugio y combustible permanecen sin tocar, mientras las organizaciones humanitarias tienen prohibido acceder a ellos o distribuirlos. Las restricciones, demoras y fragmentación impuestas por el gobierno de Israel como parte de su asedio total han generado caos, hambre y muerte. Una persona trabajadora humanitaria que brinda apoyo psicosocial describía el devastador impacto en la infancia: «Los niños les dicen a sus padres que quieren ir al cielo, porque al menos en el cielo hay comida». Los equipos médicos informan de tasas récord de desnutrición aguda, especialmente entre niños, niñas y personas mayores. Se propagan enfermedades como la diarrea acuosa aguda, los mercados están vacíos, la basura se acumula y los adultos se desploman en las calles por hambre y deshidratación. En promedio, solo 28 camiones con ayuda logran entrar a Gaza al día, una cantidad muy inferior a lo necesario para atender a más de 2 millones de personas, muchas de las cuales llevan semanas sin recibir asistencia. «Cada mañana, la misma pregunta resuena en Gaza: ¿comeré hoy?» El sistema humanitario liderado por la ONU no ha fracasado: se le ha impedido funcionar. Las agencias humanitarias cuentan con la capacidad y los suministros necesarios para responder a gran escala. Pero, al negarse el acceso, no podemos llegar a quienes más lo necesitan, incluidas nuestras propias personas trabajadoras extenuadas y hambrientas. El 10 de julio, la Unión Europea e Israel anunciaron medidas para aumentar la ayuda. Pero estas promesas de “progreso” suenan vacías cuando nada cambia realmente sobre el terreno. Cada día sin un flujo sostenido de ayuda significa más muertes por enfermedades prevenibles. Los niños y niñas mueren de hambre mientras esperan promesas que nunca se cumplen. La población palestina está atrapada en un ciclo de esperanza y desesperación, esperando asistencia y ceses al fuego, solo para despertar cada día a una situación aún peor. No se trata solo de un tormento físico, sino también psicológico. La supervivencia se convierte en un espejismo. El sistema humanitario no puede funcionar con promesas vacías. Las organizaciones humanitarias no pueden operar con plazos cambiantes ni esperar compromisos políticos que nunca se traducen en acceso real. Es hora de actuar con decisión Los gobiernos deben dejar de esperar permiso para actuar. No podemos seguir confiando en que los acuerdos actuales funcionen. Es hora de tomar medidas decisivas: exigir un alto el fuego inmediato y permanente; levantar todas las restricciones burocráticas y administrativas; abrir todos los pasos terrestres; garantizar el acceso a toda Gaza; rechazar los modelos de distribución controlados por fuerzas militares; restablecer una respuesta humanitaria basada en principios y liderada por Naciones Unidas, y seguir financiando a organizaciones humanitarias imparciales y guiadas por principios. Los acuerdos parciales y los gestos simbólicos —como los lanzamientos aéreos o los acuerdos de ayuda con fallos estructurales— no son más que una cortina de humo para la inacción. No pueden sustituir las obligaciones legales y morales de los Estados de proteger a la población civil palestina y garantizar un acceso humanitario significativo y a gran escala. Los Estados pueden —y deben— salvar vidas antes de que no quede ninguna por salvar. Organizaciones firmantes: American Friends Service Committee (AFSC) M. Qattan Foundation A New Policy ACT Alliance Action Against Hunger (ACF) Action for Humanity ActionAid International American Baptist Churches Palestine Justice Network Amnesty International Asamblea de Cooperación por la Paz Associazione Cooperazione e Solidarietà (ACS) Bystanders No More Campain CARE Caritas Germany Caritas Internationalis Caritas Jerusalem Catholic Agency for Overseas Development (CAFOD) Center for Mind-Body Medicine (CMBM) CESVI Fondazione Children Not Numbers Christian Aid Churches for Middle East Peace (CMEP) CIDSE- International Family of Catholic Social Justice Organisations Cooperazione Internazionale Sud Sud (CISS) Council for Arab‑British Understanding (CAABU) DanChurchAid (DCA) Danish Refugee Council (DRC) Doctors against Genocide Episcopal Peace Fellowship EuroMed Rights Friends Committee on National Legislation (FCNL) Forum Ziviler Friedensdienst e.V. Gender Action for Peace and Security Global Legal Action Network (GLAN) Global Witness Health Workers 4 Palestine HelpAge International Humanity & Inclusion (HI) Humanity First UK Indiana Center for Middle East Peace Insecurity Insight International Media Support International NGO Safety Organisation Islamic Relief Jahalin Solidarity Japan International Volunteer Center (JVC) Kenya Association of Muslim Medical Professionals (KAMMP) Kvinna till Kvinna Foundation MedGlobal Medico International Medico International Switzerland (medico international schweiz) Medical Aid for Palestinians (MAP) Mennonite Central Committee (MCC) Médecins Sans Frontières (MSF) Médecins du Monde France Médecins du Monde Spain Médecins du Monde Switzerland Mercy Corps Middle East Children’s Alliance (MECA) Movement for Peace (MPDL) Muslim Aid National Justice and Peace Network in England and Wales Nonviolence International Norwegian Aid Committee (NORWAC) Norwegian Church Aid (NCA) Norwegian People’s Aid (NPA) Norwegian Refugee Council (NRC) Oxfam International Pax Christi England and Wales Pax Christi International Welthungerhilfe (WHH) Pax Christi Merseyside Pax Christi USA Pal Law Commission Palestinian American Medical Association Palestinian Children’s Relief Fund (PCRF) Palestinian Medical Relief Society (PMRS) Peace Direct Peace Winds Pediatricians for Palestine People in Need Plan International Première Urgence Internationale (PUI) Progettomondo Project HOPE Quaker Palestine Israel Network Rebuilding Alliance Refugees International Saferworld Sabeel‑Kairos UK Save the Children (SCI) Scottish Catholic International Aid Fund Solidarités International Støtteforeningen Det Danske Hus i Palæstina Swiss Church Aid (HEKS/EPER) Terre des Hommes Italia Terre des Hommes Lausanne Terre des Hommes Nederland The Borgen Project The Center for Mind-Body Medicine (CMBM) The Glia Project The Global Centre for the Responsibility to Protect (GCR2P) The International Development and Relief Foundation The Institute for the Understanding of Anti‑Palestinian Racism Un Ponte Per (UPP) United Against Inhumanity (UAI) War Child Alliance War Child UK War on Want Weltfriedensdienst

Los comportamientos violentos pueden cambiarse o aprenderse: Un 89 % de las jóvenes afirma que los padres pueden enseñar a los niños a no ser violentos ni agresivos
Más de la mitad de las chicas adolescentes creen que la violencia masculina es algo “natural e inevitable”, y que ellas mismas deben protegerse de ésta, aunque cuando llegan a la adultez el 89 % creen que estos comportamientos pueden cambiarse o aprenderse y que sus padres pueden enseñarles a no ser violentos, según revela un nuevo estudio de la organización defensora de los derechos de las niñas Plan International, que forma parte de un proyecto de investigación único -Real Choices, Real Lives,- que ha seguido a 142 niñas en nueve países —Benín, Brasil, Camboya, República Dominicana, El Salvador, Filipinas, Togo, Uganda y Vietnam— desde su nacimiento en 2006 hasta los 18 años. «[A los chicos] se les puede enseñar a dejar de ser agresivos; es deber de los padres educar a sus hijos y guiarlos por el buen camino», señaló Catherine*, de 17 años, desde Benín. Entre los 17 y 18 años, las chicas están desafiando estas ideas dañinas y reivindicando su derecho a las mismas libertades que los chicos —en casa, en la escuela y en la calle—. Ly*, una joven de Vietnam, lo expresó así: «[La libertad] es tanto para chicas como para chicos. Todos tenemos ese derecho». “Los resultados del informe muestran una imagen de niñas que crecen en un mundo donde la violencia, limita sus libertades y oportunidades. Gracias a este seguimiento en el tiempo conocemos mejor cómo piensan las niñas de todo el mundo, y vemos más urgente que nunca actuar desde la educación en todos los ámbitos y niveles para cambiar comportamientos”, señala la directora general de Plan International, Concha López. Según el informe No deberíamos caminar con miedo, muchas chicas consideran que la violencia masculina es “normal” o simplemente “así es la vida”. En las entrevistas realizadas entre los 14 y los 15 años, el 68 % de las niñas opinaba que las agresiones de los hombres eran una parte inevitable de la vida. A sus 17-18 años, el 62 % de ellas seguía pensando lo mismo. Aún más preocupante es el hecho de que la creencia de que ellas son responsables de su propia seguridad se intensifica con la edad. Mientras que el 57 % de las chicas de entre 14 y 15 años afirmaban que dependía de ellas protegerse de los abusos, ese porcentaje aumentaba al 67 % cuando alcanzaban los 17 o 18 años. La violencia contra las niñas es una realidad extendida y profunda: más de mil millones de mujeres y niñas en todo el mundo han sufrido abusos físicos, sexuales o psicológicos, según datos de 2024 de las Naciones Unidas. Dentro del grupo de estudio, un alarmante 91 % de las participantes afirmó haber experimentado algún tipo de violencia, algunas desde tan solo los 11 años. “Por supuesto que ella (la chica) tiene que protegerse, porque si no lo hace ella, nadie más lo hará”, afirmó con tan solo 15 años Katerin*, una de las participantes del estudio. Plan International hace un llamamiento urgente a líderes, donantes y sociedad civil para que inviertan en programas que promuevan los derechos de las niñas, cuestionen los roles de género dañinos, y prevengan la violencia de género a través del liderazgo de las adolescentes. Los nombres de las participantes en el estudio han sido modificados para proteger su identidad. Sobre la investigación Este estudio se basa en evidencia recopilada a través del estudio cualitativo y longitudinal Real Choices, Real Lives de Plan International, que busca comprender las creencias y actitudes de las adolescentes sobre distintos temas que afectan a sus vidas, como la violencia y la protección, así como explorar el impacto de las normas sociales interiorizadas en sus vidas. Real Choices, Real Lives ha seguido a 142 niñas en nueve países desde su nacimiento en 2006 hasta su mayoría de edad en 2024. A través de entrevistas anuales tanto con las niñas como con sus cuidadores, el estudio ofrece una perspectiva única sobre sus experiencias durante la infancia y la adolescencia. El estudio busca identificar las raíces de la desigualdad de género explorando creencias, valores y expectativas. De este modo, revela cómo se crean, mantienen o transforman las normas y comportamientos de género a lo largo del tiempo. Su enfoque permite conocer en profundidad la realidad cotidiana de las niñas, recogiendo sus aspiraciones y opiniones en sus propias palabras, garantizando que sus voces se escuchen y que sus demandas de igualdad y cambio se amplifiquen. La investigación publicada hoy, No deberíamos caminar con miedo, se basa en entrevistas realizadas entre 2017 y 2024, cuando las niñas tenían entre 11 y 18 años, y explora temas relacionados con la violencia, la protección y la libertad de las niñas, tanto desde su perspectiva como desde la de sus

La infancia sufre hambre extrema mientras persiste el riesgo de hambruna en Sudán
La comunidad internacional debe apoyar urgentemente una solución pacífica al conflicto en Sudán, que se prevé agravará los ya altísimos niveles de hambre, poniendo en riesgo a millones de personas. En respuesta al informe de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC, por sus siglas en inglés), respaldado por la ONU, sobre la situación de hambruna en Sudán, el director de Plan International Sudán, Mohamed Kamal, declara: “Ya estamos viendo signos de hambruna masiva en los campamentos, donde las madres llegan sin poder alimentar a sus hijos e hijas. El pronóstico del informe del IPC de hoy es una advertencia grave: la situación solo va a empeorar. Nuestros temores se están haciendo realidad. Esta es la peor crisis de hambre del mundo en este momento: el conflicto entra en su tercer año y el informe advierte que la situación se deteriorará drásticamente entre julio y septiembre, siendo la infancia la más expuesta. En Sudán, 24,6 millones de personas se enfrentan a altos niveles de inseguridad alimentaria aguda, de las cuales 8,1 millones se encuentran en niveles de emergencia”. Hambruna detectada en cinco zonas “Se ha detectado hambruna en cinco zonas de El Fasher y las Montañas Nuba Occidentales, regiones especialmente difíciles de alcanzar para proporcionar ayuda humanitaria debido a la gravedad de la situación de seguridad. Con la inminente temporada de lluvias, los desplazamientos se verán aún más limitados, lo que agravará la inseguridad alimentaria en los próximos meses. En Sudán, niñas y niños se están muriendo cada día por deshidratación y desnutrición. Cientos de miles sufren malnutrición. Una niña de 10 años nos contó recientemente que su única comida diaria durante meses ha sido sopa de lentejas, y que sueña con comer fruta. Esta es la peor crisis de hambre del mundo en este momento. El informe del IPC ha advertido que la situación se deteriorará drásticamente, con la infancia como grupo más afectado. En el caso de las niñas y mujeres jóvenes, el impacto es aún más grave: suelen comer las últimas y en menor cantidad, y enfrentan un mayor riesgo de matrimonio infantil, ya que muchas familias recurren a ello al no poder alimentarlas. La falta de acceso a agua potable ha provocado un brote generalizado de cólera en muchas partes del país, con más de 32.000 casos sospechosos registrados en lo que va de año. La cólera puede ser letal para niños y niñas desnutridos y deshidratados. El conflicto genera riesgo, baja producción de alimentos e inestabilidad económica El mes pasado, un convoy humanitario conjunto de la ONU fue atacado en Darfur del Norte. Varios trabajadores humanitarios fueron asesinados y los suministros de alimentos y nutrición fueron destruidos antes de llegar a las familias que los necesitaban. Cada vez es más difícil operar en las zonas con mayores necesidades. El conflicto continúa interrumpiendo la actividad agrícola, y Sudán enfrenta una grave inestabilidad económica y una inflación elevada que limita el acceso de la población a los alimentos. Esta situación se ha agravado por los recortes en la ayuda internacional, que han obligado al cierre de comedores comunitarios que dependían de esos fondos. Esta es la mayor emergencia humanitaria del mundo, y desde Plan International seguimos trabajando en todo el país para brindar asistencia, pero la comunidad internacional debe apoyar urgentemente una solución pacífica al conflicto que lleva más de dos años devastando a la población

Un informe de Plan International muestra que la salud mental de los adolescentes es la gran “herida invisible” de la guerra en Ucrania
Tres años de guerra a gran escala han impactado profundamente en la salud mental de los adolescentes y hombres ucranianos, según un nuevo informe de la ONG Plan International. En el marco de la cuarta Conferencia sobre la Reconstrucción de Ucrania, que se celebra en Roma del 10 y al 11 de julio, Plan International acude a la cita para pedir que todos los actores hagan todo lo posible por facilitar el acceso a servicios que mejoren la salud mental de la adolescencia ucraniana, y que tengan en cuenta esta herida invisible en las conversaciones en la capital italiana. “Como organización experta en la protección de la infancia y adolescentes, desde Plan International defendemos la urgencia de promover el acceso a una educación de calidad, inclusiva y resiliente, así como a otros servicios clave que protegen la salud mental de los civiles más vulnerables, como pilar fundamental para la reconstrucción y el desarrollo futuro de Ucrania. En las regiones más cercanas al frente, el 86 % de los niños y niñas menores de seis años sufren retrasos en su desarrollo social y emocional. Están en un momento clave de su desarrollo y no podemos dejarles atrás”, defendió el director de la respuesta a la crisis de Ucrania de Plan International, Sven Coppens, presente en la conferencia en la capital italiana. El reto diario de crecer en medio del conflicto, además de la ansiedad, el duelo y el aislamiento social, se ven exacerbados por las expectativas sociales que pesan sobre los niños y jóvenes durante la guerra y el estigma que supone la búsqueda de ayuda para la mejorar la salud mental. Esto ha sido una realidad tanto para los hombres y niños que han permanecido en Ucrania, como para los refugiados en países cercanos como Moldavia, Rumania y Polonia. Más barreras para la salud mental de hombres y jóvenes Plan International y sus socios han recopilado las experiencias de casi 450 adolescentes y jóvenes ucranianos de entre 15 y 25 años, en los cuatro países mencionados, que muestran que sus problemas siguen sin ser abordados, dejando que afronten el posible trauma de la guerra, sin el apoyo que necesitan para su salud mental. El informe, Heridas Invisibles: abordando los desafíos de la salud mental y el apoyo para adolescentes y hombres jóvenes ucranianos, destaca cómo los desplazamientos forzados, los estereotipos de la masculinidad tradicional y los elevados costes, impiden que muchos jóvenes puedan acceder a servicios críticos para su salud mental. Al mismo tiempo, se enfrentan a una creciente presión para asumir nuevas responsabilidades dentro de sus familias y comunidades, asumiendo el rol de proveedores, en ausencia de sus padres o familiares varones adultos. El peso de estas expectativas, sumado a la inestabilidad provocada por la guerra, ha dejado a muchos en una situación vulnerable e incapaces de buscar ayuda. A pesar de las difíciles circunstancias, muchos jóvenes muestran una encomiable capacidad de adaptación y de resiliencia, persiguiendo con determinación su vocación, en este difícil contexto. En palabras de un joven de 15 años entrevistado para el estudio: “Son mis problemas; tengo que resolverlos yo solo”. “Ir al psicólogo no es algo habitual aquí, en Ucrania; la gente lo percibe como algo extraño”, añade un joven de 25 años. La mayoría de los encuestados ucranianos han explicado que el estigma que rodea a la salud mental en su cultura de origen dificulta la búsqueda de atención especializada y casi la mitad expresó su temor a ser juzgados. Más de la mitad también reconoció que, simplemente, desconocían los servicios disponibles. Además, la guerra en curso ha profundizado las tensiones sociales entre quienes sirven en el ejército y quienes permanecen como civiles. Si bien muchos hombres se han alistado voluntariamente, otros han solicitado prórrogas o han abandonado el país. Esto puede ser particularmente difícil de sobrellevar para los hogares que han perdido a miembros en combate, ya que el dolor y la frustración intensifican las divisiones sociales. Los niños y jóvenes de grupos marginados como la comunidad romaní, que a menudo carecen de documentación oficial, enfrentan barreras adicionales que limitan su acceso a la atención médica y otros servicios. Los jóvenes LGTBIQ+ también enfrentan mayor discriminación, lo que hace que sean particularmente reacios a buscar apoyo de salud mental, debido al temor a ser juzgados, tanto por sus compañeros, como por profesionales. Sin acceso a un apoyo especializado, algunos adolescentes y jóvenes recurren a mecanismos de afrontamiento del trauma perjudiciales, como el consumo de sustancias o conductas de riesgo. Muchos jóvenes que han huido del país luchan por encontrar un sentido de pertenencia y tanto ellos como los que permanecen en Ucrania lidian con la culpa del superviviente, además de las presiones financieras y emocionales en sus casas. El sufrimiento psicológico no abordado puede perpetuar ciclos de violencia y exclusión social. Los niños que no reciben apoyo son más propensos a aislarse emocionalmente, a tener dificultades en sus relaciones y, en algunos casos, a adoptar comportamientos nocivos. Las consecuencias se extienden más allá del individuo, amenazando la cohesión social. “Esto no es solo una tragedia individual, sino una crisis colectiva para toda una generación, con consecuencias a largo plazo para las familias y las comunidades”, ha declarado la directora general de Plan International, Concha López. “Debemos actuar ahora, para garantizar que los adolescentes tengan acceso al apoyo de salud mental que necesitan para recuperar su bienestar emocional, reconstruir y contribuir positivamente a sus sociedades en un futuro de paz”. Recomendaciones clave Para apoyar de manera efectiva a los adolescentes y niños afectados por la guerra en Ucrania, los gobiernos, los servicios de apoyo psicosocial y de salud mental, las organizaciones humanitarias y las comunidades de acogida deben tomar medidas específicas. Entre ellas, la organización reclama el fortalecimiento de los sistemas de salud mental y la formación de los profesionales con enfoque de género y perspectiva de trauma; abordar las barreras al empleo y la formación profesional para los jóvenes desplazados y refugiados; campañas de sensibilización para combatir las normas de género y el estigma social. Asimismo, instan a mejorar la cohesión social y las redes de apoyo en las comunidades de acogida, a través de programas de mentoría y liderazgo entre iguales, iniciativas juveniles y oportunidades de voluntariado. Por último, llaman a desarrollar programas de apoyo psicosocial y salud mental centrados en la familia, para dotar a los padres, madres y cuidadores de herramientas que les permitan apoyar a los adolescentes y hombres jóvenes que experimentan angustia, así como aplicar los programas de terapia. Respuesta de Plan International En 2025, se estima que 12,7 millones de personas en Ucrania necesitarán asistencia humanitaria, incluidos 2 millones de niños y niñas que luchan con traumas psicológicos no abordados. Desde el inicio de la guerra, la respuesta de Plan International ha llegado a casi 900.000 personas, entre ellas más de 350.000 niños y niñas, con ayuda humanitaria de emergencia. La organización ha centrado su respuesta en el suministro de refugio, artículos no alimentarios, educación para personas desplazadas internas y refugiadas y programas de apoyo psicosocial, abordando las necesidades de salud mental de niños, niñas, adolescentes y

Gaza: hambre o disparos, esto no es una respuesta humanitaria
Más de 160 ONG hacemos un llamado urgente para poner fin al letal sistema de distribución israelí (incluida la llamada Fundación Humanitaria de Gaza) en Gaza, restablecer los mecanismos de coordinación liderados por la ONU y levantar el bloqueo del gobierno israelí sobre la ayuda humanitaria y los suministros comerciales. Los 400 puntos de distribución de ayuda que funcionaban durante el alto el fuego temporal en Gaza han sido reemplazados por tan solo cuatro sitios de distribución controlados por el ejército. Esto ha obligado a dos millones de personas a concentrarse en zonas superpobladas y militarizadas, donde se enfrentan a disparos diarios y numerosas víctimas mientras intentan conseguir alimentos y se les niega el acceso a otros suministros vitales. Hoy, las personas en Gaza enfrentan una elección imposible: morir de hambre o arriesgarse a recibir disparos mientras intentan desesperadamente conseguir comida para sus familias. Las semanas que siguieron al lanzamiento del sistema israelí de distribución han sido algunas de las más mortales y violentas desde octubre de 2023. En menos de cuatro semanas, más de 500 palestinos han sido asesinados y casi 4.000 han resultado heridos solo por intentar acceder a alimentos o distribuirlos. Las fuerzas israelíes y grupos armados —algunos presuntamente respaldados por las autoridades israelíes— disparan rutinariamente contra civiles desesperados que arriesgan todo solo por sobrevivir. El sistema humanitario está siendo desmantelado deliberada y sistemáticamente por el bloqueo y las restricciones del Gobierno de Israel. Ese mismo bloqueo ahora se utiliza para justificar el cierre de casi todas las demás operaciones de ayuda en favor de una alternativa mortal controlada por el ejército, que no protege a los civiles ni satisface sus necesidades básicas. Estas medidas están diseñadas para perpetuar un ciclo de desesperación, peligro y muerte. Los actores humanitarios con experiencia siguen listos para entregar asistencia vital a gran escala. Sin embargo, a más de 100 días desde que las autoridades israelíes reimpusieron un bloqueo casi total a la ayuda y bienes comerciales, las condiciones humanitarias en Gaza se están deteriorando más rápido que en cualquier otro momento de los últimos 20 meses. Con el nuevo sistema del gobierno israelí, civiles famélicos y debilitados deben recorrer largas distancias por terrenos peligrosos y zonas de conflicto activo, solo para enfrentarse a una violenta y caótica carrera por alcanzar sitios militarizados cercados, con un solo punto de entrada. Allí, miles de personas son empujadas a recintos desordenados para pelear por raciones limitadas de comida. Estos lugares se han convertido en escenarios de masacres repetidas, en un flagrante desprecio por el derecho internacional humanitario. Entre los muertos hay niños huérfanos y cuidadores; en más de la mitad de los ataques a civiles en estos sitios, hay menores heridos. Con el sistema sanitario de Gaza colapsado, muchas personas mueren desangradas, fuera del alcance de las ambulancias y sin acceso a atención médica que podría salvarles la vida. En medio del hambre extrema y condiciones similares a la hambruna, muchas familias nos dicen que ya están demasiado débiles para competir por las raciones. Quienes logran obtener algo de comida suelen regresar solo con algunos productos básicos, prácticamente imposibles de preparar sin agua potable ni combustible. El combustible está casi agotado, lo que ha paralizado servicios esenciales como panaderías, sistemas de agua, ambulancias y hospitales. Las familias se refugian bajo lonas plásticas, cocinan como pueden entre los escombros, sin combustible, agua limpia, saneamiento ni electricidad. Esto no es una respuesta humanitaria Concentrar a más de dos millones de personas en áreas aún más restringidas con la esperanza de que puedan alimentar a sus familias no es un plan para salvar vidas. Durante 20 meses, más de dos millones de personas han sido sometidas a bombardeos incesantes, a la utilización de la comida, el agua y otros insumos básicos como armas, a desplazamientos forzados reiterados y a una deshumanización sistemática —todo bajo la mirada de la comunidad internacional. El proyecto Esfera, que establece los estándares mínimos de calidad para la ayuda humanitaria, ha advertido que el enfoque de la Fundación Humanitaria de Gaza no cumple con los principios ni estándares humanitarios fundamentales. No podemos permitir que esta normalización del sufrimiento se mantenga. Los Estados deben rechazar esta falsa elección entre distribuciones de comida militarizadas y letales o la negación total de la ayuda. Deben cumplir sus obligaciones bajo el derecho internacional humanitario y de derechos humanos, incluidas las prohibiciones al desplazamiento forzado, los ataques indiscriminados y la obstrucción de la ayuda humanitaria. Deben garantizar que haya rendición de cuentas por las graves violaciones del derecho internacional. Nosotras, las organizaciones firmantes, reiteramos nuestro llamado urgente a todos los Estados a que: Adopten medidas concretas para poner fin al asfixiante asedio y garanticen el derecho de la población civil en Gaza a acceder a la ayuda de forma segura y recibir protección. Insten a los donantes a no financiar sistemas de ayuda militarizados que violan el derecho internacional, no respetan los principios humanitarios, agravan el daño y podrían implicar complicidad en atrocidades. Apoyen el restablecimiento de un mecanismo de coordinación unificado liderado por la ONU —basado en el derecho internacional humanitario e inclusivo con UNRWA, la sociedad civil palestina y el conjunto de la comunidad humanitaria— para responder a las necesidades de la población. Reiteramos también nuestros llamados urgentes a un alto el fuego inmediato y sostenido, la liberación de todas las personas rehenes y detenidas arbitrariamente, el acceso humanitario pleno y a gran escala, y el fin de la impunidad sistemática que permite estas atrocidades y niega al pueblo palestino su dignidad fundamental. Organizaciones firmantes: Yesh Din ABCD Bethlehem ACT Alliance Act Church of Sweden Action Against Hunger (ACF) Action Corps ActionAid Age International Agricultural Development Association – PARC Al Ard for Agricultural Development Al-Najd Developmental Forum American Friends Service Committee Amnesty International Amos Trust Anera Anti-Slavery International Arab Educational Institute – Pax Christi Bethlehem Asamblea de Cooperación por la Paz Asociación de Solidaridad Internacional UNADIKUM Association for Civil Rights Israel (ACRI) Association Switzerland Palestine B’Tselem – The Israeli Information Center for Human Rights in the Occupied Territories BADIL Resource Center for Palestinian Residency and Refugee Rights Beesan Charitable Association Bimkom – Planning and Human Rights Bisan Center for Research and Development Botswana Watch Organisation Breaking the Silence Broederlijk Delen CADUS e.V. Caritas Germany Caritas International Belgium Caritas Internationalis Caritas Jerusalem Caritas Middle East and North Africa Center of Jewish Nonviolence CESIDA – Spanish Coordinator of HIV and AIDS Children Not Numbers Choose Love Christian Aid Churches for Middle East Peace (CMEP) CIDSE – International Family of Catholic Social Justice Organisations CNCD-11.11.11 codepink Combatants for Peace Comité de Solidaridad con la Causa Árabe Congregations of St Joseph COOPERATIVE AGRICULUTAL ASSOCIATION Cordaid Council for Arab-British Understanding (Caabu) Coventry Friends of Palestine Cultures of Resistance DanChurchAid Danish Refugee Council DAWN Diakonia Ekō Embrace the Middle East Emmaüs International Entraide et Fraternité Episcopal Peace Fellowship Palestine Justice Network EuroMed Rights FÓRUM DE POLÍTICA FEMINISTA Friends Committee on National Legislation Friends of Sabeel North America (FOSNA) Fund for Global Human Rights Fundación Mundubat Gaza Culture and Development Group (GCDG) Gaza Society for Sustainable Agriculture and Friendly Environment (SAFE) German Platform of Development and Humanitarian Aid NGOs (VENRO) Gisha – Legal Center for Freedom of Movement Glia Global Centre for the Responsibility to Protect (GCR2P) Greenpeace HaMoked: Center for the Defence of the Individual Hands for Charity HEKS/EPER(Swiss Church Aid) HelpAge International Human Security Collective Humanité Solidarité Médecine (HuSoMe ONG) Humanity & Inclusion – Handicap International Humanity Above All INARA Independent Catholic News Indiana Center for Middle East Peace International Federation for Human Rights (FIDH) International NGO Safety Organisation (INSO) INTERSOS Islamic Relief Worldwide Jewish Network for Palestine Jüdische Stimme für Demokratie und Gerechtigkeit in Israel/Palästina, JVJP Just Foreign Policy Just Treatment Kairos Ireland Kenya Human Rights Commission Kvinna till Kvinna Foundation Martin Etxea Elkartea Maryknoll Office for Global Concerns Médecins du Monde International Network Médecins Sans Frontières MedGlobal Medical Aid for Palestinians Medico International medico international schweiz Medicos sin fronteras (MSF – Spain) Mennonite Central Committee Middle East Children’s Alliance Mothers Manifesto MPower Change Action Fund Muslim Aid Mwatana for Human Rights Nonviolent Peaceforce Norwegian Church Aid Norwegian People’s Aid Norwegian Refugee Council Oxfam International Palestine Children’s Relief Fund (PCRF) Palestine Justice Network of the Presbyterian Church (U.S.A.) Palestinian American Medical Association (PAMA) Parents Against Child Detentions Partners for Palestine Partners for Progressive Israel PAX Pax Christi Australia Pax Christi England and Wales Pax Christi International Pax Christi Italy pax christi Munich Pax Christi Scotland Pax Christi USA Peace Direct Peace Watch Switzerland Penny Appeal Canada Physicians for Human Rights Israel Plan International Plataforma de Solidaridad con Palestina de Sevilla Plateforme des ONG françaises pour la Palestine Polish-Palestinian Justice Initiative KAKTUS Première Urgence Internationale Presbyterian Church (USA) Quixote Center Religious of the Sacred Heart of Mary – NGO ReThinking Foreign Policy Right to Movement Rumbo a Gaza-Freedom Flotilla Saferworld Saskatoon Chapter of Canadians for Justice and Peace in the Middle East Save the Children Scottish Catholic International Aid Fund Sisters of Mercy of the Americas – Justice Team Solsoc Stichting Heimat International Foundation STOPAIDS Støtteforeningen Det Danske Hus i Palæstina Terre Des Hommes International Federation Terre des hommes Lausanne Terres des Hommes Italia The Eastern Mediterranean Public Health Network (EMPHNET) The Israeli Committee Against House Demolitions (ICAHD UK) The Palestine Justice Network of the Presbyterian Church USA Bay Area The Rights Forum Union of Agricultural Work Committees-UAWC United Against Inhumanity (UAI) Universities Allied for Essential Medicines UK US-Lutheran Palestine Israel Justice Network Vento di Terra War Child Alliance War on Want Welthungerhilfe

Organizaciones de infancia denuncian que una de cada tres niñas y niños carece de servicios esenciales, mientras el mundo decide su futuro financiero
En un momento crítico para el planeta, la infancia se enfrenta a una crisis silenciosa. Hoy, uno de cada tres niños y niñas en el mundo no tiene acceso a servicios esenciales como salud, educación o protección, una realidad que pone en jaque sus derechos fundamentales y amenaza con hipotecar el futuro de generaciones enteras. En este contexto, la Cuarta Conferencia sobre Financiación para el Desarrollo (FfD4) se presenta como una oportunidad histórica para transformar esta realidad. Se trata de mucho más que una cumbre financiera: es un momento decisivo para garantizar que los derechos de la infancia y la juventud estén en el centro de la arquitectura económica global. El precio de la austeridad lo pagan los niños y niñas Las políticas de austeridad, la creciente carga de la deuda y los recortes en inversión social han golpeado especialmente a niños, niñas y adolescentes de los contextos más vulnerables. Mientras se discute la sostenibilidad de la deuda en términos macroeconómicos, lo que está en juego es el acceso real de millones de menores a una escuela, a un centro de salud, a un plato de comida. La infancia no puede seguir siendo el precio que se paga en cada crisis económica. Necesitamos soluciones concretas, justas y sostenibles. FfD4 debe ser una conferencia con rostro humano. Cinco prioridades para garantizar un futuro digno para la infancia Que la financiación ponga a la infancia en el centro Es imprescindible consolidar sistemas públicos de salud, educación y protección social, inclusivos, equitativos y de calidad, lo más universales posibles. Implica asegurar que estas inversiones lleguen de forma prioritaria a servicios y entornos que afectan directamente su bienestar y desarrollo, como la atención a la primera infancia, la protección frente a la violencia o el acceso efectivo a servicios básicos en las comunidades más vulnerables. Para ello, se requiere una descentralización fiscal real, que garantice recursos adecuados allí donde más se necesitan. El gasto social no puede depender del ciclo económico: debe ser previsible, sostenido y blindado ante los recortes. La deuda no puede estar por encima de la infancia Uno de cada ocho países gasta más en pagar su deuda que en proteger a su infancia. Proponemos soluciones concretas y que redunden en cancelar deudas, como mecanismos de alivio que permitan a los países invertir en el desarrollo infantil. La deuda no puede seguir comprometiendo el presente ni el futuro de niñas y niños. Recuperar y aumentar la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) En un momento en el que la AOD cae drásticamente, urge renovar los compromisos internacionales, empezando por el histórico 0,7% del PIB. Si la AOD se plantea bien, en términos de cantidad y de calidad, desde una mirada de justicia global, protege a las personas y al planeta, salva vidas y garantiza derechos humanos y acceso a servicios básicos, especialmente en contextos humanitarios y de extrema pobreza. Una cumbre con participación de niños, niñas y adolescentes La FfD4 debe ser una plataforma democrática, transparente y transformadora, en la que los niños, niñas y jóvenes participen activamente en la toma de decisiones. Su liderazgo debe ser escuchado y reflejado en los acuerdos finales. Además, se necesita revisar la gobernanza de las instituciones financieras internacionales y promover una nueva arquitectura financiera democrática, inclusiva, ecológica y centrada en derechos humanos. Un pacto intergeneracional para proteger a la infancia y al planeta La financiación para el desarrollo debe responder a los desafíos del siglo XXI: crisis climática,desigualdades diversas y extremas, hambre, conflictos prolongados y migraciones forzadas. Esto exige integrar la protección de la infancia en las estrategias de adaptación climática, aumentar la transparencia y combatir la evasión fiscal, y garantizar políticas y presupuestos públicos sensibles a la edad y al género. “No queremos caridad, queremos justicia”, dijo una joven activista en un foro previo a la FfD4. “Estamos aquí para construir soluciones, no para ser espectadores.” Un llamamiento a los gobiernos y a la comunidad internacional Desde las organizaciones y plataformas que trabajan por los derechos de la infancia, hacemos un llamamiento urgente: no podemos dar un solo paso atrás. La FfD4 debe marcar un punto de inflexión. Si realmente queremos cumplir con la Agenda 2030, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la Agenda de Addis Abeba y el Compromiso de Sevilla, que se adoptará oficialmente en FfD4, necesitamos una financiación que garantice un mundo donde cada niño y niña pueda crecer sano, seguro y con oportunidades reales. EVENTOS PARALELOS ORGANIZADOS POR PLAN INTERNATIONAL Plan International, que organiza tres eventos paralelos en la Conferencia sobre cómo financiar y aumentar la participación de las organizaciones lideradas por jóvenes, niños y niñas, incide en que el cambio solo será posible si éstas se financian de forma sostenida y accesible, pues son actores esenciales del desarrollo que, a pesar de su impacto, siguen recibiendo menos del 1 % de la financiación disponible. El miércoles 2 de julio, en el marco de la conferencia, Plan International organiza los eventos paralelos “Invertir en el futuro, invertir en la infancia”, centrado en los mecanismos de financiación basados en evidencia que benefician a la infancia y con la participación de organizaciones juveniles; y “En la vanguardia del cambio”, en el que se abordarán las necesidades de las organizaciones lideradas por jóvenes para avanzar hacia sociedades sostenibles, justas y equitativas, destacando la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas en la financiación centrada en la infancia. Además, el jueves 3 de julio la organización ofrece el evento paralelo “Financiar los derechos de las adolescentes”, orientado a aumentar la inversión en los derechos de las niñas, promoviendo la colaboración entre gobiernos, sociedad civil, sector privado y activistas jóvenes. ORGANIZACIONES FIRMANTES: La Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo Educo Plan International Plataforma de Infancia Save the Children Tierra de Hombres España UNICEF España World

Sin inversión no hay igualdad: la financiación para el desarrollo debe priorizar los derechos de las niñas
En el marco de la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo que se celebrará en Sevilla del 30 de junio al 3 de julio, Plan International hace un llamamiento a gobiernos, sector privado y actores multilaterales para que refuercen su compromiso con la igualdad de género y los derechos de la infancia mediante una financiación justa, sostenible e inclusiva. Los recortes en ayuda oficial al desarrollo, y el endeudamiento insostenible están poniendo en peligro avances históricos en derechos de la infancia, desde la educación hasta la salud sexual y reproductiva. A esto se suma una financiación humanitaria imprescindible para la supervivencia de millones de personas está en caída libre, con graves consecuencias para quienes viven en zonas afectadas por crisis y conflictos, especialmente niñas y mujeres jóvenes. “Esta Conferencia llega en un momento crítico y decisivo, cuando los Objetivos de Desarrollo Sostenible están en riesgo real de no cumplirse. Si no cambiamos el modelo, no lograremos garantizar los derechos de millones de niñas y adolescentes. Es necesario fortalecer un sistema que combine la ayuda al desarrollo con capital privado e inversiones de impacto con enfoque de género”, señala la directora general de Plan International en España, Concha López. En Plan International trabajamos en 84 países y en 2024 hemos atendido a 43 millones de niños y niñas especialmente vulnerables a través de más de 1420 proyectos. Con ellos hemos conseguido, entre otras cosas, mejorar las capacidades y oportunidades laborales de 770,5 mil niñas y mujeres jóvenes, el acceso a la educación de 5,3 millones de niñas, o proteger a la infancia en emergencias en 33 países. “Lograr la igualdad de género y los ODS requiere una financiación continua, inclusiva y con enfoque de derechos. No solo los gobiernos, también las empresas deben comprometerse a mejorar el acceso de las niñas y jóvenes más marginadas a servicios financieros, salud, educación y protección. Estamos hablando de justicia, pero también de futuro”, afirma Sara Matamoros, integrante del comité juvenil Youth for Change de Plan International, de 22 años, quien participará en la delegación de la organización durante la Conferencia. Plan International, que organiza tres eventos paralelos en la Conferencia sobre cómo financiar y aumentar la participación de las organizaciones lideradas por jóvenes, niños y niñas, incide en que el cambio solo será posible si éstas se financian de forma sostenida y accesible, pues son actores esenciales del desarrollo que, a pesar de su impacto, siguen recibiendo menos del 1 % de la financiación disponible. También subraya la necesidad urgente de que la financiación climática se enfoque en servicios clave como salud, educación y protección en contextos afectados por el cambio climático, donde las niñas están expuestas a múltiples riesgos. Frente a una brecha financiera para el desarrollo que ya supera los cuatro mil millones de dólares anuales, la organización insiste: no hay avance posible sin inversión sostenida y transformadora. EVENTOS PARALELOS ORGANIZADOS POR PLAN INTERNATIONAL El miércoles 2 de julio, en el marco de la conferencia, Plan International organiza los eventos paralelos “Invertir en el futuro, invertir en la infancia”, centrado en los mecanismos de financiación basados en evidencia que benefician a la infancia y con la participación de organizaciones juveniles; y “En la vanguardia del cambio”, en el que se abordarán las necesidades de las organizaciones lideradas por jóvenes para avanzar hacia sociedades sostenibles, justas y equitativas, destacando la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas en la financiación centrada en la infancia. Además, el jueves 3 de julio la organización ofrece el evento paralelo “Financiar los derechos de las adolescentes”, orientado a aumentar la inversión en los derechos de las niñas, promoviendo la colaboración entre gobiernos, sociedad civil, sector privado y activistas

Día Mundial del Refugiado: Solidaridad con los las personas refugiadas
Karam, Momtazul, Asha, Florence y Um Ahmad, son algunas de las más de 123,2 millones de personas desplazadas a la fuerza en el mundo Cada 20 de junio se celebra el Día Mundial de los Refugiados, para resaltar los derechos y las necesidades de las personas forzadas a huir: personas desplazadas internas, solicitantes de asilo y refugiadas. A menudo son las más ignoradas y olvidadas, y también las más propensas a sufrir inseguridad alimentaria y hambre. Según ACNUR, a mediados de 2024, 123,2 millones de personas estaban desplazadas forzosamente en el mundo. Los conflictos armados, la violencia, los desastres naturales y la inestabilidad política provocan que millones de personas en el mundo tengan que abandonar sus hogares para sobrevivir. El cambio climático juega un papel clave en el desplazamiento de personas. El tema del Día Mundial del Refugiado 2025: Solidaridad con las personas refugiadas Las personas desplazadas a la fuerza son personas de todas las edades, religiones y orígenes; son madres, padres, hijas, hijos, estudiantes, agricultores, ganaderos, artistas, médicos o profesores. Y todas comparten las mismas esperanzas y sueños que el resto: vivir en paz, estar seguras y tener medios de vida para poder dar un futuro digno a sus familias. Desde todas las partes del mundo es nuestro deber apoyar a las personas refugiadas y pedir protección para aquellas que se han visto obligados a desplazarse. Esto exige escucharles y contar sus historias. Con este objetivo, el Comité de Emergencia Español quiere poner nombre a algunas de las millones de historias de personas que han tenido que huir. Gracias al trabajo que realizan las ONG que integran esta alianza, Aldeas Infantiles SOS, Educo, Médicos del Mundo, Oxfam Intermón, Plan International y World Vision, podemos acercarnos a algunas de ellas: Aldeas Infantiles SOS: Karam (nombre ficticio) ha sobrevivido a desplazamientos internos continuados desde su nacimiento, en abril de 2024. A su madre la hirieron y murió durante el parto, así que apenas había cumplido un día de vida cuando un equipo de rescate lo llevó a la Aldea Infantil SOS de Rafah, en la Franja de Gaza. Como ningún miembro de su familia estaba vivo, las autoridades locales decidieron que Aldeas Infantiles SOS cuidase de él. Karam es uno de los 46 niños y niñas que viven en el campamento de Aldeas Infantiles SOS en Al Mawasi, cerca de Khan Younis, al sur de la Franja. Todos ellos son víctimas de los desplazamientos internos causados por la guerra en Gaza, como otros 1,9 millones de personas, el 90 % del total de la población. Desde octubre de 2023, al menos 17.000 niños y niñas han muerto y más de 26.000 han resultado heridos. Además, 39.384 han perdido a uno o ambos progenitores. Desde su campamento temporal, el trabajo de Aldeas Infantiles SOS no solo se centra en cubrir sus necesidades básicas: incluye apoyo psicosocial, atención al trauma, búsqueda de familiares y actividades educativas y lúdicas. Además, la organización de atención directa a la infancia se esfuerza para que los niños y niñas crezcan rodeados de cariño y atención incluso en los contextos más hostiles, lo que ayuda a mantener la esperanza colectiva. “Su primer cumpleaños fue como un festival. Bailamos, cocinamos y cantamos juntos. No solo estábamos celebrando su vida, también la fuerza de nuestra comunidad”, explica su cuidadora, Basma. Educo: Momtazul tenía 10 años cuando llegó al campo de refugiados de Cox’s Bazar, en Bangladesh. Él y su familia forman parte de la etnia minoritaria musulmana de los rohingya y tuvieron que salir huyendo de Myanmar cuando los militares atacaron su aldea. “Cuando llegaron, torturaron a los hombres más jóvenes y a los adultos y después los mataron. Una noche, a la hora de la cena, los militares vinieron a casa y nos atacaron. Mi familia y yo lo dejamos todo y empezamos a correr y correr”. Tras siete días, consiguieron llegar a la frontera. “Después tuvimos que esperar cuatro meses hasta que pudimos entrar a Cox’s Bazar, donde nos dieron comida y refugio”. Momtazul forma parte de los proyectos que Educo lleva a cabo en el campo de refugiados. Además de cubrir las necesidades más básicas, la organización desarrolla programas de educación para los niños, niñas, adolescentes y jóvenes que viven allí. “El derecho a la educación es el primero que pierde la infancia refugiada o que vive una situación de emergencia y el último que recupera. Esto tiene un impacto enorme. Dejan la escuela porque tienen que huir para salvar sus vidas pero muchos y muchas no vuelven a estudiar nunca más, lo que supone aumentar el riesgo de ser víctimas de violencias como el trabajo infantil o los matrimonios forzosos”, explica Paula San Pedro de Urquiza, coordinadora de Incidencia Política de Educo. Oxfam Intermón: Asha vivía en Jartum, la capital de Sudán, como cualquier otra niña de su edad: le encantaba ir a la escuela, jugar con sus hermanos y sus primos, ver dibujos animados en la televisión y charlar con sus amigas por teléfono. Pero un día estalló la guerra en su ciudad y su vida cambió para siempre. Ya no había comida, ni electricidad, ni agua y todas las escuelas tuvieron que cerrar. Para Asha, la ciudad donde había sido siempre feliz, se convirtió de repente en una pesadilla. Tras dos meses de violencia y temiendo todos los días por sus vidas, su familia tomó la difícil decisión de abandonar la ciudad donde siempre habían vivido. Dejaron atrás todo lo que tenían y huyeron solo con una pequeña muda de ropa hacia Renk, un centro de acogida en el vecino país de Sudán del Sur. “Huir de casa fue horrible, pero no podíamos hacer otra cosa”, contó Asha. La historia de Asha y su familia es parecida a la de las más de 1.000 personas que llegan cada día a campos como el de Renk. La mayoría son mujeres, niños y niñas que vienen sin nada, hambrientos y deshidratados tras un largo y peligroso viaje. Aquí se ven obligados a vivir en tiendas improvisadas construidas con palos y trozos colgados de ropa. No tienen camas y duermen al aire libre en colchonetas finas como el papel, en campos superpoblados que están teniendo que acoger a cinco veces más personas de su capacidad. En los centros de acogida como este, disponer de suficiente agua limpia y alimentos es crucial para la supervivencia de miles de familias. Desde Oxfam Intermón, junto a nuestros socios locales, hemos proporcionado agua potable y saneamiento para más de 110.000 personas desde mayo de 2023 hasta agosto de 2024. Nuestros equipos también están construyendo letrinas y duchas y entregando kits de aseo, kits menstruales y difundiendo información sobre medidas sanitarias Plan International: Florence tenía solo seis años cuando huyó de la República Democrática del Congo junto a su madre, tras la desaparición de su padre en medio del conflicto. Encontraron refugio en el campo de personas refugiadas de Dzaleka, en Malawi. Allí, aunque Florence creció enfrentando barreras como el hacinamiento, la discriminación y la falta de oportunidades educativas, recobraron el sentido de la seguridad: “Aquí nos sentíamos a salvo”, recuerda. “Nadie iba a entrar en casa a matar a tu familia por la noche. Estábamos unidos”. Ahora, con 18 años, Florence se ha convertido en una firme defensora de los derechos de la infancia, especialmente de las niñas refugiadas, a través del Parlamento Infantil de Dzaleka, una iniciativa impulsada por Plan International y ACNUR para amplificar las voces jóvenes dentro del campo. “Las niñas deberían poder disfrutar del mundo desde pequeñas”, afirma Florence. “Una refugiada educada puede valerse por sí misma y ayudar a su comunidad a crecer”. A pesar de los prejuicios y las críticas por hablar en público, Florence sigue alzando la voz por una educación equitativa y por un futuro en el que las personas refugiadas sean tratadas como iguales. “Refugiada es solo una palabra”, dice. “Tenemos el mismo color de piel y podemos hacer lo mismo que cualquier otra persona. No somos una carga”. Su historia refleja la realidad de millones de niñas desplazadas que, por falta de acceso a la educación -el 35 % de los niños y niñas refugiados en edad de asistir a la escuela primaria y el 75 % de los que están en edad de asistir a la escuela secundaria no están escolarizados-, corren un mayor riesgo de sufrir violencia de género, matrimonio infantil o explotación. Por eso, Plan International trabaja para garantizar su protección, promover su liderazgo y acceso a la educación y ofrecer oportunidades que les permitan transformar sus vidas. World Vision: Hace años, Um Ahmad llevaba una vida tranquila en la zona rural de Alepo (Siria). Sus sueños se centraban en la educación y la seguridad de sus hijos. Pero cuando el conflicto destrozó su pueblo, esos sueños se convirtieron en una lucha diaria por la supervivencia. “Nunca pensé que sería yo quien necesitaría ayuda”, dice. “Pero eso es lo que nos ha hecho este conflicto. Nos hemos convertido en personas que solo intentan sobrevivir”. Tras huir de su hogar, ahora destruido y rodeado de minas terrestres, Um Ahmad ha soportado más de una década de desplazamiento. Ha pasado de un campamento a otro, buscando no comodidad, sino dignidad humana básica: comida, seguridad y esperanza. En el noroeste de Siria, donde la pobreza y la inseguridad alimentaria han alcanzado niveles alarmantes, la historia de Um Ahmad es un reflejo de la de millones de personas. Más de 12,9 millones de sirios sufren inseguridad alimentaria. Más de 3 millones se enfrentan a una hambruna aguda y, solo en el noroeste, el 91 % vive en la pobreza. No son solo cifras, son vidas humanas, familias destrozadas, niños y niñas que crecen sin hogar. “Por eso es tan importante el apoyo. A través de un proyecto de medios de vida y nutrición financiado por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), World Vision ha proporcionado a familias como la de Um Ahmad ayuda vital. “No son solo cajas de comida”, dice. “Son mensajes de que alguien todavía se preocupa. De que no nos han olvidado. De que alguien nos ve” Datos relevantes: De los 123,2 millones de personas desplazadas forzosamente en el mundo, 73,5 millones son personas desplazadas internas, 36,8 millones son refugiadas y 8,4 millones, solicitantes de asilo. El número de desplazados forzosos se ha multiplicado por 3,2 desde el año 2000. El 40% (47 millones) de las personas desplazadas son niños y niñas. El 65% de las personas refugiadas proceden de cuatro países: Siria, Venezuela, Ucrania y Afganistán. El 32% de los refugiados son acogidos por cinco países: Irán, Turquía, Colombia, Alemania y Uganda. Los países de ingresos bajos y medios acogen al 71% de los refugiados y otras personas que necesitan protección internacional. El 69% de los refugiados viven en países

El ataque a un convoy humanitario en Sudán es una violación del Derecho Internacional Humanitario
El ataque a un convoy humanitario coordinado por Naciones Unidas cerca de Al Koma, en Darfur del Norte, el 2 de junio de 2025, constituye una violación inaceptable del Derecho Internacional Humanitario y tendrá graves consecuencias para cientos de miles de personas civiles en El Fasher, muchas de ellas niñas y niños, que se enfrentan a la desnutrición y el hambre extrema. Desde Port Sudan, Mohamed Kamal, director de Plan International Sudán, ha declarado: “Los primeros informes indican que el ataque costó la vida a cinco personas del convoy humanitario; un indicio alarmante del rápido deterioro de la situación de seguridad en todo Sudán. Nos conmociona e indigna profundamente que trabajadores humanitarios y civiles sigan siendo víctimas de este tipo de ataques. Sudán presenta las tasas de desnutrición más altas de África Oriental: hay 4 millones de niñas y niños y más de un millón de mujeres embarazadas y lactantes con desnutrición aguda. Es fundamental que la ayuda llegue a quienes más la necesitan. El acceso humanitario a Darfur ya está gravemente restringido y la temporada de lluvias se aproxima rápidamente, lo que dificultará aún más el acceso a muchas de estas zonas cuando las carreteras se inunden. Se trata de regiones que ya enfrentan niveles alarmantes de hambre. Este nivel de inhumanidad debe detenerse. Expresamos nuestras más sinceras condolencias a las víctimas del ataque y nos solidarizamos con las organizaciones humanitarias que han perdido a compañeras y compañeros muy queridos. El personal humanitario y la ayuda no son objetivos legítimos; atacarlos constituye una violación del Derecho Internacional Humanitario. El aumento de los ataques en Sudán dificulta enormemente la entrega de ayuda humanitaria vital a niñas, niños y sus familias, que apenas tienen acceso a alimentos y medicinas. Esta ayuda es, en muchos casos, su único salvavidas. Hoy, las Naciones Unidas han anunciado que más de 4 millones de personas han huido de Sudán en busca de seguridad en países vecinos. El conflicto en Sudán es devastador y tiene implicaciones de gran alcance, más allá de sus fronteras. Recordamos a todas las partes su deber y obligación de respetar el Derecho Internacional Humanitario, incluido el compromiso de garantizar el paso de toda la ayuda humanitaria vital a los millones de personas vulnerables que se encuentran en